06 octubre 2009

El hombre de los seis millones de picores

Picar, pican:
pican, pican,
como pulgas,
como niguas.
Pican más
que la curiosidad;
más pican
que los mosquitos
estos picores,
estas tormentas sobre las pieles
de abrigo que llevo sobre la carne;
qué mejor que la carne desnuda y pura y viva y rebosante,
mejor sólo la carne
—¡la carne sola!—
sin más pieles que las mismísimas uñas,
que no pican,
y ojalá todo de uñas yo fuera,
pues no picaría.

2 comentarios:

Arenas dijo...

Y como ortigas o miles de culebras paseándose a su antojo por tu cuerpo.
Besos calmantes...

Ed. Expunctor dijo...

Y si en vez de culebras fuesen lenguas, serían lenguas eléctricas con tacos de botas de alpinista y otras extensiones puntiagudas -¡y cómo de agudas!- como un punzón o un pico multiplicados por (casi) infinito.

Besos picantes...