31 marzo 2007

Piñas

Las piñas caídas de los pinos, aun muertas, tienen una vida peculiar. La comprobación de esta aparente contradicción es sencilla: sólo hay que seguir la serie de pasos que a continuación describo.

En primer lugar, se cogen varias piñas abiertas y secas: debajo de cualquier pino encontraremos piñas dispuestas a ser sometidas a nuestra investigación.

En segundo lugar, se introducen en un cubo de agua con la intención exclusiva de que se despojen un poco del polvo que las cubre. La intención es esencial: si la operación se realiza con cualquier otra intención, es muy probable que el intento fracase. En mi caso, la intención fue únicamente ésa: sólo quería limpiar las piñas un poco para echárselas a mis jerbos, que las roerían hasta dejarlas convertidas en minúsculas astillas, serrín abundante, difunta madera.

También es importante dejar las piñas a solas. En caso de que se sientan observadas, es probable que no muevan un dedo.

Al cabo de varias horas, no sabría decir cuántas, pero sí puedo afirmar que yo regresé a las cuatro y ya fueron suficientes, volvemos. Si miramos en el cubo, veremos que las piñas que antes estaban abiertas, ahora están cerradas, compactas, apretadas, impenetrables.

¿Qué ha ocurrido? ¿Acaso tenían frío las piñas? ¿Por qué se han cerrado? ¿No estaban secas y muertas? ¿Cómo, entonces, han podido encogerse, plegarse, cerrarse?

Yo no sabría responder a estas preguntas, aunque continúo con este experimento iniciado casualmente: he dejado las piñas en el balcón a la espera de que les dé el sol, a ver si se broncean y vuelven a abrirse. Mantengo, eso sí, la persiana bajada para que no se sientan espiadas y puedan actuar con total naturalidad. De la misma manera, mi intención no es experimentar: sólo pretendo que mis jerbos las puedan roer.

*En la fotografía de arriba, una piña que sólo fue lavada por encima con un chorro de agua, sin sumergirla durante horas en un cubo, y que mis jerbos ya han empezado a roer.

Actualización doce horas después. Aun expuestas al sol, las piñas no se han abierto. El misterio sigue siendo impenetrable:

Actualización cinco días después. Expuestas al sol, las piñas ya se han abierto. El misterio, aparentemente resuelto, sigue siendo insondable:

1 comentario:

Jonathan Fernández dijo...

Las piñas y los girasoles siempre han sido sospechosos. No parece una casualidad que el incremento de sus piñones/semillas responda a la sucesión de Fibonacci. Obviamente, hay una mente perversa detrás de todo esto.