29 septiembre 2012

De la responsabilidad y de los irresponsables. Sobre el incesto de poderes en España



A los alumnos les digo con frecuencia que cada uno es responsable de los actos que comete, y que cada cual debe asumir la responsabilidad de sus acciones:
- Puesto que has decidido realizarla, debes afrontar lo que de ella se derive, y si no te gustan esas consecuencias, piénsatelo mejor la próxima vez antes de actuar, analiza las consecuencias posibles de tus acciones, porque tú eres el único responsable de ellas.
Sin embargo, el mensaje que a los alumnos les llega a través de los medios de comunicación y del discurso político, incluso desde la propia Constitución Española, es que no existe dicha responsabilidad para determinados individuos que no sólo viven en nuestra sociedad, sino que, a modo de parásitos, deciden qué rumbo toma, se alimentan de ella chupándole los recursos y aniquilan las expectativas de futuro.
Entre otros, he aquí algunos de los más voraces parásitos irresponsables:
Juan Carlos de Borbón y todos los que le sucedan en el trono-cargo. El artículo 56.3 de la Constitución Española establece que “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”. ¡Olé!
Diputados, senadores, alcaldes, concejales y demás bichos políticos. Su irresponsabilidad no está consagrada (¡todavía!) en la Constitución Española, pero hay muchas leyes que la facilitan, la favorecen, la fomentan y la potencian. Sólo hay determinados órganos jurisdiccionales que pueden enjuiciarlos y procesarlos, pero, ¡oh, destino!, los jueces competentes han sido nombrados por los propios diputados, que son “familia política” de los senadores, alcaldes, concejales y demás bichos políticos, incluidos los que se van colocando en puestos de consejos de administración de empresas públicas y privadas: cajas de ahorros, compañías eléctricas, de agua, de gas…
Banqueros y superempresarios. Teóricamente, es decir, legalmente, cualquier tribunal podría procesarlos, pero se da el hecho, a todas luces evidente, de que tanto unos como otros financian las campañas electorales de los políticos y garantizan un buen trabajo a los políticos que “salen” de la política, con sueldos como el de Rato, ex-ministro que ahora, ¡oh, miseria!, sólo cobra 600.000 € anuales (link). Dados los estrechos vínculos familiares-amistosos entre los políticos, que controlan el poder judicial, y los banqueros y superempresarios, que controlan el poder económico, resulta casi imposible que estos individuos sean juzgados de forma imparcial, y en el caso de que alguno sea condenado, pronto el Gobierno de turno los indulta. Una buena muestra de esta férrea alianza la tenemos en los rescates a los bancos, a los que ya se les ha dado… ¿Alguien conoce la cifra aproximada? Yo me pierdo después de los 50.000 millones de euros. Añádese a todo esto que muchos de los bichos políticos también son grandes empresarios (en la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, al Presidente y a sus familiares se les han contabilizado cerca de 10 empresas inmobiliarias); todos tienen dinero invertido en bolsa… No en vano tienen “amigos” que saben dónde invertir para ganar, y si no ganan no pasa nada: se les inyecta líquido de las arcas públicas, es decir, del dinero de los ciudadanos. El FROB es un ejemplo.
Policías. Los policías, entiendo que por su escaso coeficiente intelectual, por su supina ignorancia y por su radical desconocimiento de la Historia, están bastante despistados. Como el Gobierno les ha concedido el poder de las armas y de la violencia, creen que son importantes y poderosos, pero no se diferencian de los treinta Pastores Belga Malinois del Hombre Inmóvil. Son siervos del poder político, y en la medida en que obedecen órdenes de sus superiores, se creen irresponsables, y efectivamente todo el sistema ayuda, favorece e impulsa la irresponsabilidad de los policías, que, como llevamos viendo ya unos cuantos años, intervienen sin la identificación a que les obliga la ley y se niegan sistemáticamente a identificarse ante el requerimiento de cualquier ciudadano, tal y como establece el Decreto 1484/1987 en sus artículos 18 a 20. Este Decreto que se incumple sistemáticamente y cuyo incumplimiento nunca es enjuiciado, emana del poder legislativo, que siempre ha estado en manos del poder político. Y es este poder político el que se encarga de mantener contenta a la policía; también los perros deben estar contentos para cumplir las órdenes que se les dan, y menearán la cola, si bien los policías, que quede claro, no son perros: son seres humanos que no tienen cola, quizá por ello llevan una porra que menean sobre las espaldas, pechos, cabezas y piernas de los ciudadanos que tienen la valentía de salir a la calle a expresar su profundo descontento con el rumbo que está tomando este país, aunque a más de uno le cueste sangre y lágrimas.
Y es que los TRABAJADORES (porque trabajadores son) de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado tienen un problema añadido que sólo pueden solucionar con CONOCIMIENTO, a saber: puesto que cumplen órdenes, entienden (tal es el límite de su entendimiento) que son irresponsables. No les vendría mal echar un vistazo al proceso de Eichmann en Jeruslén. Eichmann, como los policías, tampoco era inteligente, y su incapacidad para pensar por sí mismo se puso de manifiesto con la utilización constante de frases hechas durante el proceso. Eichmann “no pudo completar ningún curso de secundaria o formación profesional […] durante su carrera, tanto en las SS como en el juicio de Jerusalén, Eichmann trató de cubrir su falta de habilidades y educación, y "se ruborizó" cuando estos hechos salieron a la luz” (link).
Un vistazo a algún episodio de la Historia también le vendría bien a toda esa gente que se niega a creer, porque ha sido profundamente adoctrinada por el poder, que desde el Gobierno y las Jefaturas de Policías se siga la estrategia de infiltrar agentes en las manifestaciones para desencadenar la violencia y legitimar así la actuación brutal y represora de los antidisturbios, perdón, de los prodisturbios contra los ciudadanos que en un 99% son pacíficos y sólo exigen lo que les corresponde, siguiendo el principio del derecho natural que desconocen: Ius suum cuique tribuere, puesto que lo que les corresponde les ha sido (¡nos ha sido!) expoliado. No obstante, el pacifismo de los ciudadanos, como demuestra la Historia, tiene un límite, y como se leía en una pancarta dirigida a los gobernantes: "Nos estáis tocando los cojones por encima de vuestras posibilidades".
El episodio al que me refiero es el de los judíos en la Alemania nazi, y traigo a colación, como ejemplo, la obra de J. F. Steiner: Treblinka (para quien no lo sepa, Treblinka fue un campo de exterminio…), donde el autor muestra cómo la inmensa mayoría de judíos no creía, incluso consideraba absurdo, que los alemanes estuvieran exterminándolos. Para ellos, eso era completamente inconcebible.
Todavía una parte importante de la población española es incapaz de creer que “sus representantes” estén vendiendo este país y sumiéndolo cada vez más en la miseria. Recordemos estas cifras ofrecidas por UNICEF: “el número de hogares con niños con todos sus miembros adultos sin trabajo ha crecido un 120% entre 2007 y 2010, casi dos veces más que el total de hogares. Este  dato demuestra que el impacto de la crisis es más fuerte en las familias con niños, detectándose casos de un empeoramiento de las condiciones de vida, que puede afectar a la calidad de la alimentación, a la convivencia y las relaciones entre padres e hijos. En cuanto a persistencia e intensidad de la pobreza, la pobreza crónica  ha aumentado en un 53% en tres años. Otro dato destacable es que en 2010 el 13,7% de los niños vivía en hogares con un nivel de pobreza alta, siendo la cifra más elevada de todos los países de la Unión Europea de los 15, y sólo por debajo de Rumanía y Bulgaria en la Europa de los 27” (link).
Si has llegado hasta aquí, ya supondrás a qué venía lo del “incesto de poderes” en el título de este texto. En España, el poder político, el poder ejecutivo, el poder judicial, el poder legislativo, el poder económico y el poder represivo-cohercitivo cohabitan en una orgía incestuosa donde todos copulan con todos y cada uno engendra en los demás sus monstruos, que crecen y devoran a los ciudadanos españoles, como Crono o Saturno, qué importan el nombre o las siglas, devoró a sus hijos…