12 marzo 2007

El cuaderno como género literario

¿Es el cuaderno un género literario? Bueno, qué podemos decir del cuaderno... Yo he tenido a lo largo de mi vida tantos cuadernos... He gastado tanta tinta en ellos... y tanto dinero...

El cuaderno en sí, aislado de sus accidentes, tales como las tapas duras o blandas con dibujos de las supernenas o de los pokemon; al margen de sus hojas en blanco, con rayas o con cuadros; al margen del logotipo de Anaya o de Guerrero impreso en la tapa; al margen de su tamaño din-A 4, 5 ó 6; el cuaderno en sí, en esencia, es el objeto material que sirve de soporte a la escritura.

También podemos coger las tijeras, recortar algunas fotos de revistas o imprimir imágenes que bajemos de internet y pegarlas con superglue, con pegamento de barra o con pegamento imedio, incluso con cinta aislante, en las hojas del cuaderno, para alternar texto con imágenes; también podemos destinar el cuaderno a copiar poemas de otra gente, famosa o desconocida, en sus hojas (aunque al no poder hacer ctrl+c/ctrl+v y tener que copiar a mano como los antiguos amanuenses, menos cuadernistas llenarían sus cuadernos con escritos ajenos), y podemos citar o no su autoría, pues quién se va a enterar, si es nuestro cuaderno, que incluso podría no tener tapas, pues las tapas son, como hemos dicho, una circunstancia, una contingencia, no forman parte de su esencia, al igual que el alambre o el hilo que une las hojas, que podrían estar unidas también con pegamento, y da igual que las hojas sean de papel reciclado o no: podrían ser hasta papiros unidos por grapas, hasta servilletas cogidas con un clip pueden servir de cuaderno; lo importante es que puedas escribir, aunque he conocido poetas que no han escrito un solo verso en su vida, por eso mismo no son poetas.

Pero qué tonterías estoy diciendo: para escribir te sobra con un puñado de folios, qué más da que estén o no unidos. De hecho, podemos escribir también en un ordenador y publicar lo escrito en Internet, que es lo que yo hago ahora mismo, pero ahora mismo mientras yo escribo, no mientras tú lees, no vayas a confundir los tiempos. Lo importante es que la letra permanezca en mi ahora mismo y en el tuyo.