15 mayo 2010

Voluptuosidad

Voluptuosidad es una palabra que nos llena la boca con sólo pronunciarla. Aislarla de todo contexto, desarraigarla de la realidad, resulta completamente imposible: nos quedamos frustrados en el intento. Es una de esas palabras que se aferran a lo físico, y no hay manera de despojarla de sus implicaciones. Podemos derivarla y desplazarla a contextos que le son ajenos y, aún así, no conseguiremos moverla un ápice de lo físico: pared voluptuosa, la voluptuosidad del alambre, voluptuosamente caritativo, voluptuosa penitencia, célibe voluptuoso, frigidez voluptuosa. ¡Ni siquiera lo conseguimos voluptuosamente muertos!

No hay manera: esta palabra lo vicia todo, todo lo impregna con los jugos y aromas de su significado, único y contagioso: Complacencia en los deleites sensuales. Deleite, placer, goce. Contagia porque voluptuoso es quien inclina a la voluptuosidad, la inspira o la hace sentir, por eso siembra, disemina, infecta; pervierte, corrompe, seduce.

14 mayo 2010

La ¿necesaria? labor policial

Ayer tuvo lugar la manifestación de los estudiantes de la Universidad de Murcia contra las medidas adoptadas por el Rector Magnífico. Para contener a los poquísimos estudiantes que asistieron (unos 300 alumnos; en la Universidad hay unos 38.000. Grandes luchadores y revolucionarios estos universitarios, sin duda...), las autoridades mandaron a la policía. En la Plaza de la Universidad había dos policías nacionales con sus motos. Frente a la puerta de atrás de La Merced, unos policías locales hicieron su trabajo registrando a dos chavales, por si llevaban armas de destrucción masiva en la cartera, o por si planeaban algún atentado contra los árboles del parque, o por si iban a inmolarse en medio de la manifestación para aniquilar la minúscula resistencia estudiantil, o por si habían decidido destruir la ciudad de Murcia y llevaban las órdenes en los bolsillos, o por si pretendían secuestrar al Rector para exigir el cumplimiento de sus reivindicaciones. He aquí un par de imágenes del momento:


Simetría

Solamente veinte. Ni una más, ni una menos. Veinte. Diez a un lado y diez al otro. Veinte simétricas, isométricas, alineadas al milímetro y paralelas. Aquel árbol era sumamente extraño por su simetría, que de tan perfecta ponía los pelos de punta. Veinte ramas de la misma medida: el mismo grosor y la misma longitud, y el mismo peso, y simétricas hasta el histerismo. Diez a un lado y diez al otro, y no sabrías decir si era real o había un espejo en uno de los lados, pero las hojas, igualmente simétricas e idénticas a un lado y al otro, se movían, balanceadas por el viento, en direcciones distintas, así que no podrías decir que un lado era reflejo del otro, pero cómo entonces semejante identidad hasta incluso en los frutos, que tenían el mismo tamaño y colgaban de las ramas de ambos lados exactamente a la misma distancia del tronco, que asimismo era incisivamente simétrico en sus ondulaciones y hasta en los nudos, en las tiras de corteza e incluso también en las heridas.

13 mayo 2010

Entrevista

Yo nunca imaginé que al acudir a una entrevista de trabajo me encerrarían en una sala con una mesa, una silla y un portátil. Que me aspen, pensé. Me hicieron pasar y me dijeron: Espere aquí un momento, que enseguida viene la persona que le va a hacer la entrevista, con una voz muy amable y delicada.

Esperé en pie unos minutos hasta que decidí sentarme. Tras un buen rato mirando el techo, las paredes, las ventanas, el jardín que a través de ellas se ve y la pantalla del ordenador, con sus iconos y sus parpadeos, miré la hora. Llevaba ya veinticinco minutos esperando y me pareció demasiado, así que abrí la puerta y allí estaba la persona que me había hecho pasar. Antes de que yo pudiera decirle algo, me sugirió: No se preocupe, enseguida llega, y me invitó cortésmente a pasar otra vez a la sala. Puede usar el ordenador mientras espera, añadió antes de cerrar la puerta.

Me acerqué a la ventana y la abrí. En el jardín, junto a un banco, un chico le decía algo a una chica. Por los gestos histriónicos cualquiera diría que eran pareja. Él le reprochaba algo a ella, y ella le reprochaba otra cosa a él. Parecía un partido de tenis de reproches. Qué harán juntos, pensé, si lo único que hacen es echarse en cara la forma de ser y la forma de comportarse del otro. Ella tenía el pelo moreno y largo; él llevaba una gorra que no me dejaba verle el pelo, aunque la cuestión capilar no parecía tener importancia. Me llegaron algunas palabras cuando subieron el tono de sus reproches. Parecía haber otro en su vida, y ella le reprochaba que él pasaba mucho tiempo con sus amigos en los bares; él le recriminaba que si salía con sus amigos era porque ella siempre estaba ocupada con sus estudios y su trabajo, a lo que ella le reconvenía que él nunca hacía planes para cuando ella estuviera libre, y ya no sé lo que dijo él porque de repente se dio la vuelta y echó a andar. Ella no fue detrás de él, sino que sacó su móvil y llamó a alguien. Se sentó en el banco. Él, que ya estaba casi a punto de perderse de mi vista, se paró, se llevó la mano al bolsillo y sacó el móvil.

Seguramente ella lo había llamado a él, pero su historia no sé cómo continúa, porque en ese momento escuché un pitido procedente del ordenador. Me acerqué, miré la pantalla y allí estaba: una ventana del Messenger recién abierta en la que se leía:

—¿Hola?

Fruncí el ceño. A estas alturas, uno ya no sabe qué va a encontrarse cuando va a una entrevista de trabajo. Si contesto, pensé, igual no está bien; si no contesto, puede que esté mal. ¿Contesto?

—¿Estás ahí?

—Sí –contesté—. Hola, ¿qué tal?

—Bien. ¿Qué has hecho durante esta hora de espera?

—Observar.

—¿Qué has observado?

—En el jardín que se ve desde la ventana, justo aquí debajo, había una pareja peleándose.

—¿La puedes describir?

—Ella es morena, con el pelo largo. Quizá mida uno setenta. Vaqueros azules, camisa blanca, bolso azul, botas altas. Él lleva gorra, vaqueros azules, camiseta roja, zapatillas rojas. Los dos fuman y tienen

—¿Qué edad tienen?

—Más o menos la misma. Unos veinticinco años.

—Ya, vale. Son Juan y Julia. Los dos trabajan aquí. ¿Qué te parece?

—¿Que qué me parece que sean pareja y trabajen los dos aquí?

—Sí.

—Pues ahora mismo es algo que no me incumbe. Si yo también trabajara aquí sí me incumbiría. En este caso, dependería de si la relación que mantienen afecta a su eficacia laboral.

—Sí, afecta bastante.

—Entonces tendrían que hacer algo. ¿No le parece?

—¿Usted tiene pareja?

Gran pregunta, pensé.

—No, no tengo.

—¿Qué edad tiene usted?

—¿Qué van a hacer con esa pareja?

—Creo que eso no le incumbe.

—Cierto, eso ya lo dije antes.

—Entonces, ¿para qué pregunta?

—Suscitó mi curiosidad. Sabiendo la respuesta, podré decidir mejor cuando trabaje en esta empresa.

—¿Qué podrá decidir mejor?

—Pues el tipo de relación que se puede establecer con los demás trabajadores.

—Creo que a ella la voy a despedir. Además de trabajar aquí está estudiando una carrera y eso interfiere en su rendimiento. ¿Qué le parece?

—Como dije antes y como usted recordó después, ahora no me incumbe. Yo no me meto donde no me corresponde.

—Pero ahora debería mojarse y responder.

—En vez de despedirla, redúzcale la jornada de trabajo. Que tenga tiempo para estudiar su carrera. Así trabajará con más ganas y rendirá más. ¿Usted cómo se llama?

—Eso no le incumbe, ¿cierto?

—Correcto. ¿No preferiría que continuemos esta conversación cara a cara?

—No. Estamos experimentando con este sistema de entrevistas.

—Ah, de acuerdo. Pues continúe con sus preguntas.

—No tengo más preguntas.

—Yo sí tengo una. ¿Hay cafetería en este edificio? Me tomaría un café.

—¿Fuma usted?

—Sí. Normalmente con el café me fumo un cigarro. Y poco más.

—Entonces en este edificio no podrá tomarse el café.

—De acuerdo, entonces me voy a tomar un café en la cafetería de al lado.

—Le acompaño.

—Claro, será un placer. ¿Nos vemos en la cafetería?

—Sí, le veo allí en cinco minutos.

—Ok, hasta ahora.

Así que abrí la puerta y, cuando iba a salir, la persona que había fuera me dijo que no había terminado la entrevista, a lo que yo respondí que sí, que me habían dicho que ya no había más preguntas y que iba a la cafetería. Bajé y esperé en la barra. Cinco, diez minutos. Pedí el café. A mi lado había una mujer que me miraba por el rabillo del ojo. Iba vestida con un traje elegante. Tuve una intuición. Le dije:

—Disculpe… ¿Ha decidido qué va a hacer con Julia?

Sonrió. Me lanzó una mirada cómplice.

—Le voy a reducir la jornada. Ha tenido usted una buena idea.

—Ella se lo agradecerá.

—Puede ser.

—Bueno, si no es mucha curiosidad, ¿qué conclusión ha sacado de la entrevista?

—Le llamaremos.

—Ah, claro, me llamarán.

—Sí, le llamaremos.

—De acuerdo, pero una cosa. ¿Podría llamarte yo a ti, si me permites el tuteo, para tomar algo sin este surrealismo que me envuelve gracias a esta entrevista experimental?

—Ja, ja, ja… —se rió—. Mira, como tengo tu teléfono, ya te llamo yo.

—Ja, ja, ja… —aquí me reí yo—. Vale…

Y me fui. Cuando regresaba a casa atravesando el jardín que hay frente al edificio donde hice esta entrevista, me encontré con Juan y Julia. Recostados en el banco, poco les faltaba para arrancarse mutuamente las ropas y copular allí mismo: tanta pasión ponían en sus besos.

Al día siguiente me llamó mi entrevistadora. Tomamos café. No congeniamos: era pura apariencia, lo que no quitó que pasáramos la noche juntos. Disfrutamos los dos, lo cual estuvo bien, pero estaba claro que no había mucho más que hacer. Gracias a ella pude saber que Juan había dejado a Julia, que a su vez había dejado su trabajo para dedicarse a su carrera. Mi entrevistadora, por la mañana, se despidió diciéndome que ya me llamaría, pero los dos sabíamos que ésa era otra mentira, como lo de Juan y Julia.

12 mayo 2010

Penitencia tras la pederastia

Esta es la propuesta del Papa: tras los abusos sexuales a niños, hacer penitencia. Sin duda es un buen ejercicio, mucho mejor que el onanismo, dónde va a parar: violar a los niños y luego rezar un poco, o hacer un vía crucis, o flagelarse con un cilicio.

En cualquier caso, Cristo es “más fuerte que el mal” —y esto está plenamente garantizado por su Santísima y Purísima Madre, que a su vez es su hija, al mismo tiempo que es esposa de su Padre y ¿nuera?, ¿yerna?, ¿cuñada?, del Espíritu Santo, con quien le puso los cuernos a su marido José, cuya credulidad demuestra lo ingenuos que pueden llegar a ser los hombres— y, por si con Cristo no fuera suficiente, Dios está ahí para solucionarlo todo: tiene “la última palabra en la historia”, y de sobra es sabido que también tuvo la primera, aunque llegó tarde con esa primera palabra, pues creó el mundo, según estimaciones metafísicas de los más ilustres teólogos, alrededor del año 4000 antes de convertirse en su propio hijo y bajar a la tierra para salvar a la humanidad, y bien salvada que la dejó: al amparo de la Iglesia, el Papa y sus secuaces, que cuidan muy bien de los niños.

De todas formas, el Papa ya sabía todo esto, porque la Virgen —esa santa madre y esposa y quizá santa yerna y cuñada o suegra— ya se lo reveló a unos niños. Que te imaginas a los niños jugando debajo de un árbol y de pronto la Virgen que se les aparece y les dice:

—No os acerquéis mucho a los curas ni a los obispos, niños.

—¿Por qué?

—Pues porque son peligrosos: ahora no se sabe, pero dentro de unos cuantos años serán públicas y conocidas sus inclinaciones pedófilas.

—¡Hala! —se asombraron los niños—. Entonces… ¿el enemigo está dentro?

Pues eso es lo que dice el Papa: que el enemigo no está fuera, sino dentro de la Iglesia, pero no pasa nada porque todo se arregla con un par de penitencias, algún que otro exorcismo y… listo de papeles.

Así que no lo olvide:

Aplique con cilicio blanco

su penitencia y sus rezos:

sus delitos serán olvidados

y su expediente criminal

se volverá inmaculado.

11 mayo 2010

Confirmado: las Oposiciones a Secundaria de Murcia 2010 serán un fraude

Recientemente escribí sobre las consecuencias de que en las oposiciones a Secundaria no haya prueba práctica: comentario de texto, resolución de problemas, traducción, etc., según la especialidad.

Hace unos días encontré a dos colegas, de Filología Hispánica, y me dijeron que… ¡se van a presentar a latín! Como sólo tienen que estudiarse los temas teóricos y no se les exige traducción… Y, además, como no son de la especialidad, si sacan –según me dijeron– un tres, aprueban y entran en las listas.

Ayer me encontré a un colega, de Historia, y… ¡toma, toma toma! ¡Se va a presentar a latín también! Sin tener ni puta idea de latín.

Así que en tres días ya he conocido a tres personas que se van a presentar a latín en las oposiciones de este año. Sin saber latín.

¿Alguien tiene algo que decir? ¿Alguien da más?

07 mayo 2010

El Papa va a morir

Los obispos van a morir.

El obispo de Murcia también va a morir, ¡y sin responder la carta que le envié!

Los cardenales van a morir.

Los deanes van a morir.

Los curas van a morir.

Tú vas a morir.

Y yo... ¡Yo también voy a morir!

Es lo que hay...

05 mayo 2010

Contra el idealismo, ¡viva la realidad!

Recientemente han robado 800 euros de dos iglesias de Abanilla. ¡Ay, qué pena más grande! ¿Cómo puede ningún desalmado robarle a Dios? Quien dice un desalmado dice cualquiera, pues, como sabemos, el alma no existe. ¡No tenemos alma, señores! ¡Somos pura materia! Aunque podemos ser benévolos, condescendientes aún, con todos ustedes y conceder: “el alma está en el cerebro”, “el alma es el cerebro”, tu cuerpo es tu alma.

Así que a Dios ni le va ni le viene que roben en una iglesia o en una chabola. porque no existe. No hay Dios, como decía Jean Meslier -¡el cura ateo!- allá por 1700. A Dios le puede importar de la misma manera y en el mismo grado en que le puede importa a los Pitufos que la Iglesia haya sometido durante dos milenios a gran parte de la humanidad con sus cuentos y leyendas elevados a la categoría de la realidad. ¡Puras ficciones erigidas en verdades inmutables y eternas, incuestionables y evidentes! Gracias a Platón, a sus dicotomías (el mundo de las ideas y verdadero, frente al mundo sensible y falso) y a sus manipulaciones del pensamiento de su época (¡sus diálogos son infantiles!), a los estoicos, a la filosofía oriental, a la rabia y el odio de Pablo y Constantino, y a tantos otros mitos y fábulas precristianas, vivimos como vivimos.

¡El cristianismo es un sincretismo! ¿Dónde está la religión verdadera? ¡Si toda religión es un simple cúmulo de cuentos y mitos, incoherentes, inconexos! Aunque en los concilios se esfuercen por darles coherencia a sus discursos mágicos, son tan ciegos los pretendidos autorrepresentantes de Dios en la tierra que no lo consiguen: la Biblia, el Corán… ¡Los grandes libros, los libros sagrados, dictados por Dios mismo (¡Toma, toma, toma!: ¡el mismo Dios haciendo un dictado! ¡Un Dios dictador!), legitiman tanto poner la otra mejilla (esto sólo para el pueblo, claro) como torturar y exterminar a miles de personas (y esto de mano de los poderosos y mandamases de la Iglesia aliados con el poder político)!

Todo esto iba por los ladrones de la iglesia. ¡Los ladrones de la iglesia!

03 mayo 2010

Mensajes fanáticos

No tiene desperdicio el mensaje que me mandó un fanático religioso:


«ERES UN POETA DE LOS QUE NO QUEDAN , EL CIELO ACLAMA LAS ESTRELLEAS Y EL SOL NO PUEDE HACER NADA ANTE TANTA OSCURIDAD, QUE JESUCRISTO NUESTRO SEÑOR TE PERDONE Y TE ACOJA EN TU SENO AL LADO DE LOS QUE TE VIGILAN CONTINUAMENTE, PIENSA ED. Expundoctoctor Y ALGUN DIA LA SUERTE TE SONRREIRA Y LA PESTE BUBONICA DESAPARECERA, QUE EL SEÑOR TE PERDONE.»

¿Quién es Manuel Fernández?

Poco se sabe sobre este hombre escurridizo y misterioso como un pez en una novela de Conan Doyle. No son muchas las certezas sobre la vida de Manuel Fernández: que vive o ha vivido en Madrid; que nunca, bajo ningún concepto, da su número de teléfono; que jamás ha pagado una comida en un restaurante; y que está siendo buscado por un gran número de cobradores de morosos.

Efectivamente, Manuel Fernández lleva una vida ostentosa pero disimulada, si se permite el oxímoron, por eso es muy posible que hoy no se llame Manuel Fernández, sino José Martínez, Antonio López, Enrique Rodríguez o Francisco Pérez, y que no viva en Madrid, sino en Toledo, en Alcobendas, en Alcalá o en Guadalajara.

Manuel Fernández tiene una amplia colección de fotos familiares que ha ido robando de los diversos domicilios por los que ha pasado. Una vez robó un álbum de fotos que le sirvió para inventarse una ascendencia y una descendencia por medio de la cual consiguió la confianza y el dinero de un importante hombre de negocios, que días después se dio cuenta de que Manuel Fernández lo había estafado, por eso no le extrañó, cuando lo llamó por teléfono, que al otro lado le respondieran, con una voz llena de impaciencia:

-No, éste no es el número de Manuel Fernández, joder, estoy harto de que llamen preguntando por él...

-Disculpe…

-No, si no pasa nada, pero es que ya estoy harto de que llamen preguntando por ese tipo… Por cierto, si no es mucha molestia, ¿me puede decir quién es Manuel Fernández? Es que no se imagina usted la cantidad de veces que me llaman preguntando por él, y estoy hasta...

-No, bueno… Lo siento, disculpe –y colgó, sintiéndose culpable por haber molestado al pobre hombre cuyo número de teléfono le había dado Manuel Fernández.

Y, sin embargo, al otro lado del teléfono hay alguien que siempre se queda con las ganas de saber quién diablos es Manuel Fernández, qué ha hecho, de dónde es, por qué lo llaman tanto a ese número que no es el suyo, quién lo busca, qué debe, y, sobre todo, cuándo dejarán de llamarle a él, a José Martínez, preguntando por Manuel Fernández.

***

Pero seamos serios. Así no pasan las cosas: lo anterior era pura fantasía. Lo único cierto es que Manuel Fernández existe, que con toda seguridad vive o ha vivido en Madrid, que muy probablemente debe un montón de dinero a diversos acreedores y que a mí me llaman cada dos por tres preguntando por él, y hay incluso quien se asombra de estar hablando con un murciano porque, como digo, probablemente Manuel Fernández es madrileño. Ya estoy harto de que me llamen preguntando por ese tipo. De modo que ya lo sabe: si va a llamar a Manuel Fernández tenga en cuenta que quizá me esté llamando a mí, así que no se frustre si no consigue, jamás, hablar con él.

***

Seguramente habrá quien se pregunte: ¿Y por qué no te has hecho pasar alguna vez por Manuel Fernández?

A lo que tendré que responder: ¿Y correr el riesgo de que crean que yo soy realmente Manuel Fernández?

29 abril 2010

Problemas en el Estado aconfesional: velos y velas

En un Estado laico y aconfesional como el que se proclama en la Constitución Española, asistimos a una serie de conflictos y problemas que se plantean en el seno de las escuelas e institutos: el velo de las musulmanas.

Sin embargo, esto no es ningún problema, sino una sencilla consecuencia de la falta de contundencia en la definición del Estado laico y aconfesional en el que vivimos. Evidentemente, los poderes públicos no pueden prohibir que las niñas lleven velo mientras en los colegios e institutos públicos se impartan clases de religión y otros alumnos lleven cadenas con crucifijos, o se mantengan crucifijos clavados en las paredes. Se vean o no se vean, todo son símbolos religiosos, y si el Estado laico y aconfesional ha permitido que la religión se entrometa y ocupe un espacio público de educación, tendrá que arrostrar las consecuencias, de las cuales el velo no va a ser la más conflictiva.

¿La solución? Sencillísima. El legislador sólo tiene que definir con claridad los espacios públicos de enseñanza acogiéndose a lo que se estableció en la Constitución hace más de treinta años.

Y expulsar de una maldita vez la religión, la esquizofrenia aceptada socialmente en nombre de la idea de Dios, ese resto del pensamiento mágico-primitivo-irracional, de los colegios y de los institutos públicos.

Y punto.

21 abril 2010

Oposiciones de Murcia a Secundaria, 2010

Se acercan las oposiciones a Secundaria. Este año, como en las dos convocatorias anteriores, sigue sin exigirse una prueba práctica. El opositor sólo debe demostrar que ha memorizado una serie de datos y que ha realizado una programación y unas unidades didácticas.

Este criterio de excluir la prueba práctica es radicalmente contrario, ¡totalmente incompatible!, con lo que se exige a los alumnos en secundaria y bachillerato. A los alumnos se les exige una serie de habilidades y destrezas: que sepan hacer, que sepan resolver. Sin embargo, a los opositores que serán futuros profesores de estos alumnos no se les exige que demuestren que saben hacer cosas, resolver problemas concretos de sus respectivas disciplinas.

Así, puede darse el caso de que un opositor supere las pruebas de Latín y Griego sin saber analizar textos latinos ni griegos; un opositor puede aprobar las de Lengua y Literatura Española sin saber realizar análisis lingüísticos ni literarios y, por tanto, sin haber demostrado su competencia en la materia.

En cualquier caso, no es de extrañar. La incompetencia y la ineptitud de los políticos y de sus consejeros queda evidenciada otra vez, con la agravante de que va a afectar, estimados padres y madres, a la educación de sus queridos hijos.

¿Se imaginan un fontanero que conozca la teoría y la historia de las tuberías pero que no sepa arreglar el problema concreto que usted tiene en su casa? Calculen las consecuencias. Y pónganse los cinturones de seguridad.

19 abril 2010

El gran eslogan, la gran trampa:

«Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el Reino de Dios. Os lo aseguro, el que no acepte el Reino de Dios como un niño,no entrará en él» (Marcos 10, 14-15).

Aparte de las connotaciones pedófilas del texto, tan confirmadas por la Iglesia, que lo único que hace es cambiar de lugar a los curas perversos (¡lo mismo que hace el Opus Dei con los profesores malvados de sus colegios cuando ya han delatado su perversión y su maldad!), aquí está la clave de la religión: hay que ser "como un niño" para entrar en el "Reino de Dios", es decir, hay que ser ingenuo, crédulo (¡no creyente, sino crédulo!), infantil, incapaz de pensamiento crítico.

En cualquier caso sentimos comunicarle que:

Crea en lo que crea,
cuando usted muera
comenzará a ser nada.

Lo real

Estando el otro día de turismo por Segovia, vi unos carteles que anunciaban un congreso, y una de las conferencias me llamó la atención por su título: "Lo real". No pude evitar la tentación de entrar.

Fue una lástima, porque el conferenciante... ¡estaba completamente ciego! ¡Ni un atisbo de la realidad en sus palabras!

15 diciembre 2009

Perjudicial para la salud... de los bares


No le falta razón al de este bar de la calle de la Merced, que ha puesto un letrero en su cristalera para profetizar -a pesar de las faltas de ortografía, que yo omito- su futuro: “Aquí se puede fumar. / Cuando no se pueda fumar, / más gente al paro. / Gracias, Zapatero”.


Porque, ciertamente, van a ser muchos los bares que tengan que cerrar. Yo, al menos, a cuento de qué me voy a tomar un café en un bar si no me puedo fumar un piti, porque yo no acompaño el café con un cigarro, sino el cigarro con un café, así que ya se sabe:


No piti, no coffe.


Está bien que prohíban fumar en los bares. Eso sí: en las plazas de toros y en los estadios de fútbol, ni de coña, porque ahí hay muy poca gente, y ya se sabe que el aire va del suelo al cielo y se lleva el humo lejos, hacia arriba, porque el aire nunca va de lado y jamás arrastra el humo a las narices de las personas que están alrededor. Fíjense en este dato, politicuchos de cuatro al quinto. Aunque cómo van ustedes a prohibir fumar ahí, siendo fútbol y toros algo así como religiones nacionales: ¡El circo de los romanos! Para bobos y para sádicos.


Eso sí: como yo no voy al fútbol (ir al fútbol, siguiendo a Bukowski, es pagar para ver cómo unos cuantos tipos multimillonarios le pegan patadas a un balón…) ni a los toros (ir a los toros es pagar para ver cómo un tipo rico tortura a un toro hasta matarlo) ya no podré fumar en ningún sitio público, salvo la calle y los parques, de donde progresivamente van desapareciendo todos los árboles y todos los bancos para que la gente no se acostumbre y se quede en casita encerrada.


Casualmente, hace poco que tengo una cafetera express, y de aquí a un par de semanas me estaré haciendo unos cafés que ni en Italia, te lo digo.


Total, que no podremos fumar en sitios públicos cerrados pero, curiosamente, salvo que los papás de turno se opongan, los crucifijos se quedan en las aulas de este estado laico y aconfesional de mentira. Pues fíjense de nuevo, politicuchos de nueve al décimo: más perjudicial para la salud es un crucifijo que un millón de cigarros. Yo, al menos, prefiero morir con una consciencia clara de la realidad antes que vivir en una inconsciencia absoluta.

01 diciembre 2009

No son accidentes / son a propósito

OooooonoMATOpeyas
con algUnas lEtras mayÚsculas
entre s:gn.s de pvntvAc¡ón…

¡Abordaje! ¡Semáforos abiertos!

[¡Ojo! ¡No ha oído / visto la luz sonar!]

Los dos pedos del claxon y su dueño
tocabocinas raudo / automático
con el cambio de luz / cambio de chip.
¡Qué prodigio en su testa desangrada
por aceleramientos tan profundos
que lo hunden en la nada / en el vacío!

Pero ahora lo adelantan: refunfuña,
farfulla / aúlla / grita / y salpica /
y clava más a fondo su cerebro
sobre el pedal / el suelo / el concreto
¡inconteniblemente!
el rostro comprimido / arrugado
reducido a la mínima expresión
de la cordura / ¡loco enajenado
al ser sobrepasado pisa a fondo
y avanza, pero estampa contra el muro
su estampa y su legado!

Antes de caer por siempre sus párpados
vio qué era una ambulancia,
luz naranja saltando los semáforos.

.

20 noviembre 2009

Nocturno indigesto

.
Por más que masque la noche

yo sólo rumio el insomnio.
¿Cómo digerir el sueño
con unos ojos hambrientos
de luces y de horizontes?
.

19 noviembre 2009

Recuerde:

A usted le roban
todos los días de su vida.

Le roban y expolian
todos los días de su vida.

Se ríen de usted
todos los días de su vida.

Ahora
NO SE QUEJE:
usted elige a sus ladrones
y burlones favoritos
cada cuatro años.

(Es broma.
Yo también me río de usted:
soy un burlón, pero no un ladrón.
Usted puede quejarse
todo lo que quiera:
quéjese de unos
o quéjese de otros.
Unos y otros
se van a seguir riendo
de usted, y robándole
todos los días de su vida.)

17 noviembre 2009

Costumbre

Se había acostumbrado hasta tal punto a la geografía de sus rejas que le producía vértigo la posibilidad de ser libre, por eso el día en que le abrieron la jaula empezó a morir de hambre, porque ya nadie volvió a dejarle comida, y él era incapaz de atravesar aquella puerta abierta.

Declaración táctil

Tocar, tocan:
estos dedos,
estas yemas,
estas uñas.

Si pica, tocan
y rascan, frotan
contra la carne,
contra la piel,
contra sí mismos.

Rascando, tocan,
aunque ya yo quisiera
ni siquiera rozar,
pues picores no habría.

Aún así tocaría,
pues me gusta tocar.

Me declaro del todo
tacto
que no quiere quedarse
a salvo, intacto,
sino tocar
y ser tocado.
.

12 noviembre 2009

Pobres pobres...

«[…] Todo el campo de béisbol estaba lleno de millonarios. Los pobres venían a ver jugar a los millonarios. Los millonarios invertían en artículos y formaban corporaciones. Lo único que tenían que hacer era golpear y coger esa pequeña pelota blanca durante unos pocos años, utilizar diferentes métodos para desgravar impuestos, y estaban salvados.»


(BUKOWSKI, Charles (1990): “Strikeout”. En Hijo de Satanás. Madrid: Anagrama, 2008; p. 143.)


Adviértalo

Si Dios fuera un muro de kriptonita recubierto de plomo y usted fuera Superman, usted estaría jodido.

Pero usted es un hombre, y tiene instrumentos más que suficientes para derretir el plomo, extraer la kriptonita y hacer con ella collares y anillos verdes.

Podría, entonces, reducir el muro a nada, y demostrar que tan solo es una construcción humana.

.

11 noviembre 2009

«Santa Mierda»

«[…] No era justo. Pero, ¿qué era justo? ¿Ha habido alguna vez un instante de justicia para los pobres? Toda esa mierda sobre la democracia y las oportunidades con la que los alimentaban era sólo para evitar que quemaran los palacios. Claro, de vez en cuando había un tipo que salía del vertedero y lo conseguía. Pero por cada uno que lo conseguía había cientos de miles enterrados en los barrios bajos o en la cárcel o en el manicomio o suicidados o drogados o borrachos. Y muchos más trabajando por un sueldo de miseria, desperdiciando sus vidas por la mera subsistencia.

La esclavitud no ha sido abolida, solamente se ha expandido para incluir a nueve décimas partes de la población. En todas partes. Santa Mierda.»


(BUKOWSKI, Charles (1990): “Acción”. En Hijo de Satanás. Madrid: Anagrama, 2008; p. 67.)


Silogismo de Drácula

The blood is life.
No blood, no life.
After life, as there isn't blood, there's no life.

[La sangre es vida.
Si no hay sangre, no hay vida.
Por tanto, después de la vida, como no hay sangre, no hay vida.]
.