22 octubre 2010

El Estado abona la iglesia católica

Señores, señoras: otro año más el Estado le regala 160 millones de euros a la iglesia católica. El Diario del Vaticano se hace eco del abono: “El Estado abonará a la Iglesia 160 millones de euros en 2011 como avance de la asignación tributaria”. Como avance.

Pero esto es sólo una pequeña parte del abono con que España cultiva, cuida a la iglesia: el mismo Diario se congratula de que el Gobierno español destine 100 millones de euros a promocionar el “año santo”, sin contar con toda una serie (inconcebible) de beneficios fiscales.

A esa minúscula porción de abono se han de añadir otras muchas porciones de abono que, en conjunto, configuran sin duda una enorme montaña de abono*.

¿Alguien sabe cuánto dinero se regala en España, en total, a la iglesia católica al año? Es por curiosidad, para fomentar el asombro de los ciudadanos. Yo, así, a ojo, calculo unos... ¿2000 millones de euros anuales? Aunque es muy probable que me quede corto en la estimación...

PODEMOS DETENER ESTE ABONO.

FIRMA CONTRA LA FINANCIACIÓN DE LAS IGLESIAS POR EL ESTADO

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*En cualquier caso, el abono, aun teniendo un componente ineludible de mierda, contribuye al crecimiento de las plantas, de los vegetales. Y de lo que se trata, señores, es de que ese vegetal que sólo absorbe oxígeno y que sólo emite dióxido de carbono y cianuro deje de contaminarnos y de infectarnos, porque sus efectos corrosivos son altamente inflamables y expansivos. Queman y aniquilan el cerebro de las personas, que pasan su existencia creyendo en cuentos y en irrealidades, e incluso quienes creen que no creen tienen un lastre insoslayable que les garantiza una ceguera vital de la que difícilmente escaparán. Esto significa -no se ofendan- que es muy probable que ustedes estén altamente afectados por la ceguera que impone y generaliza la religión, cuya mentira es tan grande, tan enorme, tan inconmensurable que, aun teniéndola delante, no pueden verla, porque no sólo la tienen a la vista, sino que la tienen interiorizada, asumida, normalizada, y afecta a todos los ámbitos de su vida.