27 junio 2006

Laberinto de muerte

Así comienza el prólogo del autor, Philip K. Dick: "El marco teológico de esta novela no coincide con el de ninguna religión conocida. Se basa en el intento que realizamos William Sarill y yo de desarrollar un sistema abstracto y lógico de pensamiento religioso, a partir del postulado arbitrario de que Dios existe".

2 comentarios:

Poisonirvy dijo...

Muy interesante. No lo había visto de esa manera. Dios como el resultado del azar, al igual que la evolución. Si al final todo es lo mismo: casualidad.
Intentare seguir no creyendo en esa posibilidad remota.
Saludos

Ed. Expunctor dijo...

Dios como resultado de un acuerdo. Pura convención, un pacto totalmente "arbitrario".