28 enero 2011

La noche en el sofá

La noche, mar de silencio,
llegó sin traje a mi casa
y en mi sofá desgarrado
postró cansada su alma,
con un aliento de nieve,
con un suspiro de plata.
Se acurrucó en los cojines
y desplegó en sus palabras
mil preguntas sin fin,
cien protestas sin salvas,
en busca de una respuesta
que aún no tiene cohartada.

¿Dónde están los luceros
que besaban la mañana,
y dónde han puesto las nieves
sus sonrisas congeladas?
¿Por qué los pájaros lloran
cuando despliegan sus arpas
y por qué con sus acordes
se hiere la madrugada?

Mil preguntas me dejó,
y helado y quieto y sin habla,
sin saber dónde mirar,
sin saber ni en qué pensaba.

Los cojines del sofá
se metió bajo la falda
y se fue tarareando
a través de la ventana,
la noche vacía de luz,
la noche llena de calma,
y en el vaho de los cristales
dejó escritas dos palabras.
Las leí muy lentamente
y las borré con la manga
y cuando quise escribirlas
en mi cuaderno sin tapas
me di cuenta de que entonces
acababa de olvidarlas,
y sólo pude escribir,
como sustitutas vagas,
'la noche, mar de silencio,
llegó desnuda a mi casa'.

5 comentarios:

Llueve Rocío... dijo...

Que bonito...

Lou dijo...

es precioso.
creo que vas a ser uno de esos escritores que se hará muy famoso cuando esté criando malvas, si, si ya sé que eso a ti no te va a servir, pero a tus herederos si.

vive mientras.

Ed. Expunctor dijo...

Rocío--> Oooh... XDD
Lou--> ¿A qué herederos? Poco van a sacar con una obra bajo
licencia copyleft...

Arenas dijo...

Es un romance. Y es más, un romance a lo García Lorca y su "Romancero gitano". Están muchos de sus símbolos y de sus figuras retóricas, como la plata, los luceros y la madrugada. Aunque es mucho más que eso. Has sabido captar la esencia de esas noches de reyertas, de magia, tristeza y sangre gitana...
Me ha gustado mucho, está muy bien construido.
;-) Besos

Ed. Expunctor dijo...

Sí... Pero no es mucho más que eso, sino un puro homenaje...

"La luna vino a la fragua..."

Qué grande era Federico,
qué injusto que lo mataran.
¡Cuántos versos no escribió!
¡Cuántos versos le quitaban!
Trescientas rosas de sangre
le salieron por la espalda...