15 diciembre 2006

Violencia de género

Una manzana (sustantivo de género femenino) cayó al suelo (sustantivo de género masculino) y advirtió, en el preciso momento de macarse, que ella, ¡una manzana!, era de género femenino, pero que ‘femenino’ es de género masculino, y que ‘masculino’ es un adjetivo (y ‘adjetivo’ es un sustantivo de género masculino) y, simultáneamente, una palabra (sustantivo de género femenino).

En este razonamiento manzanil estaba inmersa cuando una gallina (animal hembra, y sustantivo de género femenino) comenzó a picotear su piel y sus carnes, e incluso tuvo la osadía de empezar a tragarse sus huesos. La manzana, lógicamente, no podía hacer nada, dada su condición vegetal, pero cayó en la cuenta de que ella (pronombre femenino) no era ni macho ni hembra, sino una simple manzana, un sustantivo de género femenino, picoteada y devorada por una gallina, que sí que era hembra, además de ser un sustantivo de género femenino, y todo ello a pesar de que ‘sustantivo’ sea, a su vez, un sustantivo de género masculino.

Es más: poco antes de morir ingerida por la gallina, la manzana pensó que ‘género’ es un sustantivo de género masculino, y que la única forma de salir del género masculino era considerarse, no ya sustantivo, sino palabra. Sin embargo, aún así, volvía a lo mismo: que ‘palabra’ es un sustantivo de género femenino, y que tanto ‘sustantivo’ como ‘femenino’ son un sustantivo y un adjetivo de género masculino.

En un último intento por salvarse, pensó que, además de ser manzana, era el fruto (sustantivo de género masculino) de una planta (sustantivo de género femenino), pero se desesperó al tener en cuenta que la planta de la que procedía era un manzano, con lo que volvía al masculino, por más que un manzano no fuera ni macho ni hembra.

Pero, ¿por qué quería la manzana llegar a la conclusión de que era femenina? Ella pensaba que, si fuese femenina, la gallina no se la podría comer porque los animales comen alimentos, sustantivo plural de género masculino. De todas formas, poco antes de que su último trozo de carne fuese engullido por el pico de la gallina, pensó que no tenía escapatoria: que los animales, además de alimentos, comen comida, sustantivo de género femenino. Estaba condenada.

P.D.1: Para dar algo de alivio al lector agónico, hemos de decir que nuestra manzana, dentro de lo que cabe, tuvo suerte, pues uno de sus huesos se le cayó a la gallina del pico y fue a parar a una acequia próxima, en cuya orilla izquierda se puede contemplar hoy un gran manzano repleto de manzanas.

P.D.2: Para dar algo de alivio al lector cruel, hemos de añadir que alrededor del manzano siempre hay alguna gallina revoloteando.

2 comentarios:

Jonathan Fernández dijo...

precisamente hoy andaba yo en disquisiciones parejas. Estabamos Kike y yo en sabe dios que pueblo, y he aquí que a nuestro frente teníamos el "restaurante-pensión manchego"

Restaurante es masculino, y Pensión es femenino,... ¿entonces es manchego, o manchega?

En fín ....

Ficticia dijo...

Este es mejor incluso que el otro.
Pobre manzana atrapada en tales disquisiciones justo en su último instante antes de expirar... dichosa la gallina que pilló tal manjar.