23 agosto 2011

De creencias

¿Y quién te dijo que yo quiero

un reino de los cielos?

¿Quién te dijo que yo anhelo

lo infinito y lo eterno?


Yo creo que los papas y cardenales que gobiernan la iglesia, también llamada Puta de Babilonia, tienen la certeza de que no existe ningún dios, y que utilizan la mitología cristiana a su antojo, haciendo y deshaciendo, para que los hombres vivan sometidos a unos mandatos morales anacrónicos y a una explicación irreal del universo que los incapacitan para tomar consciencia de cómo son las cosas, lo que les imposibilita vivir de acuerdo con la realidad. También creo que los fundadores y dirigentes de sectas destructivas como el Opus o los Kikos no creen en ningún tipo de dios, pues lo suyo es un negocio empresarial que crece gracias a la corrosión de cerebros de niños, que son esclavizados por la ignorancia a veces durante años, muchas veces para toda la vida: son esclavos perpetuos de la ficción religiosa con la que les han colonizado el cerebro.

Esta creencia es irrefutable. No puedes aportar ninguna prueba que la contradiga, porque es una creencia y, como tal, no se puede invalidar, por más argumentos racionales y lógicos que me ofrezcas, por más datos y hechos concretos que me muestres y que demuestren lo contrario. Aun cuando el papa decidiera crucificarse para demostrar que cree en algún tipo de dios, ni siquiera ese hecho constituiría una prueba contra mi creencia, porque las creencias están fuera de la razón y de la lógica.

También creo que, ciertamente, es una pena que no exista ningún dios ni ningún tipo de Cielo o de Infierno, pues sería una gozada morir, subir al Cielo y contemplar desde allí, sentado en la silla de Dios, cómo todos los papas y cardenales y fundadores de sectas como el Opus o los Kikos o los Legionarios de Cristo arden en el fuego del Infierno y gritan y aúllan y agonizan eternamente por los siglos de los siglos por todo el mal y el daño y el sufrimiento y el dolor que han infligido a los hombres con el objetivo de conseguir más prestigio, más fama, más dinero, más poder.