Gruñen los ñúes.
¿Gruñen?
Los enfadamos.
Y gruñen
como niños con hambre
cuyas tripas rugen
mientras pueden,
hasta que mueren.
Mueren los ñúes.
¿Mueren?
Los matamos.
Y mueren
como niños de hambre
cuyas tripas callan
porque no pueden
ya ni moverse.
Gruñen los ñúes.
¿Gruñen?
Los enfadamos.
Y gruñen
como niños con hambre
cuyas tripas rugen
mientras pueden,
hasta que mueren.
Mueren los ñúes.
¿Mueren?
Los matamos.
Y mueren
como niños de hambre
cuyas tripas callan
porque no pueden
ya ni moverse.
2 comentarios:
Te eché de menos.
No se puede vivir todo el tiempo con las mejillas punzadas y sin sentir el estómago retorcido de dolor.
Gracias, pequeño niño ñu.
Ya, ya sé que me echaste de menos, yo no quería irme de allí aunque cerrasen, pero, bueno, al final llegué a por y pude tomarme algo más, a pesar de que tuve que dividirlo para que hubiese para todos. XDDDD.
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