22 enero 2011

Según la Iglesia Católica, la culpa del ateísmo la tienen los creyentes

Después de decir que «el ateísmo debe ser considerado entre los problemas más graves de esta época” (GS 19, 1)» (artículo 2123), el Catecismo de la Iglesia Católica responsabiliza a los creyentes del origen y de la difusión del ateísmo:


«En cuanto rechaza o niega la existencia de Dios, el ateísmo es un pecado contra la virtud de la religión (cf Rm 1, 18). La imputabilidad de esta falta puede quedar ampliamente disminuida en virtud de las intenciones y de las circunstancias. En la génesis y difusión del ateísmo “puede corresponder a los creyentes una parte no pequeña; en cuanto que, por descuido en la educación para la fe, por una exposición falsificada de la doctrina, o también por los defectos de su vida religiosa, moral y social, puede decirse que han velado el verdadero rostro de Dios y de la religión, más que revelarlo” (GS 19, 3)» (artículo 2125).


Esta responsabilidad o culpa atribuida por la Iglesia a los creyentes con respecto al origen y expansión del ateísmo ya figuraba en la Constitutio Gadium et Spes:


«Sin embargo, también los creyentes tienen en esto su parte de responsabilidad. Porque el ateísmo, considerado en su total integridad, no es un fenómeno originario, sino un fenómeno derivado de varias causas, entre las que se debe contar también la reacción crítica contra las religiones, y, ciertamente en algunas zonas del mundo, sobre todo contra la religión cristiana. Por lo cual, en esta génesis del ateísmo pueden tener parte no pequeña los propios creyentes, en cuanto que, con el descuido de la educación religiosa, o con la exposición inadecuada de la doctrina, o incluso con los defectos de su vida religiosa, moral y social, han velado más bien que revelado el genuino rostro de Dios y de la religión.» (artículo 19).


¿Y cuál es la actitud de esta iglesia ante el ateísmo? Por la historia la conocemos: hasta hace bien poco, exterminar a los ateos -y a cualquier otra persona que no conviniera con sus creencias-, torturándolos, humillándolos, quemándolos, descuartizándolos y exponiendo los trozos de sus cuerpos en distintos lugares para que sirvieran de escarmiento. Pero ¿qué dice esta iglesia con respecto a cuál es su actitud? Pues dice, en la misma Constitutio, que el ateísmo es contrario a la razón..., y lo reprueba “con dolor pero con firmeza”:


«La Iglesia, fiel a Dios y fiel a los hombres, no puede dejar de reprobar con dolor, pero con firmeza, como hasta ahora ha reprobado, esas perniciosas doctrinas y conductas, que son contrarias a la razón y a la experiencia humana universal y privan al hombre de su innata grandeza.» (artículo 21).


Y en ese mismo artículo dice: “E invita [la Iglesia] cortésmente a los ateos a que consideren sin prejuicios el Evangelio de Cristo” (art. 21). Muchos ateos hemos considerado sin prejuicios no sólo el evangelio, sino toda la Biblia, y sin prejuicios la encontramos llena de contradicciones. Por eso los ateos invitamos, sin cortesías ni protocolos, a los creyentes a que consideren sin prejuicios los conocimientos de que dispone la Ciencia del Hombre, aunque sabemos -lo sabemos- que los creyentes no pueden pensar sin prejuicios. Aún así, les invitamos a que lo intenten, pues a fin de cuentas los creyentes, según su iglesia, tienen la culpa del ateísmo.

No me resisto a terminar sin exponer la conclusión lógica que se desprende de las citadas afirmaciones del Catecismo: si el ateísmo es uno de los problemas más graves de esta época ( art. 2123) y los creyentes son responsables de su origen y expansión (art. 2125), el problema más grave de esta época, consecuentemente, son los creyentes, que han originado y difundido el ateísmo.

Sin creyentes no habría ateísmo.