31 agosto 2009

Asunción

No hay más opción que asumir las estrellas.

Podemos ponernos unas alas
de terciopelo cósmico,
ascender universo, tocarlas
y que nos arda de amor el alma,

pero todo será metáfora,
como las mariposas de la barriga.

La próxima vez que te aleteen,
destrípate
y comprueba si anidan adentro.

Te saldrá sangre y quizá bilis,
y trozos de tripas e intestinos,

pero todo será realidad,
como el dolor que te atenace.

Asumamos las estrellas,
y evitemos la ceguera que impone
lo que impera desde arriba.

4 comentarios:

rocio dijo...

las estrellas son nuestras... y de nadie mas!

Ed. Expunctor dijo...

Y, además, hay una estrella para cada uno, así que cada uno se estrella a su manera. Asumidas las estrellas, estrellarse o no es una cuestión personal e intransferible, aunque hay quien, por la ceguera que le impone la luz de las estrellas, prefiere achacar el estrellato o el estrellamiento a engranajes luminosos, etéreos. Aceptemos, pues, el engranaje mecánico, físico...

Anónimo dijo...

tan visceral, dioss!!

Anónimo dijo...

bueno,
saludos desde la luz..