05 enero 2011

No son lavados de cerebro: son corrosiones de cerebro / El paraíso tras la muerte se llama cementerio

Reconozco que nunca he pasado por la fase de 'creyente no practicante'. Desde mi más tierna infancia fui educado en la creencia y práctica, hasta que advertí las múltiples incongruencias y me consideré escéptico, periodo igualmente de ceguera en el que estuve sumergido muchos años hasta que advertí lo absurdo y lastrado de esa posición y me di cuenta de que la única opción válida, lógica y coherente es el ateismo: el reconocimiento radical y sin concesiones de que no existen ni dioses, ni espíritus, ni almas, ni vidas ultraterrenas. No existe ni la posibilidad de los dioses, que es lo que se plantea el escéptico: puede ser... No. Esas entidades sólo existen en la ficción. En el mundo real no existen ni pueden existir, y el hecho de que mucha gente crea en ellas no les dota de existencia.

Pero, como decía, nunca fui un creyente no practicante. Los caminos habituales en la inmensa mayoría de personas son:

1/ Los creyentes practicantes: desde su más tierna infancia son educadas en una creencia religiosa y así permanecen durante toda su vida, incapaces de cuestionarse nada, no porque no quieran, sino porque no pueden: tan fuerte es el peso de la educación religiosa que bloquea los mecanismos cerebrales para enfrentarse críticamente a las creencias recibidas por herencia familiar y cultural, y en un intento por ser coherentes con su creencia, practican los ritos que se les dice que deben practicar para conseguir el favor divino y disfrutar del paraíso cuando mueran.

2/ Los escépticos o agnósticos: igualmente educadas desde su infancia en una creencia religiosa, llega un punto en que advierten lo incongruente del discurso, pero son incapaces de tomar consciencia de la propia incongruencia del discurso del escepticismo.

3/ Los creyentes no practicantes: educadas de la misma manera en una creencia religiosa desde su más tierna infancia, llega un momento en que se cansan de seguir los ritos que exige la creencia: de ir a las celebraciones litúrgicas, de rezar, de ayunar, de confesar sus pecados, de amar al prójimo, de poner la otra mejilla, de despreciar los bienes materiales (como fácilmente advertirá el lector, los creyentes practicantes también ignoran muchas de las obligaciones que les impone su creencia: hay incluso creyentes practicantes católicos que cometen genocidios y se quedan tan panchos, aunque como luego pueden confesarse limpian su conciencia y empiezan de cero, como si no hubiera pasado nada: qué gran truco, la confesión. También hay que tener en cuenta que la propia Biblia no sólo autoriza sino que exige el genocidio de aquellos pueblos que profesen una religión equivocada; el Corán incide en la imposición de la misma obligación). Cansados de los ritos y de adecuar su vida a las exigencias de los libros sobre los que se articula la creencia, se proclaman creyentes no practicantes. Quiere esto decir que creen que creen, pero no practican lo que creen. Sí, no he repetido dos veces lo mismo: creen que creen: creen creer, y creen que con creer es suficiente para... ¿Para qué? Esto no se sabe muy bien, porque dentro de la creencia está la suposición de que para la salvación hay que cumplir unas normas, que no son pocas, y hoy no están todas las que fueron porque se consideran delitos, y muy graves; creen que con creer es suficiente, pero no saben explicar por qué, porque los porqués dentro del pensamiento religioso no tienen mucho sentido: se limitan a un porque sí o a un porque no, igual que los porqués que se ofrecen como respuesta a las preguntas de los niños pequeños:

— Papá, ¿por qué no puedo?

— Pues porque no — y el “porque no” tiene en su tono unas aspiraciones de evidencia tales...

¿Por qué cree que cree el creyente no practicante? Porque la fuerza de la educación es bestial. Durante los primeros años de su vida, digamos diez o doce, ha recibido, en mayor o menor medida, una educación altamente religiosa. La sociedad y la cultura en la que se ha educado son igualmente fuertemente religiosas. Todo está lleno de iglesias. El calendario que marca su vida transcurre entre fiestas religiosas, las vacaciones en su mayor parte son a simple vista debidas a motivos religiosos, asiste a ritos religiosos en bautizos, comuniones, bodas y funerales: la vida desde su principio hasta su final marcada por acontecimientos religiosos. El creyente no practicante, sin embargo, no es no-practicante de forma absoluta: se casará siguiendo ritos religiosos, y hará lo mismo con sus hijos, por la más pura y absurda inercia, pero esto no es exclusivo del creyente no practicante: encontramos escépticos que siguen los ritos religiosos y se casan por la iglesia para no desagradar a sus parejas o a sus madres o a sus suegras; incluso encontramos a algunos que se dicen ateos y se casan por la iglesia por los mismos motivos, y la iglesia los recibe en su seno encantada de ingresar las dádivas correspondientes. Y luego bautizan a sus hijos, para que puedan hacer la comunión al cabo de ocho años con los demás niños... Ya, desde que les nacen sus hijos, han planificado sus vidas. Entonces los hijos siguen las vidas que sus padres planificaron.

El cacao mental que genera la religión es devastador. Es apabullante el número de personas que piensa unas cosas y hace las contrarias por el dispositivo que durante años, como riego por goteo, fue instalando el discurso religioso en sus cerebros. Con ese dispositivo, implantado desde — repito— la más tierna infancia de las personas, cuando el cerebro es extraordinariamente maleable y manipulable, dúctil y moldeable, el sistema religioso se sustenta por sí solo, porque ha conseguido pasar de generación en generación con la apariencia y las aspiraciones de un discurso de verdad, cuando tan sólo es un discurso ficcional. Esto explica que vuestros hijos, sí, vuestros hijos, los que tenéis ahora y los que vais a tener después, vayan a crecer de la misma manera que crecisteis vosotros: con los elementos religiosos que hay instaurados en los ámbitos sociales y culturales y con los elementos religiosos que les vais a transmitir —consciente e inconscientemente— vosotros, van a crecer educados en la creencia. Los caminos que sigan después ya sabéis cuáles son: no son inescrutables, sino todo lo contrario: fácilmente predecibles.

Con el discurso religioso no se lleva a cabo un lavado de cerebro, sino una corrosión de cerebro, tan profunda y tan fuerte que el individuo es incapaz de aceptar las evidencias que la Ciencia pone a su disposición: su cerebro se ha cerrado a la realidad y vive sumido en el peso de las fantasías religiosas, donde se encuentra más cómodo porque, entre otras cosas, no hay amenza de extinción definitiva, sino posibilidad de un paraíso tras la muerte... Pero el paraíso tras la muerte se llama cementerio, por eso lloramos a nuestros seres amados y queridos cuando mueren. Porque sabemos a ciencia cierta que ahí se ha acabado todo, pero sobre todo porque sabemos que nosotros no volveremos jamás a verlos. De lo contrario, ¿por qué llorarlos tanto y con tanta desesperación?

Capítulo VI. Las raíces de la moralidad: ¿por qué somos buenos?

«Si no hay Dios, ¿por qué ser buenos?


[...] Me inclino a sospechar (con alguna evidencia, aunque puede ser simplista extraer conclusiones de ello) que hay muy pocos ateos en las prisiones. No estoy necesariamente proclamando que el ateísmo aumenta la moralidad, aunque el humanismo —el sistema ético asociado a menudo con el ateísmo— probablemente sí lo haga. Otra posibilidad factible es que el ateísmo esté relacionado con algún tercer factor, como la educación superior, la inteligencia o la reflexión, que podrían contrarrestar los impulsos criminales. Una evidencia de investigación como esa no apoya ciertamente la visión común de que la religiosidad está positivamente relacionada con la moralidad. La evidencia relacionada nunca es conclusiva, pero los siguientes datos, descritos por Sam Harris en su Carta a una nación cristiana, sin embargo, son llamativos:


Aunque la afiliación a un partido político en Estados Unidos no es un indicador perfecto de religiosidad, no es un secreto que los “estados [republicanos] rojos” son rojos ante todo debido a la impresionante influencia política de los conservadores cristianos. Si hubiera una fuerte correlación entre conservadurismo cristiano y la salud social, podríamos esperar ver algún signo de ello en algún estado rojo de Estados Unidos. No lo vemos. De las veinticinco ciudades con los índices más bajos de violencia, el 62% están en estados “azules” [demócratas] y el 38% están en estados rojos [republicanos]. De las veinticinco ciudades más peligrosas, el 76% están estados rojos y el 24% en estados azules. De hecho, tres de las cinco ciudades más peligrosas de Estados Unidos están en el piadoso estado de Texas. Los doce estados con los índices de robo más altos son rojos. Veinticuatro de los veintinueve estados con las tasas más altas de robo son rojos. De los veintidós estados con las tasas más altas de asesinato, diecisiete son rojos.


La investigación sistemática tiende a apoyar esos datos correlativos. Gregory S. Paul, en el Journal of Religion and Society (2005), comparó sistemáticamente 17 países económicamente desarrollados y llegó a la devastadora conclusión de que “las tasas más altas de veneración y fe en un creador se relacionan con las tasas más altas de homicidio, de mortalidad juvenil y temprana, de tasa de infecciones de enfermedades de transmisión sexual, embarazos adolescentes y aborto en las democracias prósperas”. Dan Dennet, en Rompiendo el hechizo, comenta sardónicamente sobre tales estudios en general:


No es necesario decirlo, esos resultados chocan tan fuertemente contra las afirmaciones estándar de la mayor virtud moral entre las personas religiosas que ha habido un número considerable de investigaciones posteriores iniciadas por organizaciones religiosas, en un intento de rebatir esos resultados... una cosa de la que podemos estar seguros es que si hay una relación positiva significativa entre el comportamiento moral y la afiliación, la práctica o la creencia religiosa, pronto será descubierta, dado que muchas organizaciones religiosas están ansiosas por confirmar científicamente sus creencias tradicionales sobre esto. (Están bastante impresionadas por el poder que tiene la ciencia para buscar la verdad cuando apoya lo que ya creen). Cada mes que pasa sin una demostración tal, subraya la sospecha de que, simplemente, no es así.


La mayoría de las personas reflexivas estarían de acuerdo en que la moralidad en ausencia de vigilancia es de algún modo una moral más verdadera que el tipo de falsa moralidad que se desvanece tan pronto como la policía se pone de huelga o se apaga la cámara espía, tanto si esa cámara es una cámara real en una comisaría de policía como si es una cámara imaginaria en el cielo.»


[Richard Dawkins: El espejismo de Dios, Madrid, Espasa-Booket, 2010, pp. 245-247.]

04 enero 2011

Capítulo V. Las raíces de la religión

«La religión como subproducto de alguna otra cosa

[...]

Mi hipótesis específica es sobre los niños. Mucho más que cualquier otra especie, nosotros sobrevivimos gracias a la experiencia acumulada por las generaciones previas, y esas experiencias necesitan ser transmitidas a los niños para su protección y bienestar.

Teóricamente, los niños podrían aprender de la experiencia personal a no acercarse al borde de un precipicio, a no ingerir frutas de color rojo que nunca hubiesen visto ni probado antes, a no nadar en aguas infectadas de cocodrilos. Pero, por no decir más, habrá una cierta ventaja selectiva para aquellos cerebros infantiles que tienen una regla de tres: creer, sin dudar, cualquier cosa que tus mayores te digan. Obedecer a tus padres, obedecer a los ancianos de la tribu, especialmente cuando adoptan un solemne y conminatorio tono de voz. Confíar sin dudar en nuestros mayores. Esta es una regla generalmente valiosa para un niño. Pero, como ocurre con las mariposas nocturnas, puede ir mal.

Nunca he olvidado un terrorífico sermón, predicado en la capilla de mi escuela cuando era pequeño. Aterrorizante en retrospectiva, esto es, en ese tiempo mi cerebro de niño lo aceptó en el sentido intentado por el predicador. Él nos relató un cuento sobre una escuadra de soldados que estaban ejercitándose al lado de una vía férrea. En un momento crítico, la atención del sargento que los dirigía se distrajo, y él falló en dar la orden de detenerse. Los soldados estaban tan bien entrenados a obedecer órdenes sin pestañear que se mantuvieron marchando hacia el camino de un tren que se aproximaba. Ahora, por supuesto, yo no creo el relato y espero que el predicador tampoco. Pero lo creí cuando tenía nueve años, porque lo escuché de un adulto dotado de autoridad sobre mí. Y aunque él lo creyese o no, deseaba que nosotros, los niños, admirásemos y nos moldeásemos a nosotros mismos conforme a la obediencia esclava e incuestionable ante las órdenes, por más irrazonables que fuesen, mientras proviniesen de una figura de autoridad. Hablando por mí mismo, pienso que nosotros admiramos ese comportamiento.

Como adulto encuentro casi imposible darle crédito a que mi ser de niño se preguntase si yo hubiese marchado hacia un tren que se aproximara. Pero eso, por lo que vale, es como recuerdo mis sentimientos. El sermón, obviamente, me dejó una gran impresión, porque lo he recordado y se lo he relatado a ustedes.

Para ser justo, no pienso que el predicador pensase que él estaba transmitiéndonos un mensaje religioso. Era probablemente más militar que religioso, en el espíritu de la “Carga de la Brigada Ligera” de Tennyson, que él pudo muy bien haber citado:


“!Adelante Brigada Ligera!”

¿Se desmayó algún hombre?

No que supieran los soldados

Alguien había murmurado:

No está en ellos replicar

No está en ellos razonar el porqué

Lo de ellos es hacer y morir:

Hacia el valle de la muerte

Cabalgaron los seiscientos.


(Una de las más antiguas y rayadas grabaciones de la voz humana hechas alguna vez, es la del mismísimo Lord Tennyson leyendo este poema, y la impresión de una declamación fantasmal a lo largo de un oscuro túnel desde las profundidades del pasado luce como tenebrosamente apropiado). Desde el punto de vista del alto comando, sería una locura permitir a cada soldado individualmente tener discreción sobre si obedecer o no las órdenes. Las naciones donde los soldados de infantería actúan por iniciativa propia en vez de seguir órdenes tenderán a perder las guerras. Desde el punto de vista de la nación, ésta permanece como una buena regla, aun si algunas veces conduce a desastres individuales. Los soldados son entrenados a convertirse en algo parecido a un autómata, o computadora, en la medida que sea posible.

Las computadoras hacen lo que se les dice que hagan. Ellas obedecen como un esclavo cualquier instrucción que se les dé en el mismo idioma de su programación. Así es como ellas hacen cosas útiles como procesar palabras y resolver operaciones matemáticas en hojas de cálculo. Pero, como un inevitable sub-producto, ellas son igualmente robóticas en obedecer las instrucciones equivocadas. Ellas no tienen forma de saber si una instrucción va a tener un efecto bueno o malo. Ellas simplemente obedecen, como se supone que hacen los soldados. Es su incuestionable obediencia lo que hace útiles a las computadoras, y exactamente la misma cosa las hace irremediablemente vulnerables a la infección de virus y gusanos de software.

Un programa maliciosamente diseñado que dice: “Cópiame y envíame a todas las direcciones que puedas encontrar en este disco duro”, será simplemente obedecido, y después también obedecido por las otras computadoras a las cuales es enviado en una expansión exponencial. Es difícil, quizás imposible, diseñar una computadora que sea usualmente obediente y al mismo tiempo inmune a las infecciones.

Si he hecho bien mi trabajo de suavización, usted ya debe haber completado mi argumento sobre los cerebros infantiles y la religión. La selección natural construye cerebros infantiles con una tendencia a creer cualquier cosa que sus padres y adultos tribales les digan. Tan confiada obediencia es valiosa para la supervivencia: el análogo de la dirección por parte de la luna para una polilla. Pero el otro lado del disco de la confiada obediencia es una credulidad esclava.

El inevitable sub-producto es la vulnerabilidad a las infecciones por virus mentales. Por excelentes razones relacionadas con la supervivencia darwiniana, los cerebros infantiles necesitan confiar en sus padres y en los otros adultos en los cuales sus padres les dicen que confíen. Una consecuencia automática es que quien confía no tiene forma de distinguir los buenos consejos de los malos. El niño no puede saber que “No chapotees en el Limpopo* infectado de cocodrilos” es un buen consejo, pero “Debes sacrificar una cabra cuando llegue la luna llena porque de otra forma no lloverá” es, en el mejor de los casos, un desperdicio de tiempo y de cabras. Ambas advertencias suenan igualmente confiables. Ambas provienen de respetadas fuentes y son transmitidas con solemne insistencia que demandan respeto y obediencia. Lo mismo ocurre con proposiciones sobre el mundo, sobre el cosmos, sobre moralidad y sobre la naturaleza humana. Y, muy probablemente, cuando el niño crezca y tenga niños propios, naturalmente les transmitirán a sus niños todo el lote completo —tanto las tonterías como el sentido común— usando la misma infecciosa gravedad de maneras.

En este modelo nosotros debemos esperar que, en diferentes regiones geográficas, diferentes creencias arbitrarias, ninguna de las cuales con una base cierta en los hechos, se transmitirán para ser creídas con la misma convicción que las útiles piezas de sabiduría tradicional como la creencia en que la bosta del ganado es buena para las cosechas. Debemos esperar también que las supersticiones y otras creencias tampoco basadas en hechos, evolucionen localmente —cambien a través de las generaciones— ya sea por desviaciones al azar o por alguna forma análoga a la selección darwiniana. Eventualmente, mostrando un patrón de significativa divergencia del antepasado común. Los idiomas se separan de un progenitor común si se les da suficiente tiempo en regiones geográficas separadas (regresaré a este punto en un momento). Lo mismo parece ser cierto de creencias y mandatos sin base y arbitrarios; transmitidos a través de las generaciones —creencias a las que quizá la útil programabilidad del cerebro infantil les dio un aire justo.

Los líderes religiosos son bien conscientes de la vulnerabilidad del cerebro infantil y de la importancia de lograr el adoctrinamiento bien temprano. El alarde de los jesuitas: “Denme al niño durante sus primeros siete años, y yo les daré al hombre”, no es menos preciso (o siniestro) por ser muy común. En tiempos más recientes, James Dobson, fundador del hoy infame movimiento “Enfoque sobre la Familia”** está igualmente familiarizado con el principio: “Aquellos que controlan lo que se les enseña a los jóvenes y lo que ellos experimentan —lo que ven, oyen, piensan, y creen— determinarán el curso futuro de la nación”. Pero recuerde que mi sugerencia específica sobre la útil credulidad de la mente infantil es sólo un ejemplo del tipo de cosas que podrían ser análogas a las polillas navegando guiadas por la luz de la luna y las estrellas. El etólogo Robert Hinde, en Por qué persiste Dios, el antropólogo, Pascal Boyer, en La religión explicada, y Scott Atran, en En los dioses confiamos, han propuesto independientemente la idea general de que la religión es un subproducto de las disposiciones psicológicas normales —muchos sub-productos, diría yo.

Porque los antropólogos están especialmente dedicados a enfatizar la diversidad de las religiones del mundo, así como lo que ellas tienen en común. Los hallazgos de los antropólogos nos parecen extraños a aquellos de nosotros no criados conforme a esos hallazgos. Todas las creencias religiosas parecen extrañas a aquellos que no son criados conforme a ellas. Boyer hizo una investigación sobre los fang de Camerún, quienes creen...


...que las brujas tienen un órgano interno parecido a un animal que vuela durante la noche y arruina las cosechas de otros pueblos o envenena su sangre. También se dice que estas brujas algunas veces se reúnen para enormes banquetes, donde devoran a sus víctimas y planifican futuros ataques. Muchos le dirán a usted que un amigo de un amigo realmente vio a las brujas volando sobre la aldea durante la noche, sentándose en un hoja de plátano y lanzando dardos mágicos a varias víctimas desapercibidas.


Boyer continúa con una anécdota personal:


Yo estaba mencionando éste y otros exóticos relatos durante una cena en la Universidad de Cambridge, cuando uno de nuestros invitados, un prominente teólogo de Cambridge, se giró hacia mí y dijo: Eso es lo que hace a la antropología tan fascinante y tan difícil también. Uno tiene que explicar cómo pueden las personas creer tales sin sentidos, lo que me dejó estupefacto. La conversación había avanzado antes de que yo pudiese hallar una respuesta pertinente —relacionada con pailas y ollas.


[…] »


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*El Limpopo es un río de 1600 kilómetros de largo, que partiendo del norte de Suráfrica atraviesa a Mozambique hasta desaguar en el océano índico.
** Me divertí cuando vi “Enfóquese En Su Propia Maldita Familia” en un letrero pegado en el parachoques de un carro en Colorado; pero ahora me parece menos chistoso. Quizás algunos niños necesitan ser protegidos de sus propios padres (vea el capítulo noveno).

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*****Fragmento de Richard Dawkins: El espejismo de Dios (aquí en pdf; hay una edición de bolsillo por 10 €: Booket-Espasa, Madrid, 2010; la traducción de esta edición es mucho mejor que la traducción del pdf, que es la que he copiado aquí y deja bastante que desear, tanto que he tenido que arreglarla un poco y mejorarla incluso cambiando algunas de sus frases por otras de la edición de Booket.)*****


Revolución de fumadores (y III). ¿Pero crees que me importa la ley antitabaco?

Estimados fumadores y amigos del tabaco:

¿Realmente creéis que me importa la ley antitabaco? ¿Acaso no hay cuestiones más importantes y acuciantes que protestar por el hecho de que ahora no se pueda fumar en los bares? ¿Creéis que os va a costar adaptaros? ¿Que lo vais a pasar mal? Muy al contrario: os vais a acostumbrar en menos que canta un gallo. No va a hacer falta que el gallo cante tres veces. Vais a seguir yendo a los bares, os vais a acostumbrar a tomaros el café o la cerveza y salir mientras y/o después a la calle a fumaros el cigarro o los cigarros respectivos. Fumaréis menos, o no, pero seguiréis fumando y yendo a las cafeterías, que ya se encargarán, dentro de sus posibilidades, de poner sillas y mesas en la calle: por los dueños de los bares como si se pudren vuestros pulmones, pero lo importante es no perder clientela, pues qué son los clientes sino dinero andante y sonante.

¿No entendéis que al hombre lo acostumbran a todo? Lo acostumbran a creer en seres imaginarios y a no poder vivir sin las retransmisiones de fútbol. Os han acostumbrado a quejaros por nimiedades, como ésta de la ley antitabaco, o del precio de la gasolina, o de la subida de la electricidad, o de que los políticos sean corruptos, o de que un ministro diga, para variar, una tontería más, o de que... ¿Y? ¿Pasa algo? No, no pasa nada. Los gobernantes lo saben, y vosotros también lo sabéis, pero no tomais plena consciencia de la magnitud de los hechos.

Entonces, ¿qué revolución? La revolución empieza cuando tomas consciencia de cómo son las cosas: no de cómo parecen ni de cómo te las presentan, sino de cómo son, crudas, reales, sin concesiones. El tabaco, el fútbol, la iglesia, la televisión, las agencias de viajes, los centros comerciales, las compras, el trabajo, todo está enfocado a incrementar el nivel de alienación de las personas. ¡Hay (mucha) gente que no sabe qué hacer si no trabaja! ¡Hay quien se pone nervioso si no fuma! ¡Quien necesita ir de compras para meter más cosas en su armario! ¡Quien necesita viajar todos los veranos como un ritual! ¡Quien no va a la iglesia y tiembla de miedo por el pecado imaginario cometido y por la imaginaria condenación eterna que pesa sobre su cerebro corroído por el discurso religioso!* No son lavados de cerebro: son corrosiones de cerebro. Todo pautado: toda la existencia de los humanos mecanizada, regulada, organizada, sistematizada, reglada, dirigida.

Toda la existencia del ser humano vulnerada por un sistema político que es una prolongación del sistema religioso.


[Este texto viene de estos dos anteriores:

I. Revolución de fumadores (I). Cómo conseguir que los políticos se atraganten con el humo de su ley antitabaco

II. Revolución de fumadores (II). A vueltas con la ley antitabaco]

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*Nota para los católicos fumadores: fumar es un pecado mortal. Atentáis continuamente contra vuestra vida, y vuestra vida no es vuestra, sino de vuestro dios. ¿Cómo osáis hacer daño a vuestros cuerpos, si no son vuestros? ¡Fumar es un suicidio lento y progresivo! ¡Vais a ir al infierno! Pero no pasa nada: la confesión, ese denominado sacramento, lo borra todo. Puedes cometer un genocidio y si te confiesas y te arrepientes te puedes sentir tan limpio como Mr. Propper y sin que te recarcoma la conciencia la posibilidad de ir al infierno. Que no, que es broma: el infierno no existe, al igual que Dios. Son puras mitologías. Podéis fumar lo que queráis. No temáis ningún infierno, pero tampoco esperéis ningún cielo.

03 enero 2011

Revolución de fumadores (II). A vueltas con la ley antitabaco

Desde este Burdel proponemos, como quedó dicho en el anterior llamamiento, una revolución de fumadores. Los fumadores concienciados de España vamos a dejar de comprar tabaco a partir del día 1 de febrero, y por un periodo de seis meses. Esa fecha -1 de febrero- se fija para permitir la difusión del mensaje revolucionario: los consumidores de tabaco deben conocer la existencia de la revolución, de lo contrario van a seguir involuntariamente -por desconocimiento- favoreciendo la perpetuación del recorte de libertades y del incremento de impuestos por parte del Estado. Una vez que el fumador tenga conocimiento de la revolución, en caso de que no la difunda y la lleve adelante, en una decisión absolutamente personal y comprometida, no podrá quejarse de que el Estado le siga subiendo los impuestos o de que ya no pueda fumar mientras se toma un café en una cafetería*. Deberá tener consciencia de que es un yonki del tabaco, un drogadicto tabacalero sin solución, incapaz de tomar cualquier decisión que suponga un beneficio para su bienestar social, relacional y económico. Un yonki del tabaco que no se diferencia un ápice de un yonki de la heroína, de un yonki de la cocaína o de un yonki de la televisión: su incapacidad volitiva para abandonar temporalmente esos hábitos dañinos es una clara muestra de cómo su consciencia está aniquilada. A estos yonkis tan sólo les resta esperar la muerte mientras se fuman un cigarro, se meten un chute, esnifan un raya o ven hipnotizados otro programa del corazón.

Tras buscar las previsiones de ingresos por venta de tabaco en los Presupuestos Generales del Estado y desistir del intento, he encontrado en el periódico El Correo (29/Marzo/2010) que “los ingresos por impuestos [del tabaco] fueron de 9.266 millones” de euros en 2008, frente a los 14.710 millones de euros que los neumólogos estiman en gastos derivados de tratamientos relacionados con el consumo de tabaco. Consecuentemente, “el tabaquismo cuesta a los españoles 5.444 millones de euros al año”.

Ciertamente, el consumo de tabaco provoca enfermedades y muertes. No se dice nada sobre las enfermedades y muertes provocadas por el consumo de grasa, por el consumo de alcohol, por las radiaciones emitidas por todo tipo de dispositivos, por la polución de los escapes de los coches, por la emisión de humos de las fábricas, etc.

Y es que, frente al lema “Fumar mata” que leemos en los paquetes de tabaco, tenemos que reclamar el auténtico lema de la existencia: “Vivir mata”. Es lo que tiene la vida: que nos lleva a la muerte, pero en ese descenso cada uno quiere hacer lo que le gusta. Hay alpinistas que arriesgan su vida escalando montañas y quedan atrapados. Entonces un dispositivo de rescate acude en su auxilio: hombres, coches, helicópteros, combustible, tecnología. Y cuesta mucho dinero salvarles la vida. Hay gente que se duerme con el brasero encendido o niños que juegan con cerillas porque sus padres los pierden de vista o irresponsables que no saben cerrar el gas, y provocan incendios en edificios y tienen que ir los bomberos, apagar el fuego, y hay heridos que necesitan asistencia médica y todo eso cuesta dinero.

Todo cuesta dinero porque todo genera dinero. Es cierto que unas cosas (p. ej. el fútbol: veintidos hombres pegándole patadas a un balón para que una inmensa mayoría de hombres y un alarmantemente creciente número de mujeres puedan dejar de pensar, como mínimo, durante una hora y media, tiempo que puede prolongarse hasta la muerte, sean o no fumadores) generan más dinero que otras (p. ej. la agricultura: cientos de hombres y mujeres dejándose la espalda para que el resto de hombres y mujeres podamos comer frutas y verduras). Quizá por eso se permite fumar en estadios de fútbolo y plazas de toros, negocios -más el primero, desde luego- que generan dinero, pero también generan dinero los alpinistas que quedan atrapados: luego se les hacen entrevistas, hay publicidad, se realizan documentales, se publican libros, y en todas esas actividades intervienen trabajadores y se genera dinero. Hasta tu muerte va a generar dinero aunque tus hijos no puedan vender la exclusiva a un programa de televisión o a una revista: piensa en las funerarias: ellas piensan en ti.

Ya no sé por dónde iba. Ah, sí, la revolución de los fumadores. La cuestión es no comprar tabaco en España, pero ya sé yo el éxito que va a tener esta propuesta revolucionaria que, por lo demás, no tiene medio de difusión: este blog apenas lo ven 100 personas por día. Por eso yo cuando vuelva de Portugal me voy a llevar en la maleta 12 paquetes de Golden Virginia, 25 librillos de papel de fumar portugués y 20 bolsas de filtros, de los más finos. Ahora bien: si se le da publicidad en los telediarios e informativos a nivel nacional, entonces sí, no me llevo a España ni un filtro.

Es broma, hostias. Yo voy a hacer esta revolución. Como dije, el poder real está en nuestras manos, en nuestras decisiones, y la revolución es una cuestión personal, una cuestión de individuos con consciencia. Cuantos más individuos, mayor será la probabilidad de victoria. Es una cuestión puramente matemática, y las matemáticas no fallan.


[Este texto viene de aquí:

I. Revolución de fumadores (I). Cómo conseguir que los políticos se atraganten con el humo de su ley antitabaco

Y continúa aquí:

III. Revolución de fumadores (y III). ¿Pero crees que me importa la ley antitabaco?]

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*Desde luego en las cafeterías debería haber un 25% del espacio reservado a los fumadores. Puesto que la cuarta parte de la población adulta española es fumadora, debería tenerse la consideración de reservarle un espacio en bares, cafeterías y discotecas. No nos importa que se creen bares para no fumadores: nos parece muy bien, de la misma manera que nos parece perfecto que no se pueda fumar en restaurantes: no mezclemos la comida con el humo del tabaco. Sólo queremos que en una cuarta parte de los bares la cuarta parte del espacio esté reservada a los fumadores, aunque tengamos que ir nosotros a por el café para que los camareros no se infecten con nuestro humo.

Y a quien no le guste este espacio reservado para fumadores que se busque un grupo de amigos no fumadores, que cree un grupo de no fumadores en Facebook o que, como se dice en una amplia extensión de la geografía española, se dé con un canto en los dientes, pero que se acuerde del tabaco cuando un coche pase cerca de él o cuando divise la chimenea de una fábrica o cuando vea antenas, porque le están tirando a la cara una cantidad tal de humo y de radiaciones... ¡Pero no va a pedir que se impongan por ley los coches eléctricos, o que se obligue a las fábricas a procesar el humo que producen para contaminarnos! ¿Cómo vamos a pedir semejante locura? Si ahora las gasolineras pueden vender -otra vez- tabaco...

01 enero 2011

Revolución de fumadores (I). Cómo conseguir que los políticos se atraganten con el humo de su ley antitabaco

Estimados fumadores y amigos del tabaco:

Dada la regulación restrictiva del legislador estatal (entiéndase: todos los partidos políticos), proponemos, a modo de ejercicio subversivo, una medida revolucionaria. El Estado, vía impuestos, se lucra extraordinariamente con el dinero que pagamos por unos cigarrillos que, en rigor, no valen ni dos céntimos cada uno. ¿Pretende con las medidas legislativas y la subida de impuestos, acaso, que dejemos de fumar? Pues bien: dejemos de fumar.*

Este ejercicio revolucionario es un ejercicio voluntario, por supuesto, pero también un ejercicio extremo de voluntad: dejar de fumar, para muchos de vosotros, no es tarea fácil, pues muchos sois verdaderos yonkis del tabaco, pero teneis que plantearos si la inversión merece la pena: exigimos, para volver a fumar, que podamos hacerlo en los bares y que bajen los impuestos. Queremos el paquete de Lucky a 2.00 € y el de Golden Virginia a 1.25 €, y poder sentarnos en una cafetería y fumarnos un cigarro mientras nos tomamos un café.

Dejemos de fumar a partir del 1 de febrero. Dejemos de comprar tabaco a partir del 1 de febrero. ¿Cuánto dinero va a dejar de ingresar el Estado vía impuestos? ¿Cuántos cientos o miles de millones de euros va a dejar de ingresar? Vamos a provocar un agujero negro en las arcas públicas, vamos a echar por tierra las previsiones que ya ha hecho el legislador con respecto al dinero que ingresará por la venta de tabaco. Vamos a hacer que cierren las tabacaleras. Vamos a obligar a que cierren los estancos, porque no van a vender ni mecheros. Sólo van a abrir para vender primitivas, bonolotos y euromillones.

¿Queremos fumar? Pues dejemos de fumar. Seis meses sin comprar tabaco serán suficientes para que los políticos tengan que escuchar a unos cuantos millones de ciudadanos que, además de ciudadanos, son fumadores. La cuarta parte de ciudadanos adultos españoles son fumadores.

Sin embargo, estimados fumadores, el camino revolucionario es un camino arduo. Si no estáis dispuestos a sacrificar la inmediatez del cigarro de ahora por la tranquilidad de los cigarros del mañana no vais a conseguir nada más que más restricciones y más subidas de impuestos. La lucha es dura, pero la victoria, si luchamos, es nuestra, porque, no lo olvidéis nunca, el poder real está en nuestras manos, en nuestras decisiones. Si no fumamos durante medio año, si no compramos tabaco durante medio año, se van a cagar.


[Este texto continúa aquí:

II. Revolución de fumadores (II). A vueltas con la ley antitabaco

Y aquí:

III. Revolución de fumadores (y III). ¿Pero crees que me importa la ley antitabaco?]

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*Si no quieren que fumemos, que lo prohíban. Que lo declaren droga ilegal como el cannabis, la cocaína o el éxtasis para que sólo pueda consumirse legalmente en el domicilio inviolable. Así, al menos, podremos comprarlo más barato a las mafias que tienen el monopolio de la venta de drogas ilegales en España, en Portugal, en Inglaterra, en Estados Unidos y en todos los países del mundo donde las drogas son ilegales.

Y que prohíban también las bebidas alcohólicas y las declaren, igualmente, drogas ilegales. El número de muertes provocadas por el consumo de alcohol es mucho más alarmante que el de las provocadas por el consumo de cualquier otra droga legal o ilegal. Exigimos una coherencia radical.

Kill Nochevieja

Bar Rua (Bairro Alto, Lisboa)

31 diciembre 2010

Feliz desliz

Feliz flor de liz,
feliz desliz,
deslízate por la flor de liz
exótica y exhuberante
con sigilo y en secreto,
rízate los párpados,
modélate la lengua,
ajústate las cejas,
estira tus palabras,
despliega tu consciencia,
arde como una vela
sin temor a consumirte

y sonríe o grita,
enójate o lagrima,
llora o rabia,
haz lo que quieras,
porque tu vida
es todo cosa tuya.

Yo sólo puedo desearte
un espléndido orgasmo,
pero sólo tú puedes procurártelo:
con quién, dónde, cómo y cuándo
es todo cosa tuya.

Paraguas derrotados

Lisboa es una ciudad llena de paraguas derrotados. Allá por donde andemos, encontramos sus esqueletos, sus pieles, partidos, rasgadas, tumbados sobre la acera o en cualquier esquina, junto a los contenedores de basura, con las entrañas abiertas y las alas destrozadas. Los días de lluvia y viento las calles de Lisboa se llenan de cadáveres de paraguas: grandes, pequeños, azules, negros, con sus huesos metálicos retorcidos, con sus carnes de tela agrietadas, de todos los tamaños, de todos los colores. Hay un rastro de huesos, de tripas, que inunda las aceras. Allá un mango, aquí una varilla, al otro lado unos hierros que recuerdan radios de bicicleta, satélites caídos, antenas partidas, intestinos de lavadora. Apenas un fragmento del cierre de un paraguas nos recuerda toda la vida de uno que protegió a su dueño de un chaparrón, de un chubasco, de una tormenta, y así se lo pagan cuando una ráfaga de viento le voltea las entrañas y lo vuelve del revés, reventándole la piel, quebrando su esqueleto. Así se lo pagan. Ni siquiera tienen la decencia de arrojarlo a la basura, sino que ahí tirado, como un objeto cualquiera, ya inservible, ya inútil, en medio del asfalto, como un pañuelo usado, como una colilla. Si al menos lo tiraran dentro de un contenedor de basura, donde podría entonces juntarse con los restos de otros paraguas y contarse sus secretos, las lluvias que pararon, las cabezas que cubrieron, los niños que los empuñaron como espadas y lucharon mil batallas invencibles, los abuelos que los creyeron bastones improvisados. Pero no. Ahí, en medio de la calle, tirados como trapos, los paraguas, exhaustos, agotados, después de tanta lucha contra el viento y la marea, sin que nadie reconozca su mérito, su esfuerzo, su dedicación exclusiva a proteger la ropa y el cabello de una inmensa muchedumbre que ahora ni siquiera piensa en una tumba donde enterrar sus restos.


29 diciembre 2010

Primero se impone por la fuerza; después funciona por la inercia de la costumbre

Escépticos, agnósticos:

Uno de los grabados que Almada Negreiros hizo en la fachada de la Facultad de Letras de la Universidad de Lisboa es bastante ilustrativo de cómo la religión se impone: el libro sagrado a un lado, las armas al otro. A dios invocando y con el fusil obligando:


Una vez impuesta por la fuerza, que es la única manera en que puede imponerse cualquier religión cuyos ideadores pretendan que sea universal, y garantizada por una mano ejecutora (en sentido literal y sangriento) que muestre públicamente el castigo que recibirán aquellas personas que no comulguen con ella, funciona sola: la inercia de la costumbre hace el resto.

Esto explica que un sistema mitológico pueda persistir con una apariencia de verdad durante miles de años: sus fantasías se han interiorizado de tal manera, se han instalado con tanta fuerza en la sociedad, que los hombres son incapaces de discernir qué es real y qué es ilusorio.

Esto explica que todavía te plantees la posibilidad de que cuando mueras quizá haya algo, o quizá no, pero quizá sí..., y te aferras a esa posibilidad con unas ilusiones, con una esperanza... Dices que no te importa, que te da igual, que si hay algo, mejor, que si no lo hay no te vas a enterar, pero aún dudas, aún barajas la posibilidad, la posibilidad... Hasta ahí alcanza la fuerza con que el pensamiento mitológico-religioso se ha instalado en el mundo: aún crees que es posible que cuando mueras sigas viviendo. Que es posible que cuando mueras siguas viviendo...


27 diciembre 2010

Visita de la ANECA al Burdel

El 27 de diciembre de 2010, a las 12:25 h., este Burdel fue visitado desde la ANECA, que con toda seguridad quería evaluar y, en su caso, acreditar esta entrada: Disparos a muerte contra la ANECA, o, con mucha menos seguridad, aquélla: ¿Qué es la ANECA?, pues sólo en dos ocasiones he mentado a la ANECA en este Burdel, aunque en una ocasión menté a la Benemérita y enseguida llegó una visita de la Guardia Civil, para ver qué pasaba por aquí, o más bien para ver qué se dice aquí, cómo se dice, por qué se dice, quién lo dice, con qué intención lo dice.

26 diciembre 2010

Prometeo encadenado, con un águila devorando eternamente su hígado inmortal

Nombre: Προμηθεύς a.k.a. Prometeo
Rango: Titán
Edad: Infinita
Padre: Jápeto
Madre: se duda entre Asia o Clímene
Hermanos: Atlas, Menecio y Epimeteo
Oficio: Embaucador de dioses y benefactor de humanos

--> Historial delictivo:

1/ La jugada del buey

Hechos probados:

Se la jugó a Zeus cuando sacrificó un buey, lo partió por la mitad y le dio a elegir qué trozo sería para los dioses. Zeus, lógicamente, eligió el trozo en el que se veía más grasa, para que sus divinidades se alimentasen bien, pero el astuto de Prometeo había puesto en esa parte sólo una capa de grasa, y debajo de ésta tan sólo había huesos... Zeus se cabreó.

Condena:

Para castigar a Prometeo, que era muy amigo de los hombres, Zeus privó a los humanos del fuego. La humanidad se quedó a oscuras.

2/ El robo del fuego

Hechos probados:

Se la volvió a jugar a Zeus: subió al Olimpo, le robó el fuego y se lo devolvió a los hombres.

Condena:

Hefesto, por orden de Zeus, hizo una mujer de barro: Pandora, a la que Zeus dotó de vida e hizo que se casase con Epimeteo, el hermano de Prometeo, en cuya casa se custodiaba -cosas de la vida- una caja con todas las catástrofes que Zeus, para castigar a Prometeo, quería regalar a la humanidad. Pandora abrió la caja y se desataron las epidemias, las plagas, la pobreza, la delincuencia, la enfermedad...

Además, para castigar al mismo Prometeo, lo llevó a casa de Hefesto, donde éste lo encadenó. Con Prometeo encadenado, sólo restaba que llegase, como llegó, un águila para que devorase eternamente el hígado de Prometeo, quien, en tanto Titán, era inmortal, de modo que de día el águila se comía su hígado, de noche el hígado se regeneraba, de día el águila volvía a comérselo, y así eternamente.

3/ La fuga

Un día, al cabo de quién sabe cuántos años o milenios, pasó Heracles, que iba de camino al Jardín de las Hespérides, cerca de Prometeo y, claro, vio allí al pobre Titán siendo devorado por un águila, le dio penica y con una flecha mató al pajarraco. Como Prometeo no sabía de qué manera darle las gracias a Heracles le reveló la forma de robar las manzanas del Jardín, aunque también se cuenta a la inversa: Prometeo, aprovechando la coyuntura, le dijo a Heracles que si lo liberaba le decía cómo robar las manzanas. En cualquier caso, el pajarraco murió, Prometeo fue liberado y Heracles pudo robar las manzanas del Jardín de las Hespérides.

*Conclusiones*

Como vemos, cuando un dios se enfada con alguien, el castigo se lo impone a toda la humanidad. Zeus se enfada con Prometeo y condena a la oscuridad a toda la humanidad; se vuelve a enfadar, y condena a la humanidad a las epidemias, a las enfermedades, al dolor, a la pobreza, al crimen, a las plagas, etc.

De la misma manera (¡exactamente de la misma manera!), cuando Dios se enfada con Adán y con Eva, que comieron del único árbol que tenían prohibido, los expulsa del paraíso y, consecuentemente, condena a toda la humanidad al dolor, a la vergüenza, a la enfermedad, al hambre, a la pobreza, al crimen, a las epidemias, a la muerte.

En la mitología cristiana, ese árbol era el árbol del conocimiento. En esta mitología, Dios prohibe al hombre acceder al conocimiento, de manera que sólo pueden aceptar a ese dios (¡e incluso dudar de él!) los hombres y las mujeres que renuncian al conocimiento y pasan su vida sumidos en la ignorancia, en la inopia, en la inconsciencia.

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*Imagen: Prometeu Agrilhoado, de José de Almada Negreiros. En la fachada de la Faculdade de Letras da Universidad de Lisboa.

25 diciembre 2010

El flujo de la delectación cerebral

Queridos hermanos en la certeza atea:

Se conmemora hoy en la sociedad civil (¿¡!?) que el año 350 de la era cristiana los cristianos celebraron por primera vez la navidad en Roma (ya situáis la fecha, y el Emperador por entonces recientemente fallecido, que legalizó la religión cristiana con el Edicto de Milán y le otorgó legitimidad con el Primer Concilio de Nicea: Constantino, el primer emperador cristiano; y quizá también conozcáis la famosa "Donación de Constantino", un documento falso que la iglesia católica se inventó en el siglo VIII y que... Bueno, si no la conocéis deberíais buscar información al respecto. Vais a flipar...)*.

Yo, sin embargo, en vez de recordar una ficción literaria que se ha aberronchado en la realidad, prefiero que deleitemos nuestros sentidos con una ficción pictórica: las ilustraciones de Édouard-Henri Avril, pintor francés especializado en dibujo erótico que elaboró toda una serie de pinturas para ilustrar diversas obras, entre ellas los conocidos Sonetos lujuriosos de Aretino, Fanny Hill de Cleland y el Manual de erotología clásica de Forberg, pues frente a la teología, que no se puede considerar ciencia por más que el diccionario de la Academia se emperre en repetir esa definición (“Ciencia que trata de Dios y de sus atributos y perfecciones”, dicen los académicos) desde el siglo XVIII, cuando recoge el término por primera vez en su Diccionario de Autoridades, contradiciéndose de una manera radical al definir teología en esos términos y ciencia en los siguientes: “Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales”, como si se pudiera hacer ciencia de dios. Vemos, así, una influencia bestial (en sentido literal) del pensamiento religioso en la lexicología y semántica practicadas por quienes se supone que sí deben ser científicos, esto es, los académicos de la RAE.

Decía que frente a la teología, que no es sino ciencia-ficción, la erotología sí es una ciencia: el ser humano puede disponer, procurándoselos él mismo, de un conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, máxime cuando en esa observación participa activamente con la totalidad de su cuerpo, unas prácticas de las que extrae una teoría, es decir, un conjunto de conocimientos, cuya única finalidad consiste en ser llevados a la práctica: podemos ficcionalizarlos y elaborar relatos y pinturas como las que siguen, pero nos interesan, sobre todo, para provocar y obtener placer, y cuanto mayor sea el dominio de esta teoría-práctica y, consecuentemente, la ejecución de la praxis, mayor será el placer. En este punto, no lo olviden, es esencial el quid pro quo, el do ut des.

Sin más dilación, pasemos a deleitar nuestro cerebro, a través de nuestro sentido de la vista, con las ilustraciones de Paul Avril, pues no se deleita sólo la vista, sino el cerebro entero: al ver las imágenes tocamos, olemos, vemos, oímos, gustamos; nos integramos de una manera completa en la ficción y, durante unos momentos, estamos ahí dentro, somos los personajes, todos los personajes, y una avalancha de sensaciones nos inunda el cerebro, que, consecuentemente, se deleita. Esa delectación cerebral, si la dejamos fluir, tiene manifestaciones físicas evidentes en nuestros cuerpos, que son entonces los cuerpos de los personajes.

Ilustraciones del Manual de erotología clásica:



Ilustración de los Sonetos lujuriosos:


Ilustración de Fanny Hill:


El resto de ilustraciones se pueden ver en Wikimedia Commons, donde están todas las que faltan de esas tres series. Feliz delectación cerebral.
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*Claro que no... Lo que se conmemora no es que hace 350 años se celebrase por primera vez la navidad, sino la navidad misma: el nacimiento del hijo del dios cristiano, que, evidentemente, nunca ocurrió, pues se trata de un hecho ficcional que se encuentra en los relatos que conforman la mitología cristiana; un hecho ficcional que, sin embargo, necesitaba ser considerado como real para la instauración del sistema religioso cristiano, de la misma manera que en su momento fueron consideraros reales dioses como Anubis, Zeus o Ahura Mazda. Para quien no lo sepa, Ahura Mazda es el dios de la religión zoroástrica, es decir, el dios al que rendían culto los famosos Reyes Magos, que eran zoroástricos, una religión que todavía se practica en algunas zonas de Irán, Pakistán e India, y que también tenía su demonio, llamado Angra Mainyu, y así nos encontramos con que esta religión tiene un dios y un demonio, entre otras tantas similitudes que guarda con el cristianismo, que surgiría mucho después. Zaratustra, o Zoroastro, fue una de las figuras a cuya imagen y semejanza se construyó la figura de Jesucristo, pero Zaratustra está datado unos cuantos años antes: se le sitúa entre el año mil y el siglo VI antes de Jesucristo.

24 diciembre 2010

Disparos a muerte contra la ANECA

En apenas una semana se han publicado dos artículos demoledores contra la ANECA, la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación, que es una fundación que tiene en su mano la potestad para acreditar a quien puede -o no- ser profesor en la universidad española.

Aquí dejo dos enlaces para quien quiera leer y conocer un poco más sobre la situación actual de la universidad:

-La ANECA: una Fundación ilegal (por José Eugenio Soriano García, Catedrático de Derecho Administrativo y ex-vocal del Tribunal de Defensa de la Competencia).

-La calidad de las universidades españolas (por Tomás Ortín Miguel, Profesor de Investigación del Instituto de Física Teórica, centro mixto UAM/CSIC.).

Y aquí otro, de marzo:

-Por qué el baremo de la ANECA para las acreditaciones como catedrático no es apropiado (por José Adolfo de Azcárraga, Catedrático de Física Teórica de la Universidad de Valencia, Miembro del IFIC [CSIC, UVEG]).

Ningún desperdicio tiene el siguiente informe de 34 páginas:

-Análisis crítico de la teoría y praxis de la ANECA (por Andrés de la Oliva Santos, Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Complutense).

Este informe determinó la respuesta del Director de la ANECA en una carta de 5 páginas:

-Respuesta a Andrés de la Oliva (por Ismael Crespo Martínez, Director-Fundador de la ANECA 2004-2005 y Profesor Titular del Área de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad de Murcia).

Y a esta carta respondió el autor del anterior informe con un escrito de 14 páginas:

-ANECA: Cuanto más la defiende, peor la pone (por Andrés de la Oliva Santos, Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Complutense).


Lo importante es que se sepa esta historia sobre la justicia y la libertad

Éste es Rodrigo Lanza Huidobro y va a contaros cómo un día su vida dio un giro de ciento ochenta grados. ¿Tienes media hora para escuchar su historia?


Carta abierta de Mariana Huidobro, madre de Rodrigo:

«Hola, les escribo con un dolor enorme, con angustia e impotencia.

Ya saben que con fecha 18 de Octubre de 2010, la sección 21ª de la Audiencia Provincia de Barcelona, rechazó la petición del art. 100.2 que permitiría a Rodrigo poder salir a trabajar de lunes a viernes. Lo peor y que más nos preocupa de todo esto no es solo el rechazo, sino además los argumentos que utiliza la Jueza Teresa de la Concepción Costa Vayá, para negar la petición: "… se trata de un individuo de ideología anti-sistema en general, con una total falta de asunción delictiva, que en ningún momento de su trayectoria ha reconocido su actividad delictiva…"

También en la cárcel le han inventado un "parte" que significa que no puede optar a salir, y que según "Servicios Penitenciarios" que depende del Ministerio de Justicia, es un parte que les parece totalmente sobredimensionado.

Pero este domingo Rodrigo nos explicaba que, aparte de todo esto, desde que ingresó en prisión en diciembre pasado, lo han calificado con letra D, que es la más baja. Ésta es una clasificación interna en los Centros Penitenciarios, y que según me explicaron en Servicios Penitenciarios y el Gerente de la misma Cárcel, se hace en automático en los computadores, según las actividades que desarrolle.

Bueno, Rodrigo desde que ingresó a la cárcel ha hecho todo lo que le han aconsejado la "Junta de Tratamiento" compuesta de psicóloga, tutor, educadora, jurista y asistente social. Le aconsejaron que pagara una gran cantidad de dinero a la familia del policía, con la promesa de que haciéndolo salía en una semana "máximo" y se hizo; ya sabemos que no sirvió de mucho. Se le dijo que trabajara en la cárcel, y tiene uno de los mejores trabajos: es el jefe de limpieza del polideportivo, y tiene jornada completa. Tengo que decir que esto le impide estudiar, que es lo que nosotros queríamos que hiciera. También participa en el grupo de teatro, en baloncesto y en música los sábados. Cada una de las actividades debiera darle puntaje para la calificación, que debiera ser A por el solo hecho de tener trabajo. Rodrigo nos decía que hasta los que trabajan para él, están calificados con A y que lo peor es B. Nadie se explica que tenga una D, ni los otros presos ni tampoco su tutor ni su psicóloga, según lo que le han dicho. También a mi me dijeron que debía haber un error en esto. Lo increíble, por decirlo suave, es que esta calificación depende de la "Junta de Tratamiento", es decir, de los mismos que "no entienden que tenga una calificación tan baja… ¿?

Nos queda claro que no importa lo que hagamos, lo que haga o deje de hacer Rodrigo, lo que se hable o con quien se hable, en definitiva no dejarán salir nunca a Rodrigo, por uno u otro motivo, por errores de computadores o partes inventados… o hasta imagino que le pondrán droga en los bolsillos… es claro que lo quieren mantener dentro.

Todos los que asistimos al Juicio en la Audiencia Provincial, amigos, periodistas, políticos, personalidades que fueron como Observadores, la Comisión de Defensa del Colegio de Abogados de Barcelona, el Observatorio de Derecho Penal de la Universidad de Barcelona, tantos representantes de ONG y cuantos pudieron entrar, sabemos con claridad (lo vivimos) cómo los jueces protegieron a la policía, si hasta les tenían una salita para que conversaran los testigos antes y después de atestiguar, a pesar que esto no lo pueden (o no podrían) hacer. Sabemos cómo los jueces no escucharon (todos nosotros si) nada que no fuese lo que dijeron estos policías, ni siquiera los informes médicos que descartaban la tesis de los policías. No importaba lo que se dijera, lo que no se dijera, lo que se comprobara… solo se aceptaba la historia "sincera" de la policía. Esa es la justicia, esa fue la justicia. Eso lo seguimos viendo. Y pienso que en este momento los políticos que saben que Rodrigo es inocente: Joan Clos, Jordi Hereu, Montserrat Turra, todos ellos tuvieron en su mano el informe que hizo público Joan Clos (Alcalde en ese entones de Barcelona) que decía que un macetero había herido al policía. Un informe hecho por los mismos policías que luego acusaron a Rodrigo de tirar una piedra. ¿Dónde está ese informe? ¿se esfumó como tantas otras pruebas exculpatorias? Jordi Hereu es el actual Alcalde de Barcelona (que jamás tuvo el coraje de recibirme), Montserrat Turra es Consejera de Justicia, que me prometió ayuda pero no sé ahora a qué se refería.

Ellos siguen la vida tranquilos, no sé cómo lo hacen. Y ahora al abogado un juez le dice que si Rodrigo no reconoce el delito, será muy difícil que salga. Claro, pero lo que esta "gente" no sabe, es que mi hijo tiene principios, tiene fuerza y coraje, y que sus ideales van mucho más allá de toda la corrupción que hemos visto. No va a jugar el juego podrido que quieren que juegue. El está preso y, por lo que estamos viendo, lo seguirá estando, pero todos éstos personajes públicos no le llegan ni a los tobillos ni se imaginan la belleza de una persona tan bella, tan digna y fuerte como mi hijo. Estoy orgullosa de él, pero lloro todos los días, escribiendo esto y recordando durante la semana su mirada a través de los vidrios durante las dos medias horas de los fines de semana. Lloro porque no sé que más hacer, a quien recurrir, porque, si es tan claro que es inocente, está preso. Lloro porque todo esto ocurrió cuando tenía apenas cumplidos sus 21 años, estudiaba, era feliz… y acaba de cumplir 25 y le quedan aún dos de condena. Y se le va a ir los veinte años encerrado… ¿para qué? ¿por qué?

Lloro y tengo impotencia, rabia (algo que jamás antes sentí), amargura, un dolor que me explota en el pecho.

Todo esto se debe saber. Todo esto hay que gritarlo al mundo.

Les pido que le escriban, que le manden fotos, que cuenten la historia, que no se olviden de que Rodrigo está en una celda, entre rejas.

Me gustaría que recibiera mil cartas, que supieran como lo quieren. Escríbanle dos frases, una postal. Hay que poner remitente. No le manden cosas porque no se puede.

Dirección:

Rodrigo Lanza Huidobro

C.P. Quatre Camins (MR3)

Apt. Correo 335

08400

Granollers

Barcelona

España

Cualquier idea díganmela. Cualquier cosa que lo pueda ayudar.

Mil gracias, mil besos y un abrazo fuerte mío, con ánimo y deseos de libertad.

Mariana.»

23 diciembre 2010

¡Feliz Ofelia!


«El sentido de tu buena lección
será el guardián de mi pecho. Mas, hermano,
no me enseñes, como el mal sacerdote,
la espinosa pendiente del cielo
mientras tú, cual fatuo libertino,
sigues la senda florida del placer
y no tus propios consejos.
»

22 diciembre 2010

El precio de la marihuana en España

Ante la avalancha de visitas que llegan a este burdel en busca del precio de la marihuana en España, y después de consultar la cuestión con un informador-consumidor confidencial, paso a exponer la lista de precios, que dependen, como los vinos, de la calidad del producto y del ánimo de lucro del vendedor, así como de la zona de venta.

* Una marihuana campera, sin denominación de origen, tiene un precio que va desde los dos a los tres euros el gramo.

* En cambio, una marihuana con denominación de origen (white widow, super skunk, etc.), con unos altos niveles de concentración de THC, tiene unos precios que rondan desde los cinco hasta los ocho, nueve e incluso diez o doce euros el gramo, según el ánimo de lucro, la codicia y el ansia viva del vendedor, así como la adicción del comprador. Esta marihuana no es muy saludable: te deja tonto si la consumes con frecuencia, porque es muy potente. No es recomendable su consumo continuado y frecuente si quieres tener claridad de pensamiento, porque te llena la mente de un humo muy espeso y así no puedes ver nada, porque las neuronas no encuentran la información que debería llegarles, de ahí el ciego.

Estos precios, determinados por la condición ilegal del producto, determinan que cada vez sean más los chavales -y no tan chavales- que se dediquen a cultivar para vender, así como que cada vez sean más los consumidores que optan por cultivar sus plantas para su propio consumo.

La condición ilegal de la marihuana determina, a su vez, que los narcotraficantes ganen una cantidad pasmosa de dinero que, de ser legal el producto, podría suponer unos pingües beneficios para las arcas del Estado. Ahora, con el tema de la crisis, ¿han pensado los políticos en legalizar las drogas? Acabarían con una gran parte del narcotráfico, con el consiguiente ahorro de dinero en operaciones contra la droga (ya saben que la droga de la que la policía se incauta es una minúscula cantidad de la que entra y se distribuye: hay mucha gente -incluidos policías, trabajadores de aeropuertos, directores de aduanas, etc.- que trabaja para los narcotraficantes), y se recaudaría un cantidad de dinero que ni te imaginas, pero es que ni te lo puedes imaginar: no te haces ni la más remota ni mínima idea.

Ahora bien: también puede ser que los narcotraficantes tengan trabajadores infiltrados en las altas esferas de la política nacional y mundial. Entonces es lógico que no se proceda a legalizar unas sustancias que, de hecho, se consumen por una parte importante de la población, pero al parecer los gobiernos de los países consideran que sus ciudadanos son tontos e incapaces de decidir lo que quieren tomar: pueden comprar armas en una tienda (¡puedes comprar una pistola, tronco!), pero no pueden comprar marihuana en ninguna tienda, y entonces para comprar droga el ciudadano tiene que ir, por regla general, al barrio de los gitanos, donde venden también armas: los gitanos venden de todo porque los payos compran de todo. Los gitanos están adaptados plenamente a la realidad del mercado: tú demandas, ellos ofrecen. También es cierto que en los últimos años se ha incrementado pasmosamente el número de personas que se dedica a la "venta al colegueo", es decir, que venden (marihuana, hachís, mdma, cocaína, etc.) a los colegas y a los colegas de los colegas, y así poco a poco se van haciendo una clientela, hasta que, como suele pasar, se les escapa de las manos, porque la avaricia rompe el saco.

La realidad es que, siendo legal, el consumo disminuye. Véase el caso de Amsterdam (análisis y estadísticas), donde los ciudadanos alucinan con el ansia viva de consumo que llevan los turistas.

Pero, claro, la droga es un negocio que mueve tal cantidad de dinero, pero una cantidad tan grande y tan enorme y tan monstruosa, que no conviene legalizarla y regular su cultivo, distribución, venta y consumo, sino que siga en manos de las mafias, que están infiltradas, como las organizaciones religiosas, en todas las esferas de la política.

Es lo que hay.


*Según el Ministerio de Salud: "Se calcula que el 7% de la población europea (cerca de 22,5 millones de personas) ha consumido cannabis en los últimos 12 meses. En nuestro país, los datos indican que el consumo experimental y esporádico de cannabis tiende a estabilizarse, ya que las prevalencias son inferiores a las de 2003 (28,6% ha consumido cannabis alguna vez en la vida y 11,2% en los últimos 12 meses)" (Fuente: http://www.msc.es/gabinetePrensa/notaPrensa/desarrolloNotaPrensa.jsp?id=761). Y con esas cifras todavía no se regula jurídicamente el cultivo, distribución, venta y consumo del producto. Hay menos gente que tiene armas de fuego y su fabricación, distribución, venta y uso están reguladas.

**Ministerio de Salud: Encuesta sobre consumo de drogas de 2005/2006: http://www.msc.es/gabinetePrensa/notaPrensa/pdf/GraficosEncuestaDrogas.ppt

***Visto en El País (15/07/2007): "Las fuerzas de seguridad interceptaron en 2006 casi 460 toneladas de hachís y detuvieron a 157.924 personas por su presunta relación con el tráfico de esta droga. El año 2005, el volumen de aprehensiones fue mayor: casi 670 toneladas. ¿Significa eso que puede haberse producido una disminución en el consumo? "No. Creemos que no. Posiblemente, se deba a que ha habido una menor producción a causa de unas malas cosechas y, además, a que las autoridades marroquíes han empleado más medios para luchar contra las mafias que controlan este negocio", opina un veterano policía antinarcóticos. El transporte de la mercancía desde Marruecos hasta la Península está en manos de marroquíes que utilizan barcos y pateras, en muchas ocasiones empleando las mismas rutas de las redes de inmigración ilegal. Tras la implantación del Sistema integral de Vigilancia del Estrecho (SIVE), los traficantes se han visto obligados a realizar sus desembarcos de hachís en la zona más próxima a Murcia y la costa levantina. El precio de esta droga en origen suele rondar en torno a los 600 euros por kilo, una cantidad que se duplica cuando llega a Madrid y empieza a ser vendida en forma de chinas al por menor, según fuentes policiales. El precio de un gramo de marihuana en la calle ronda los 3 euros, según el Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado".

[Este texto lo han reproducido aquí: Portal Libertario Oaca, y lo han enlazado en alguna página de Facebook que no he podido localizar, lo que ha determinado que entre los días 22 y 23 este Burdel haya tenido un número disparatado de visitas, que me imagino a la peña ahí haciendo cola en la puerta del Burdel, como si aquí regalasen marihuana, o como si esa mujer cuya imagen puse ahí arriba tapándose las bellezas (¡No las vergüenzas, sino las bellezas!) con hojas de siete foliolos, que no tiene por qué llamarse Eva, fuese a hacerle un favor a alguno.]