19 abril 2010

El gran eslogan, la gran trampa:

«Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el Reino de Dios. Os lo aseguro, el que no acepte el Reino de Dios como un niño,no entrará en él» (Marcos 10, 14-15).

Aparte de las connotaciones pedófilas del texto, tan confirmadas por la Iglesia, que lo único que hace es cambiar de lugar a los curas perversos (¡lo mismo que hace el Opus Dei con los profesores malvados de sus colegios cuando ya han delatado su perversión y su maldad!), aquí está la clave de la religión: hay que ser "como un niño" para entrar en el "Reino de Dios", es decir, hay que ser ingenuo, crédulo (¡no creyente, sino crédulo!), infantil, incapaz de pensamiento crítico.

En cualquier caso sentimos comunicarle que:

Crea en lo que crea,
cuando usted muera
comenzará a ser nada.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

yoooo. «Dejad que los niños se acerquen a mí: Que detrás vienen sus mamás....


Por cierto me acabo de declarar adicto a este blossssss.
Eres genial

Ed. Expunctor dijo...

Sin duda ese argumento para dejar que los niños se acerquen es de los mejores que he visto... XDDDD