11 septiembre 2006

El plagio, segunda parte.

Acabo de leer en el mundo que el psicólogo Jorge Castelló ha demandado a Lucía Etxebarria por plagio. En la página del periódico donde lo cuentan ponen tres fragmentos del libro Ya no sufro por amor de L. Etxebarria y, al lado, tres fragmentos del artículo de J. Castelló. L. Etxebarria cita, entre la bibliografía que utiliza, el artículo en cuestión de Castelló, pero se ve que la bibliografía va toda al final del libro y dividida por capítulos; Castelló alega que debería ir entrecomillado y bien señalado que los fragmentos copiados literalmente de su artículo son suyos. Yo personalmente creo que es justo. Una cosa es haberte leído varios libros para escribir el tuyo -que es lo que hace todo escritor (porque para escribir hay que leer antes)-, y otra cosa es copiar literalmente fragmentos de otro libro, de forma que amparándote en “es que lo he puesto en la bibliografía” no establezcas la distinción entre lo que has escrito tú y lo que han escrito otros, sobre todo cuando haces una copia literal.

Y es que los textos son idénticos, hasta en los errores. En el tercer fragmento que ofrece el mundo se lee: Sin embargo, existen lo que han dado en llamar «formas atípicas» de dependencia emocional en las que este fenómeno aparece simultáneamente con otros. Esta frase, como las demás, es idéntica en ambos textos, el de Lucía y el de Jorge. A un psicólogo se le perdona el error, pero a una escritora... Un error de concordancia: “existen lo que han dado en llamar «formas atípicas»” es incorrecto. Aquí el verbo es “existir” y el sujeto “lo que han dado en llamar formas atípicas”, y ese sujeto es singular. No son las formas atípicas las que existen, sino que EXISTE LO QUE han dado en llamar «formas atípicas».