21 mayo 2006

Autoridades Sarnitarias

Quieren las Autoridades Sarnitarias que se reduzca el consumo de alcohol entre los jóvenes (los mayores se ve que no les preocupan en este tema). Para ello adoptan como medida la prohibición de consumir alcohol en la calle, a pesar de que quien tiene mucho dinero pueda sentarse en la plaza del Cardenal Belluga, o en el Tontódromo, o en la plaza del Ayuntamiento (justo debajo del lugar de trabajo de las Autoridades) o en la de las Flores o en etcétera y pedirse todos los cubatas y cervezas que le permita su tarjeta de crédito. Alegan también que los jóvenes son unos marranos que no recogen los restos de sus botelleos, aunque tampoco recojan los bares que tienen mesas en la calle la basura que tiran los clientes, no necesariamente jóvenes, con la diferencia de que los servicios de limpieza sí limpian tales zonas, lo que no ocurría cuando el botelleo no estaba prohibido: dejaban los parques sin limpiar hasta las diez o las once de la mañana, para que se viesen las pruebas del delito.

Lo que no termino de entender es por qué no se preocupan las Autoridades, tan preocupadas por la salud de los jóvenes, en controlar el alcohol que se sirve en bares y discotecas, porque, según me dice todo la gente que conozco y que bebe, en casi todos los locales se sirve garrafón, o sea, alcohol adulterado. Que yo lo entendería si fuese ilegal, como otras drogas, que por serlo no pueden pasar ningún control de calidad, y no es plan de ir a reclamarle al camello de turno:

- Oye, que la cocaína que me vendiste no era de calidad.

- Pues aquí está mi libreta de reclamaciones.

Pero siendo legal y estando, por tanto, autorizado por sus ilustrísimas Autoridades Sarnitarias, ¿cómo se permite (y se permite al no establecer rígidos y frecuentes controles) la adulteración de un producto que consumen esos jóvenes cuya salud se quiere proteger? ¿Te imaginas que en el Mercadona te vendiesen un pollo que fuese carne de pollo en un 40% y carne de rata el resto? Pues más o menos eso es lo que te sirven en muchos bares, y normalmente te das cuenta porque, después de hacer el botelleo en tu casa o en casa de algún colega, donde has bebido de una botella que has comprado en algún supermercado, te vas a un bar, pides otro cubata y dices: "Esto no sabe a aquello". ¿Serán los cubitos? ¿Será el limón? No. Es el alcohol, que lleva orina de rata. A pesar de ello sigues pidiendo cubatas... Así contribuyes a mantenerlos y a que sus ingresos se quintupliquen, porque la botella de, por ejemplo, Brugal de la que te sirven no les cuesta, pongamos, 6 €, sino 3 ó 2, porque no es Brugal, sino Brugalúrico, con copyright y todo, elaborado directamente para el local de marras por Destilerías Santa Rata.

Yo, personalmente, llevaría una petaca, y si no la llevo se debe a mi condición de abstemio, especie en peligro de extinción, una extinción a la que me estoy planteando colaborar, porque estoy pensando hacerme alcohólico, porque me pido un refresco y me cobran 2.5 €, cuando un cubata vale 5 € (en el B12), o 4 € por una fanta cuando un cubata cuesta 6 € (en la Novo, que me arrastraron allí este viernes...). Menos mal que los refrescos no llevan orina de rata. Algo es algo.

Así que, queridas Autoridades Sarnitarias, preocúpense primero de que los productos que ustedes han legalizado se vendan en condiciones óptimas y no adulteradas, y después lleven a cabo sus campañas moralizantes de concienciación ciudadana para que los jóvenes no sean de mayores unos alcohólicos gracias al negocio que supone la distribución y venta de bebidas alcohólicas, que, con todo, les reporta unos ingresos, vía impuestos, bastante considerables, como ocurre con el tabaco. Y ya puestos legalicen todas las drogas para que, puesto que quien se quiere drogar se droga, al menos no estén adulteradas, y así aumentan ustedes sus ingresos por impuestos, que al fin y al cabo son los narcotraficantes los que se reparten el pastel. Sería la única forma de acabar con el narcotráfico y de asegurar el buen estado de las drogas ilegales, cuyo consumo, según veo en los telediarios, ha aumentado escandalosamente, y no me extraña: seguramente están menos adulteradas que el alcohol que sirven en muchos bares.

2 comentarios:

Jorge dijo...

Ha sido una muy buena redacción sobre la cruda realidad a la que nos enfrentamos a diario la gente que salimos por bares.

Yo he trabajado de camarero en varios de ellos algún tiempo, y lo cierto es que no me he visto afectado por ello, ya que tampoco me gusta mucho la bebida, y no era yo el que se encargaba de comprar las botellas.

Y sí. La mayoría de la bebida está adulterada. Es una realidad, como ya he dicho. Excepto un par de bares que quieren mantener su prestigio el resto vende alcohol por whisky o demás.

Aunque con todo ello no creo que la legalización de las drogas sea la mejor opción. Está claro que el alcohol no es bueno, aunque en una medida moderada no será mortal (para la mayoría de personas), al contrario que la mayoría de las drogas que sí pueden provocar males mayores. Si legalizamos TODO caeríamos en una cierta relatividad moral...

Ahí queda eso que me tengo que ir...

Ed. Expunctor dijo...

Ah... la moral... La moral es, por definición, relativa: depende de cada individuo o, en su caso, de cada colectividad. Y menos mal que es relativa. La moral única es propia de estados dictatoriales. Cada religión defiende su propia moral. Yo tengo mi propia moral. Para mí es inmoral, por ejemplo, que un obispo salga en los medios de comunicación diciendo que no está probado científicamente que el preservativo proteja contra el sida, y no sólo inmoral, sino que tendría que ser delito. Y lo curioso es que, mientras decía semejante Mentira (6º mandamiento de la ley de su dios: No levantarás falsos testimonios ni mentirás) no se le caía lentamente la carne de la cara a trozos en un acceso instantáneo de lepra que Dios, como torturó a Job, debería haberle enviado con la furia y venganza que lo caracterizan en ese libro llamado Antiguo Testamento que, como El código Da Vinci, es una obra -gran obra- de ficción.
En cuanto a que el alcohol no será mortal, habría que ver las estadísticas: muertos por alcohol (inclúyanse accidentes de tráfico causados por el consumo de alcohol) vs. muertos por el resto de drogas (doy ventaja e incluyo todas las demás).
Por otra parte, siempre pasa lo mismo. Durante la ley seca el contrabando de alcohol permitía que las mafias se enriqueciesen trapicheando con la bebida; hoy es el Estado el que ingresa el dinero; en Estados Unidos hubo un tiempo en que, por ejemplo, el cannabis era legal, incluso la cocaína. Luego se prohibe y el dinero se lo llevan las mafias y los narcos. Joder, es que si legalizasen la cocaína, por ejemplo, imagínate LA GRAN PUTADA que les harían a los narcotraficantes... De hecho ése sería el mejor castigo. Además, los narcos trafican con drogas, ganan mucho dinero y ese dinero lo invierten en otros negocios. No, no ponen tiendas de ropa ni kioskos: se dedican a la trata de blancas, al tráfico de armas, etc.
Sé que la cuestión es espinosa porque hay muchos prejuicios morales, como tú dices, Jorge, pero yo creo que al Estado la moral no le debe interesar. Es como lo de los matrimonios entre homosexuales. Hay gente a la que le parece una aberración, pero ése es su problema: que no se casen con gente de su mismo sexo. Nadie les obliga. Pero el Estado tiene que regular los hechos sociales, y cuando algo que Paco y medio millón de personas más hacen no perjudica a nadie más que a ellos, por mucho que a otros no les parezca bien y lo condenen, hay que regularlo, y la mejor forma de regular no es prohibir, sino establecer las condiciones y requisitos en que dicha actividad se puede llevar a cabo.