31 mayo 2006

Carta a los murcianos

Queridos murcianos:

Como sabéis, ya ha empezado a hacer un calor considerable, y estos días de chispeo y lluvia preludian unas temperaturas extremas, de ésas que tanto nos gustan a nosotros, los mosquitos. En estos momentos nuestras tropas innumerables, ocultas en las trincheras del Río Segura, aguardan el día propicio en que los dioses nos muestren los designios apropiados para lanzarnos al ataque y chuparos la sangre, en cualquier momento y en sentido literal.

Formaremos un muro indestructible sobre el Puente de los Peligros, cuyas Luces serán por la noche nuestro punto de referencia y, por ello, las defenderemos con nuestra vida. Cualquier intruso será masacrado de forma masiva hasta que huya o muera.

Avanzaremos. Invadiremos vuestras casas, vuestras oficinas, vuestros coches. Nos ocultaremos tras las cortinas de vuestros dormitorios, al acecho siempre, esperando justo ese momento en que estéis al borde del sueño para sobrevolar vuestros tímpanos con nuestro zumbido impío, una vez tras otra, y otra tras otra más, hasta que os tengáis que levantar, para enfrentaros a nosotros, a solas, cara a cara, en una batalla a vida o muerte: vuestra sangre o nuestra vida.

Esperaremos el tiempo necesario para colarnos bajo vuestras sábanas y picaros una, dos, tres, cuatro veces, cuando durmáis, y como somos legión multiplicaránse por dos, por cuatro, por seis los picotazos, y al despertar tendréis cuatro, ocho, once agujeros en vuestra carne.

Pero el tiempo avanza. Vuestra sociedad evoluciona y encuentra nuevos venenos para exterminar a nuestra especie. La naturaleza es sabia. Nosotros también evolucionamos y mutamos para subsistir, crecer y multiplicarnos. He aquí una posible muestra de lo que os espera.

Atentamente,

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