30 septiembre 2008

Conocimiento

«Gracias a las llamadas Historias de la Literatura —necrópolis, a veces bellísimas—, vamos sabiendo bastante de todos los cuñados de las primas de los escritores. De lo único que no sabemos nada, nada, es de la obra literaria, porque no es saber nada de ella conocer la fecha de su impresión, la historia de sus mutilaciones y “cuántos ejemplares pasaron a América”, etc.»

D. A. (1950)