18 diciembre 2013

O negación de los ciudadanos

«Los textos de la ley francesa, desde la Declaración de los Derechos del Hombre hasta la Constitución de 1958, reconocen legal y jurídicamente la posibilidad de un derecho del incumplimiento o insurrección. El artículo 21 de la Constitución estipula: cuando «el Gobierno viole las libertades y los derechos garantizados por la Constitución, la resistencia en todas sus formas es el derecho más sagrado de todos y el más imperioso de los deberes». Derecho sagrado y deber imperioso: las palabras tienen mucho peso y significan que más allá de la ley y del derecho, no queda nada al arbitrio de los que tienen como tarea hacerlos respetar, sino una concepción del hombre y de la humanidad que no puede avenirse con crímenes, muertes, desprecio, indignidad o negación de los ciudadanos.»
[Michel Onfray: Manual de Antifilosofía]