28 agosto 2009

Reservas

Un día empezó a sospechar que andar con tantas reservas por la vida sólo le iba a traer complicaciones, así que cogió su agenda y el teléfono para empezar a cancelar todas las que tenía hechas.

Se sorprendió al advertir que tenía, para el próximo mes y medio, ni más ni menos que cincuenta y tres reservas en sitios tan distintos como, entre otros, un restaurante vegetariano y una corrida de toros. Tras analizar pormenorizadamente todos los lugares y eventos para los que tenía reserva, empezó a comprender que su vida era una sucesión ininterrumpida de contradicciones, porque al día siguiente, el veintinueve de agosto, tenía previsto asistir a una conferencia contra el maltrato animal y a la manifestación correspondiente, pero dos días después, el treinta y uno, tenía reserva para asistir como espectador y apostar en una pelea clandestina de perros.

Por más que se empeñase en tratar de lavar su conciencia, no dejaba de advertir las incoherencias de su vida. Si el día treinta iba a asistir a una subasta en la que pujaría por un lote de ropa Made in Bangkok del que las autoridades se habían incautado en la aduana, el primero de septiembre tenía previsto acudir a firmar en persona a las oficinas de Amnistía Internacional contra la importación y venta de ropa fabricada por mano de obra infantil, práctica de la que no se jactaban empresas como Nüke y tantas otras, que tan buena tajada sacaban de cada prenda.

Conforme pasaba las páginas de su agenda, su rostro se demudaba. Empezó a preguntarse quién diablos era y, tras un ataque de ansiedad, no supo ni quién ni qué ni cómo ni cuándo ni por qué, así que cogió el teléfono y reservó hora para el psicólogo. Tras colgar tuvo un momento de vacilación, pero finalmente marcó otro número y le pidió cita al curandero de un pueblo vecino.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Joder, otra sorpresa. Qué bien.
Una idea: ¿por qué no escribes algo sobre estas palabras tan raras que tenemos que confirmar para publicar comentarios? La de ahora es "dedirlow". Son muy propias de este burdel.

Ed. Expunctor dijo...

Por más anónimo que seas, con la palabra rara esta que escribes, te saco hasta el nombre, Low.

Anónimo dijo...

te equivocas.
vaserqueno.