25 noviembre 2006

Lope de Vega

Lope de Vega, el poeta de las ruinas, de las piedras derruidas. El poeta que cantaba el Tiempo cifrado en columnas antiguas, en paisajes desolados, en muros decaídos. Así, escarbando en viejas piedras y en carnes viejas, construía su poesía. Recuerdo ahora mismo un poema de este Lopico -como le decía su querido vecino-, un poema de esos que puedes utilizar para escupírselo a la cara a quien te diga que los poetas son unos cursis.


A UNA CALAVERA DE MUJER

Esta cabeza, cuando viva, tuvo
sobre la arquitectura de estos huesos
carne y cabellos, por quien fueron presos
los ojos que mirándola detuvo.

Aquí la rosa de la boca estuvo,
marchita ya con tan helados besos;
aquí los ojos, de esmeralda impresos,
color que tantas almas entretuvo;

aquí la estimativa, en quien tenía
el principio de todo movimiento;
aquí de las potencias la armonía.

¡Oh hermosura mortal, cometa al viento!
¿En donde tanta presunción vivía
desprecian los gusanos aposento?

Una maravilla de soneto. Uno de esos que habría que enseñarles a los niños en el cole, como el Desengaño de las mujeres de Quevedo. El de Lope es un poema que, por qué no decirlo, anticipa el cine gore y recoge bastantes tópicos de su época que podrían fácilmente adaptarse a los tiempos que corren:

-Esta cabeza es un sintagma fabuloso para abrir el poema. Esta cabeza. Así, de golpe, se nos viene a la imaginación un cuerpo descuartizado, junto con la pregunta: “¿Y el resto del cuerpo?”. Pero Lope sólo nos dice que esta cabeza (...) tuvo carne y cabellos, pero los tuvo sobre la arquitectura de estos huesos. Buás. Cabeza, huesos, carne y cabellos. Traduciendo esta primera estrofa a una película actual: primer plano de una cabeza en avanzadísimo estado de descomposición, siendo ya casi sólo hueso, cráneo, pero aún debe quedar algún trocito de carne y algún mechón de cabello. La cámara avanza y se centra en las cuencas de los ojos, vacuas, oscuras.

-En la segunda estrofa nos mete a La Muerte así, doblada, sin que te des cuenta: marchita ya con tan helados besos. Fríos besos los de La Muerte, tan fríos y gélidos que marchitaron la boca de la mujer. Traduciendo: primer plano de la boca de la calavera, manteniendo el mismo estado avanzadísimo de descomposición, pero ahora introducimos en la pantalla una metáfora: florece en las mandíbulas de la calavera, una rosa seca, podrida, y de los ojos emergen dos breves chorros de lodo verde y viscoso, y las dos imágenes, la de la rosa y la de los chorros de lodo, alternan intermitentemente con las imágenes de una rosa majestuosa y de unas esmeraldas brillantes y pulidas.

-La tercera estrofa, como hace referencia a la estimativa y a las potencias no incide en lo gore, sólo algún que otro tópico que el lector avezado podrá descubrir. Traduciendo: superposición de escenas surrealistas, a saco, una detrás de otra: corazón, cerebro, sangre, venas, latido, latido, latido, feto, vientre, sol, universo, espacio, corazón, venas.

-La cuarta estrofa es la caña: ¡Oh hermosura mortal, cometa al viento! es un verso que, directamente, se sale. Hermosura que muere, cometa que dejas de volar y caes empicado y te estrellas y destrozas cuando se te acaba el viento. Vida efímera. O lo que es lo mismo: qué puta mierda de Vida, que viene la Muerte y se acaba. Este primer verso lo traducimos con un plano en picado de un hacha que cae sobre una cabeza. Los dos siguientes, y últimos, versos culminan este soneto-gore de una forma mayestática, sublime: ¿En donde tanta presunción vivía / desprecian los gusanos aposento?, cuya traducción es fácil, muy fácil: enfoque progresivo/difuso de una horda de gusanos de la muerte y de vermes que se alejan de la calavera y del esqueleto, echando leches, tapándose la nariz, apestados, con caras de asco y repugnancia, vomitando.

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Nota: Espero fervientemente que algún chaval que tenga que hacer algún trabajo para clase llegue aquí buscando en el google, por ejemplo, comentario de un soneto de Lope de Vega, que no lea mucho el delirio este que se me acaba de caer de la calavera, digo de la cabeza, y se lo entregue a su profe, pero así como va, con nota y todo.

2 comentarios:

Jules Asimov dijo...

Genial, genial comentario. No creas que es tan impropio de una clase... Si un profesor de literatura explicara un poema así (de complicado y barroco), como tu lo haces, te aseguro que los alumnos no perderían la atención. Y es que a veces hay que traer la literatura a nuestro tiempo... ¿Acaso los barrocos no trajeron la literatura clásica al suyo?

ed.expunctor dijo...

Muchas gracias! Ahí te tengo que dar la razón. A los chavales de hoy les pilla muy muy lejos eso del barroco: una buena forma de llamar su atención sí que sería.
Saludos!