09 junio 2007

Murcia, ¡qué hermosa eres!

Así, violada, con tus huertas abiertas hasta la entraña, la arena de tus playas invadidas por las máquinas, tu naturaleza virgen ya desvirgada y vendida a los mercaderes del templo, como aquel caballo al que nadie mira el diente y que ahora nos revenden, maltratado, con azogue en los tímpanos para timarnos.

Así, vulnerada, con tu voz oprimida y silenciada, con tus cauces llenos de un agua putrefacta: ¡tus seguras aguas emponzoñadas, tantas décadas olvidadas!

Así, descuartizada, sometida al ataque de las grualmeras malayas, acoso y derribo de tus parajes antes naturales, ahora artificiales, infectados sólo por hoyos golfos.

Así, codiciada: jamás el reparto de tu cuerpo fue tan disputado.

¡Mírate! ¡Qué hermosa eras!

¡Y qué puta, ahora! Que te venden tus chulos a trozos para preñar tu vientre con una avalancha de ladrillos descontrolada. Te extirpan los órganos, te vacían los orgasmos, pequeña frígida. ¿Qué placeres esperas ahora, con tu sexo seco? Cadavérico se ve tu rostro, flácidos tus miembros, cavernosos tus ojos. ¿También eres yonqui? Haz caso a un amigo y deja ya de inyectarte cemento, de esnifar hormigón, que el paraíso que esperas es pura quimera. ¿No te ves? ¡Contémplate! Tú ya no eres tú, ni tu casa es ya tu casa.

P.D. Si te sirve de consuelo, todas tus hermanas siguen tu camino. Mira este trocito:

1 comentario:

Chufowski dijo...

Aquí como no tenemos mar nos libramos de muchos males, asociados al abuso del hormigón y al afán de políticos corruptos que con los votos de los ciudadanos, destrozan el litoral, los ecosistemas. El progreso no pasa por construir donde sea y como sea. Siempre con el sonsonete de que se "crearán puestos de trabajo", sin importar lo que haya que sacrificar a cambio, parajes que nunca volverán a ser lo que fueron, para que ese "interes general" que alegan al construir a diestro y siniestro, se materialice en comisiones para políticos, abogados, notarios, constructores y el lugareño se vea privado de sus tierras, y posesiones porque ese pretentido interés general precisa campos de golf, esquilmar los recursos naturales (la mayoría escasos) para que turistas y gente de fuera, venga a su pareado, en un lugar ilídico y pueda jugar al golf a sus anchas sin importarle un pimiento lo que hay detrás, la trastienda de la corrupción a escala gigantesca, amparada, promovida y cimentada por estos políticos de tres al cuerto cuya catadura moral se demuestra cada vez que aprueban un plan urbanística.

Tu artículo es contundente y poético. Solo que los que toman las decisiones la poesía y las letras en general les importan poco. Sólo entienden de números y si las cuentas no les salen se ponen muy nerviosos.