25 marzo 2008

Sociedad más allá del Himalaya

Haciendo zapping mientras veía 59 segundos en La1 me he encontrado en Antena3 un reportaje sobre gente adinerada, perdón, sobre gente educada, y esto lo entenderás enseguida, lector maleducado. Mi zapeo ha coincidido con la aparición de una tal Carmen, muy conocida en la alta sociedad madrileña, una sociedad tan alta que ni los de Al filo de lo imposible vislumbraron la cumbre. Carmen dice que nunca ha ido en chándal y que espera no tener que hacerlo nunca, o sea, jamás. Dice que eso de hablar de ricos no le gusta, que es una cuestión de educación y de tener servicio, o sea, de gente que te limpie los zapatos, te haga la cama y te caliente el vaso de leche, si es que los ricos, perdón, los educados toman leche, que no lo sé: a mí que me registren, porque yo no tengo educación, aunque ahora ya sé que para ser educado no puedo ir en chándal ni fregar los platos [nota mental: tengo que decirle a mi madre y a las de mis amigos que son unas maleducadas. Tú también puedes decírselo a la tuya].

Decía que dice Carmen que no es riqueza, sino educación, y que en su familia se le ha enseñado a comer y a comportarse. Que hay quien tiene millones “y es un patán”: aquí se le notaba que estaba pensando en alguien, y posiblemente se ha quedado con las ganas de dar unos cuantos nombres. Que la riqueza, perdón, la educación no es una cuestión de dinero, sino “de genes y de raza”, pero esto último, lo de los genes y la raza, lo ha dicho en un tono descendente, como si se le hubiera escapado, pero como tiene una educación exquisita apenas se le ha notado y no ha intentado corregir su opinión sobre la superioridad racial, aunque como no ha especificado damos por supuesto que se refería a la raza azul, la de los pitufos, pues qué duda cabe de su superioridad.

Carmen es una mujer de raza blanca y cara pintada, tiene dos brazos y dos manos y, en principio, y salvo que se demuestre lo contrario, suponemos que tiene un total de veinte dedos. Además, tiene una mandíbula para masticar la comida que le prepara y le sirve, nunca en platos de Carrefour, el servicio, pues ahí y en el color de la piel y en el código de los genes reside la educación.

Luego ha salido otra señora que dice que hay que beber mirando hacia abajo, y tres o cuatro señoras que dicen que es un lujo tomarse un té en una taza de Versace, conocido alfarero de Totana.

Luego me ha dado un poco de asco (qué maleducado que soy) y he cambiado a La1.

5 comentarios:

Nuevo Icaro dijo...

Así esta el país, pero es evidente que sus padres o sus genes en algo se equivocaron, o que hacía esta adinerada, perdón, educada señora, mostrando sus lastimeras, perdón, educadas opiniones en televisión.

Thedarksunrise dijo...

Yo siempre he creído que era una muchacha educada, pero me acabo de dar cuenta de que soy demasiado pobre para ello :( ainsss, qué vida. Besisssss

Meg dijo...

En realidad esa señora tan educada es un poco oligofrénica: de tanto casarse entre ellos para perpetuar la buena educación, la sangre (azul) se corrompe.

Y ahora resulta que yo también soy maleducada (por pobre) y no sé beber. Pues que conste que si brindas con alguien y no lo miras a los ojos al hacerlo, tienes 7 años de mal sexo, por lo que la tiparraca esa es una mal follá (y lo digo así porque soy una maleducada).

Duckland dijo...

Al tropezar con el título de la entrada reconozco que creí estar ante un derrotero de los recientes indicentes en Lasa pero veo que no, es mucho peor.

Eligiéndo ser inconsciente dejé de ver ese tipo de reportajes pero me alegro de saber que sigue existiendo diferencias entre la educación y lo que no lo es.

Lo de la raza y los genes ya si que me ha matao. Será que no me educaron bien.

un besote

Ed. Expunctor dijo...

Os agradecería vuestros comentarios, maleducados, pero el agradecimiento no forma parte de mi mala educación XDDD