04 junio 2008

Dormir, tal vez soñar

Hecha un ovillo,
echa sus sueños:
entre suspiros
recuerda el tiempo
en que sus gritos
eran misterios,
cuando el sentido
de su cerebro
era el destino
de ser insecto.

Pero el gruñido
de un ser eléctrico
[clic / clic]
ya la despierta:
de nuevo es jerba.


3 comentarios:

Antonio Rentero dijo...

No debe haber muchas poesias dedicadas a un jerbo.

Enhorabuena, me ha encantado.

Ed. Expunctor dijo...

Vaya, muchas gracias. Lo cierto es que no, no creo que haya muchos poemas dedicados a jerbos: en esto puede que sea pionero. Versificando jerbos desde diciembre de 2006, XDDDD.

Anónimo dijo...

oye!! los jerbos son cariñosos?? porque igual me animo a tener uno.

mem.