20 abril 2006

Caballero enjaulado

Él vendió casi todas sus posesiones para comprar libros. Si le hubiese tocado vivir en nuestro tiempo, no tendría más remedio que vender su flaco caballo e incluso su casa –galgo, ama y sobrina incluidos- para comprar cd’s y dvd’s.

-¡Jamás haría eso, bellaco! Yo saldría, como es mi deber y obligación, a los caminos para deshacer agravios, enderezar tuertos y enmendar sinrazones; y es una sinrazón a la vista de mis propios ojos y una locura según ven mi entendimiento y mi seso que sólo los ricos y poderosos puedan comprar y adquirir esos objetos de que tú hablas. Si no puedes comprarlos, cópialos, que yo copié un incunable de mil trescientos veinte y siete pliegos, y sólo tardé nueve meses y diez y ocho días.

- Bueno, eso ahora lo copiamos en media hora. El problema, Caballero, es que quieren convertirlo en delito.

­- ¿Delito? ¡Descomedidos malandrines y follones! Yo he estado en monasterios donde cientos y cientos de monjes dedicaban sus días y sus horas a copiar pliegos y pergaminos sin cobrar un miserable maravedí, y lo hacían por amor a la cultura, para contribuir con su esfuerzo y su trabajo a la difusión de los saberes y de los conocimientos que los ingenios humanos, desde Homero hasta Quevedo, nos han legado. ¿Y ahora que podéis multiplicar los libros y la música y las proyecciones de la lámpara mágica con la misma facilidad con que Nuestro Señor multiplicaba los panes y los peces lo quieren prohibir los reyes gobernantes? Seguro que están bajo el maligno influjo del encantamiento de algún mago malvado.

- No, los reyes, no, que ya no gobiernan. Ahora el pueblo elige al gobernante. El rey es sólo una figura decorativa. Pero el gobernante enseguida se olvida del pueblo.

- ¡Ah, voto a tal, ruines villanos! Pues yo te digo, amigo, que con el ayuda de Dios y la de mi brazo haré que presto vea el pueblo restituida la posesión de la cultura, que no es de nadie, porque es antes pertenencia irrenunciable de la humanidad entera, y su precio será la sangre si la quieren robar los ladrones, y yo, por el deber que me impone mi orden de la andante caballería, saldré a defender lo que es justo con el poder de mi lanza. Y no digo más.

2 comentarios:

Poisonirvy dijo...

No sabía que también podías hablar con los inmortales... Si D. Quijote nos va a defender de esos chupadores de sangre podemos estar tranquilos... :-p Dado que lo conoces y que te ha considerado digno de hablar consigo ya podías presentármelo, ¿no?
Un saludo

Anónimo dijo...

Jeje... para eso querías hacerle la foto... :-) Te ha quedado muy bien, pero no tanto como el texto que la acompaña ;-)