15 octubre 2010

Palabras

Escucha...

No..., qué vas a escuchar...
¡Aquí no tienes nada que escuchar!
¿Vas a escuchar palabras? ¿Vas a escucharlas?

No...

Estas palabras no se escuchan:
se miran, se palpan con la pupilas,
se tatúan en la mirada.

Están aquí,
expuestas, abiertas, dispuestas,
para ser contempladas,
lentamente recorridas por tus ojos
y asumidas -¡asumidas!- por tu cerebro.

No...

¡Asumidas es un decir!
Tu cerebro apenas les presta
A T E N C I Ó N,
porque son palabras, ¡ p a l a b r a s !,
y estás tan acostumbrado a verlas
-¡y a escucharlas, y a decirlas!-
-¡mas no las lames, no las riegas!-
que ya apenas significan:
lo han domeñado todo,
todo lo han manipulado,
del todo lo han pervertido,
lo han reinventado todo,
¡porque todo lo han nombrado!,
¡todo lo han nombrado!
Lo han nombrado todo:
lo que existe
y lo que no existe.

Y han confundido a los hombres los hombres
con las palabras.

4 comentarios:

llueve rocío... dijo...

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos.


León Felipe.

Ed. Expunctor dijo...

Sí, el poeta-payaso con su viejo violín roto que, dando saltos mortales triples y haciendo malabarismos, nos enseña que el hombre es Dios, y que necesita de los hombros de otros hombres...

Laura Enriqueta dijo...

Hombre, algo de racionalidad si tiene porque el mantenimiento económico de la mujer permite la educación intensiva del criajo, y eso...

La solución, perdonar (pero no porque lo diga el santo evangelio según San Eustaquio, no me lapides ;))

Ed. Expunctor dijo...

Pues yo estoy radicalmente en contra de la racionalidad de la economía, porque si lo piensas detenidamente te acabas preguntando cómo es posible que se gane dinero sin trabajo: la especulación y la generación de dinero a partir del propio dinero es algo absurdo e irracional, más bien un truco de magia, de magia negra.
En cualquier caso el perdón no tiene cabida en la viña del señor, porque aquí el señor no tiene viña, sino acaso un pequeño huerto con un par de parras, pero el vino no tiene ni punto de comparación, así que no te la pido, porque ya la tengo.