23 mayo 2013

Uñas

Uñas irregulares. Altas, bajas.
Bailarinas que danzan en el teatro
de mi espalda con pulso cirujano.
Ejecutan coreografías varias

improvisando el salto, el giro, y clavan
su nácar en mi carne, escenario
que será, al final, polvo, o barro,
pero que es ahora tabla en la que bailan

sus uñas, diez esclavas virtuosas
que en sádico arrebato de su dueña
ensimismada muerden mi materia

con dulces dentelladas, y en mi boca,
pecho y vientre taladran y resuellan
hasta exprimir fecundas mis arterias.

3 comentarios:

Ficticia dijo...

No duele? O en el momento de pasión no se nota?

Besos.

Ed. Expunctor dijo...

¿Es que no lo sabes? :DDD

Ficticia dijo...

Pues no, a mí nunca me han arañado la espalda :p