01 junio 2006

La mejor del Oeste

Silencio y cruce de miradas. Manos veloces y ojos que se multiplican hasta la nuca. Astucia en los bolsillos. Las balas silban la banda sonora bajo un sol de espanto, y en primer plano las pupilas inyectadas. La mueca. El tabaco. Las pistolas fugaces. El polvo del desierto y el botín oculto tras la muerte. Aquí no gana ni el Bueno, ni el Feo ni el Malo. Aquí vence el más astuto y rápido.

Ante esta película hay que quitarse el sombrero, desenfundar las pistolas y batirse en duelo.