19 mayo 2013

Diluvio sacrosanto

Es la pulpa de tu orquídea
alimento de mis labios
y su estambre placentero
y sus pétalos rosados
son el cáliz donde bebo
su diluvio sacrosanto,
pues tus flujos son la sangre
de Cristo crucificado
que me arrastra hacia la muerte
y me deja agonizando
con los poros como erizos
y los ojos vueltos blancos,
en mi frente una corona
de laureles y de clavos
y en mi espalda cinco surcos
que tus uñas van trazando
con sus filos desiguales
mientras bebo tus orgasmos.