06 julio 2006

El Bosque Ensombrecido (IV)

IV

Otras investigaciones apuntan a un origen sacrílego de la umbrosa luz del Bosque Ensombrecido. Se trata del estudio llevado a cabo por el Dr. Fastuoso Fálicus Mihus, eminencia reconocida a nivel macrocósmico en Copulología Sudorífica. El examen llevado a cabo por el Dr. Fastuoso se concentra en una región del bosque a la que nadie accedió y cuya existencia aún no ha sido determinantemente acreditada, salvo por unos dibujos realizados por el propio Doctor en cortezas de escuálidos sauces. La teoría del Dr. Fálicus Mihus subvierte todos los órdenes imposibles establecidos hasta ahora y supone una degradación de lo racional entendido como medida considerable de lo admisible.

Comenzaremos, ante la imposibilidad de reproducir el dibujo realizado por el Dr. Fálicus Mihus, cuya visión costó la ceguera a todos aquellos que intentaron mimetizarlo, por una descripción realizada por el legendario pintor Kolorenous Lenzé, que perdió la vista en su intento de plasmar las líneas malditas esbozadas por el Dr. Fálicus. Según nos cuenta Kolorenous, la región abarca aparentemente apenas dos metros cuadrados; sin embargo, dentro de ella podría explotar una bomba atómica y sus ondas sólo provocarían, a lo sumo, un ligero catarro a las hormigas que, perdidas, transitan por esta zona del bosque. Dentro del espacio delimitado por el Dr. Fálicus, señala Kolorenous que se erige una suerte de cama de mármol de cuerno de elefante etéreo donde tienen lugar los más infames actos habidos en la creación. El mármol levita a escasos diez centímetros del suelo y el agónico chirrido de las chotacabras suena a sinfonía divina sobre la marmórea cama. A pesar de la riqueza de detalles que inundan la corteza de sauce dibujada por el Dr. Fálicus, el insigne pintor Kolorenous es incapaz de describirlos y añade que, en caso de poder hacerlo, se negaría, pues tal acto supondría una herejía apocalíptica que costaría al universo la existencia.

A continuación se transcriben los apuntes que el Dr. Fastuoso Fálicus tomó en un extraño cuaderno de hojas transparentes. Debido a esta circunstancia hay palabras cuya identificación ha resultado inverosímil a los más eximios filólogos del cosmos: tales palabras se indicarán bien entre paréntesis, con un número que indicará el número de palabras inaceptables, bien con una palabra probable pero no segura entre interrogantes entre paréntesis.

“No sé el tiempo que llevo oculto entre estas hojas secas observando la imposible cama de mármol, pero mis ojos están hace tiempo llagados. Ahora conozco el auténtico origen de la umbrosa luz de este ensombrecido bosque. Su procedencia es infame, y vulnera todos los principios éticos del cosmos; la fuente de luz bien podrá ser considerada como blasfema, y el mecanismo que la genera se estimará como la mayor herejía del universo. A los ojos humanos, el acto generador de la luz umbrosa no podrá ser concebido sino atendiendo a premisas indecidibles según parámetros supralógicos.

Todo aconteció la undécima noche de luna creciente y sol menguante, pues en esta región del bosque convergen simultáneamente el sol y la luna de forma permanente, si bien estos dos astros se limitan a reflejar la luz que les llega del bosque, pues carecen -anticipémoslo ya- de luz propia. Dos sombras, siluetas de forma humana, surgieron de las piedras. Me atrevería a afirmar categóricamente que eran Sus Sombras, pues las hojas del suelo se apartaban a Su paso y las ramas de los árboles entraban en una erección inapelable que duraba lo que duraba Su presencia. Sus Sombras subieron a la extraña cama de mármol que, sin embargo, se hundía como colchón acuático bajo Su peso. Y ahí, en tan incomprensible escenario, llevaron a cabo el acto de la cópula desenfrenada, (¿cromática?) y milagrosa. Los sonidos que brotaban de Sus Sombras agarrotaron los poros de mi cuerpo y estuve a punto de morir asfixiado. Las chotacabras desplegaron sus negras alas para tapar sus ojos. Durante el número místico Sus Sombras se confundieron y en la reanudación de la cópula se fundieron. Fue en el instante mismo del clímax conjunto cuando nació la luz umbrosa en toda su intensidad: Sus Sombras explosionaron y se fragmentaron en miles de millones de inabarcables copos de umbrosa luz que arrasó invisible todo el Bosque Ensombrecido renovando la umbrífera iluminación. Entonces las chotacabras plegaron sus alas, las ramas de los árboles perdieron la erección y las hojas secas del suelo cubrieron el sendero que habían abierto para que pasaran Sus Sombras. Mis poros se abrieron y pude respirar mejor que nunca. Me acerqué a la cama y me senté sobre ella: estaba tan dura como puede estar de duro el mármol.

(3257 palabras incomprensibles).

Las (¿potencias?) de sus (¿arremetidas?) provocaron el desmoronamiento de la cama de mármol y la desbandada de las chotacabras que no miraban, así como el entrecruzamiento de las erectas ramas de los árboles. La Sombra de Ella se tragó cual anaconda devoradora la Sombra de Él, comenzando por la sombra de tu sombra, o la sombra de la tuya, y acabando por la de sus pies. La forma de la Sombra de Ella experimentó entonces una libidinosa metamorfosis: aumentó de tamaño y una protuberancia pénica surgió de entre la sombra de las piernas de Ella. A continuación, mientras acariciaba la pequeña perla excitada bajo su ombligo con su mano diestra, la siniestra incrementaba el ritmo de bombeo sobre su recién nacido miembro, gimiendo gemidos inconexos hasta el grito último, justo antes de orgasmar la Sombra de Él dentro de su orgasmo sagrado.

(5467 ó 6567 palabras -según divergentes opiniones- indescifrables).

(...) y entre ráfagas de suave brisa dorada bebió de la sombra de su cara luminosa sal y umbrosa agua cuyos reflejos en sus ojos (¿de divinos augurios?) me cegaban (35 palabras imposibles) y las partículas deslumbrantes se disgregaron, violando todos los objetos con sus rayos etéreos”.

A pesar de que el Dr. Fálicus Mihus escribió veintitrés hojas más, nos encontramos con el mismo problema que en el caso de la Dr. Lash Zibia: utiliza una escritura imposible de traducir por no ser conocida por ninguno de los expertos cósmicos, con la única excepción de los símbolos “₪EҐ3Ю” que parecen referirse a una dimensión relativa a la extraconciencia, aunque nada podemos asegurar al respecto. A salvo queda la última de las hojas en la que el Dr. Fastuoso escribió en latín clásico su testamento, si bien la traducción es irrelevante para el tema que nos ocupa.

(Continuará)