21 enero 2011

"...menos debe atreverse á hacerlo delante de Dios que le está mirando"

Texto de 1860:

¿Alguien cree que Dios le está mirando?

¿Alguien se cree tan importante en el universo como para creer que un ser (definido por ciertos seres humanos como) eterno, infinito, inmortal, increado, creador de todo, omnisciente, omnipotente, atemporal, incognoscible, inefable, alógico, ubicuo, hipostático, todopoderoso, indiferente, que se encuentra más allá del bien y del mal y que no tiene principio ni fin le está mirando?

Sólo se puede creer cuando esa idea ha corroído el cerebro desde la más tierna infancia... Advertir su falsedad y la gran mentira que implica es tan difícil..., la desilusión es tan enorme..., que el cerebro, corroído, prefiere no enfrentarse a la realidad y permanecer en un limbo idílico-paradisíaco con unas previsiones de eternidad que ninguna droga es capaz de ofrecer, ni siquiera el opio, pues el fumador de opio, entre pipa y pipa, tiene plena consciencia de que sus experiencias son puramente alucinaciones, y, aun así, el fumador de opio persiste en fumar, porque sus visiones son tan excelsas, sus sensaciones son tan magnificentes que opta por renunciar a la vivencia de la realidad para sumirse en la experiencia de la alucinación: del mundo ilusorio generado por las reacciones químicas que los principios activos de la adormidera desencadenan en su cerebro.