29 febrero 2008

Chimeneas

Un cigarro entre los labios nos convierte en chimenea. Entre las brasas de nuestra lengua, el humo revolotea y se precipita por los conductos que desembocan en los pulmones, narguiles simétricos que van volviéndose negros al tiempo que se consume el cigarro entre nuestros labios.

Una máscara de humo danzarín cubre nuestra cara, enrojece nuestros ojos, ángel de la guarda infecto, mortífero.

La ceniza reflexiva cae despacio, nos roza la camisa e impacta contra la punta del zapato como una lágrima de barro.

Cuanto más fumamos, más se dilatan nuestras paredes, más se calientan nuestros ladrillos y más se atrancan nuestros fuelles.

Cuanto más fumamos, más chimenea somos, pero, paradójicamente, menos tiro tenemos, hasta que nos convertimos en chimenea sin resuello, sin salida, sin aliento. Chimenea sin fuego, sólo ceniza, humo, polvo.

28 febrero 2008

Rendición

No caemos como el plomo
ni como el metal estanco,
sino como caen la noche
y los murmullos sonámbulos
bajo la sábana negra
del firmamento imantado.

Caemos como cortinas
de un diluvio instantáneo,
intensa y única lluvia
la de tus labios mojados
sobre mis labios sedientos
y mi mentón insensato.

Caemos como tormentas
de cuerpos atormentados
por el ardor de las lenguas
y el resplandor de las manos,
fogosa y única ráfaga
la de tus ojos en blanco
sobre mis ojos hambrientos
y mis silencios esclavos.

No caemos como el oro
ni como el metal preciado,
sino como caen las sombras
y los susurros sonámbulos
bajo la lámpara ebria
del ciego techo embriagado.

Caemos como las lágrimas
de nuestros ojos borrachos:
se deslizan nuestros cuerpos
como el mercurio sagrado
hacia el fondo del abismo
para yacer en exhausto.

Expansión a lo divino

Nuestro cuerpo exige a veces una expansión incontenible más allá de los límites del bostezo, reclama un crecimiento infinito de nuestra medida humana para alcanzar la promesa divina.

Nos hacemos grandes, enormes, inmensos; vastos como océanos o imperios, lo abarcamos todo y nos desbordamos, inundamos con el río de nuestro ser el espacio que habitamos.

El universo todo es puro colapso de nuestro cuerpo aerostático, que ya no crece ni asciende: ocupa por completo el espacio, de arriba abajo, por todos lados.

Somos entonces universo. Apoderarnos del espacio es apropiarnos del tiempo. Somos aquí y antes, allá y durante, acá y después, allí y ahora; y mientras somos, permanecemos eternos, mas no inmutables, porque mutamos manos, mudamos labios, rozamos, enmudecemos, nos mecemos en los hilos del limbo y humedecemos nuestros suspiros, nos licuamos y nos fundimos en un solo fluido, líquido albino, abrasivo.

Universo diluido. Y nosotros, rendidos, restaurados en lo divino.

Manos en llamas

Tus manos son tan magas
que cuando manosean
mi cuerpo congelado
no semejan dos manos
que tocan o acarician
sino manos en llamas
que incendian y calcinan
la piel por donde pisan.

27 febrero 2008

Luz y blanco

De miel tus ojos satélites
circundan mi cuerpo ingrávido.
Me flotan más tus lunas
de almíbar cuando me miran
y me inyectan su blancura
con labios de blanca aguja:

son tus estrellas brillando
diluvios de luz y blanco,
refulgiéndome sus rayos
de blancor inmaculado.

De miel tus ojos reblancos
lamiendo mi cuerpo ingrávido.

Incandescencias

Tu cuerpo relámpago
incandescente yo e iluminado
en creciente las vivas curvas de tus ojos
mártires los míos de su mirar acompasado

y muera yo electrocutado
por la incandescencia viva de tus labios.

26 febrero 2008

Regicidio

Jimmy Reptil y todos sus amigos...

They just leave out the truth as they're watching you die

Política patética, soez

Comitiva vomitiva.
¿Omitible, ignorable? Imposible.
Despreciable, ruin, diarreica.
Pira de mentiras.
Política patética, soez,
pútrida.
¿Reuniones de titanes?
Enjambres de moscardones
transmisores del tétanos mental,
la enfermedad del sueño intelectivo,
la cirrosis del pensamiento,
la anorexia del discurso,
la bulimia de las ideas,
el cáncer de las neuronas,
la lepra en la lengua,
en los dientes la sarna,
cataratas de urticaria en los ojos
y cera petrificada en las orejas.

25 febrero 2008

Ángel de dos caras y cuatro alas

« [...]

Aquel que remonta y que te aplaca, aquel como la libélula, es el ángel de la beatitud. El que efervesce y pugna es el ángel del disfrute lascivo. Acrece éste el placer carnal, colma tu deseo de penetrar por amor en una materia viva y volverla apta para el conocimiento sensual, ansiosa de contacto voluptuoso.

¿No es acaso el ángel quien rescata tu ser recóndito, el preterido? Lo restituye y lo reconoces, esa vulnerada rémora.

[...]

¿Es el ángel compasivo que en lo celeste persevera, o es el ángel de la imagen seminal, de la pasión inmisericorde que troca la pálida potencia de tu espíritu por la vida henchida de sangre, por la víscera ávida, por la posesión devoradora?

[...] ».


Saúl Yurkievich: “¿No es el sueño la sombra del ángel?”,
en Revista de Occidente, nº 294, Noviembre 2005, pp. 145-149.

Redes de dedos

Dos manos tienen diez dedos,
diez dedos que se enredan
y forman redes de dedos
que enredan a los diez dedos
que se habían enredado
para formar redes de dedos.

He ahí dos manos patosas:
¡dos manos patosas!
Un hecho antinatural.

24 febrero 2008

Dulces: del gozo a la gula

He aquí los dulces más ricos del mundo entero. Los venden en una confitería de Puerto Lumbreras. Son dulces de esos que están tan sabrosos que los empezamos a comer únicamente por el gozo inicial de degustar sus sabores, olores, tonos y texturas, pero el intenso placer que experimenta nuestro paladar nos sumerge fatídicamente en una espiral de gula incontenible que sólo cesa cuando nuestro estómago nos dice que nos detengamos. Sin embargo, todavía nuestra boca segrega más saliva y reclama más sabores, y nuestro estómago se expande al máximo para dejar sitio a los últimos dulces de la bandeja, porque no los vamos a dejar ahí, tan solos, tan tristes...

Triple concreción

En tu vientre
-tablero de ajedrez de una blanca casilla
donde mi rey danza en busca de tu reina-

mi mano
-cuenco minúsculo de inquietas caricias
que tu cuerpo cubren entre arrebatos-

y mi lengua
-látigo incesante de azotes húmedos
que hieren la imprudencia de tus labios-

En tu vientre
mi mano
y mi lengua
recorren el sendero de descenso a tus infiernos
y encienden las llamas que arden tu caldera

Puedo allí morir calcinado
incinerado en ella
reducido a ceniza
a orgasmo blanco y sonrisa

Topo eterno retorno

Tu boca cáliz
corola ensangrentada
mi copa tumba

Labios carnívoros
serpientes del deseo
y besos bífidos

Lengua vibrante
bajo el sol de tus ojos
en mis praderas

Manos furtivas
ladronas en la noche
de mis cosquillas

Piernas laocontes
enredaderas súbitas
asfixia y éxtasis

Máxima sima
topo eterno retorno
todo sofoco

Síncope todo
pasmo asombro a chorros
calor sin fondo

23 febrero 2008

Lenguas gárgolas

son tus lenguas gárgolas revivas
derritiéndose en la piel ígnea de mi cuerpo

el azufre de tu aliento / diablesa súcuba / me embiste
me flamea la brasa líquida de tu boca herética
y en tus ojos incendiados ya me veo agonizando

las gárgolas que viven en tu lengua
derriten la piel ígnea de mi cuerpo
tantean tanto / tocan / tientan / intentan más
difunden tormentas / diseminan tempestades
sobre mi cuerpo tendido / entregado
y me erizan / me erectan el encefalograma plano
hasta enfocarlo en picado
subir a vista de pájaro
y descender a un primer primerísimo plano
donde se funden tus gárgolas con mis suspiros
para calcinarme en derroches de blanco vivo

Con un grito despiadado...

...just before you die

Precipitarse

Muchas noches nuestra cama
se convierte en precipicio.
La horizontalidad vierte
su ser, y cede su sitio
a la vertical más larga
y a los vértigos más vivos.

Se despeñan sin pensarlo
nuestros cuerpos encendidos,
aferrándose a la carne
que se abrasa entre suspiros.

A menos sueños, ocasos
más vibrantes y más vívidos.

Dormir menos es caer,
precipitarse al vacío;
es fundirse en el descenso,
convertirse en amasijo,
desprenderse de las pieles
y volverse un solo grito
hasta olvidarse del tiempo
y quedarse sin sentido.

Devorados muchas noches
por los labios del abismo,
muchas veces nuestra cama
se convierte en precipicio.

22 febrero 2008

Como labios

Labios como de fuego,
como de lava y magma,
labios que se doblaban
como juncos de barro
cuando lloraba el alba:
labios de madrugada
lanzando dentelladas
de carnívora planta.

Como labios de fuego:
tus labios de volcánica
dama son alimento
de mi boca incendiada.

20 febrero 2008

Y las líneas en tu mano...

Desfiladero de nubes

Aquella tarde, tumbado sobre las arenas de la playa, pasaba ante mis ojos un desfile incesante de nubes. En cada nube descubría una forma que, conforme avanzaba impulsada por el viento, cambiaba. Del rostro de un niño al de una bruja, que enseguida se convertía en león y al instante ya era dragón chino. Vi un libro que se convirtió en águila, y una casa que se hizo castillo hasta esfumarse como un truco de magia.

Hubo un coche que se transformó en lagartija, una lagartija que se hizo serpiente, una serpiente que, convirtiéndose en su propia presa, se transmutó en roedor, y un roedor que, por escapar del viento, tornóse pluma estilográfica que, desliéndose, escribía sobre el cielo hilos de nube fina.

Estuve allí tumbado cerca de una hora, cuando la luz declinó y empezó a hacerse sombra. La playa llena de gente se quedó sola, se fueron los cangrejos y las gaviotas, las sombrillas y las esteras, y allí nos quedamos yo y mis arenas sobre las arenas de la playa, comiendo pipas, fumando y contemplando las nubes agónicas, estertóreas.

Casi ninguna figura mantuvo su forma más de cuatro o cinco segundos, pero hubo una que permaneció inmutable, suspendida en el cielo, hasta que cayó la noche, que la ocultó a mis ojos.

Esa figura era la tuya: indeleble, eterna, irrenunciable. Y aunque la noche la ocultó a mis ojos, yo nunca la perdí de vista.

19 febrero 2008

Inexistencia de la independencia

La predicada independencia de un Estado es falsa. No existen los estados independientes. Si la independencia se define así: Libertad, especialmente la de un Estado que no es tributario ni depende de otro, no hay otra conclusión posible que afirmar la inexistencia de la independencia, puesto que todo Estado depende no sólo de otro, sino de muchos otros estados, dada la multiplicidad de relaciones que establecen entre ellos, que hipócritamente se autodenominan independientes, y que determina una interdependencia absoluta.

Guerras y muertes para conseguir una independencia inexistente, una independencia falaz, apócrifa, fingida, tan solo aparente. Eso sí: con la independencia inexistente lo que consigue el nuevo Estado es que haya unos políticos que antes no podían y ahora sí robarle al pueblo.

Sombras de mano

De mano.
Sólo de mano.
Sombras sólo de mano.
Son sombras sólo de mano,
pero qué mano, y qué sombras,
y qué solo el son de las sombras
que son sólo de mano.

De sombras.
Sólo de sombras.
Mano sólo de sombras.
Es mano sólo de sombras,
pero qué sombras, y qué mano,
y qué solo el son de la mano
que es sólo de sombras.

Al son de las sombras de mano,
sólo al son de las sombras,
de las sombras sólo de mano.

18 febrero 2008

Arrojó un lastre...

[Texto publicado en ¡Qué bien te veo!]

Cómo comer un clítoris

Dada la apabullante cantidad de visitas que, desde que publicamos aquel poema, llegan a este Burdel buscando el modo de comer un clítoris, trataremos de sintetizar aquí los pasos a seguir para llevar a cabo una operación tan delicada como placentera.

Damos por supuesto que disponemos de una mujer, y que esa mujer quiere sentir nuestra boca, labios y lengua en su clítoris. Esto es fundamental, señores, y ya lo advirtió Bob Marley en su famosa canción No woman, no clit.

A la mujer hay que tratarla con una delicadeza propia de porcelana china, pero antes tenemos que saber qué es y dónde se encuentra el clítoris, conocimientos de los que no tratamos aquí, por lo que remitimos allí.

Si el lector ha hecho clic en el anterior enlace, mal camino lleva, al menos no debería seguir el camino por el que conducen estas líneas. El lector que siga este camino de letras, en cambio, podrá finalmente descubrir cómo se come un clítoris.

Ya dijimos en otra ocasión que un clítoris no se come, salvo que entendamos el verbo comer en sentido figurado. Los verbos más indicados para referirnos al trato que se le debe dar al clítoris son: tocar, rozar, lamer, chupar, mordisquear-con-mucho-cuidado, acariciar, masajear, etc. Verbos suaves, delicados, esponjosos, lúbricos.

Llegamos, por fin, al modo, al cómo. Innegablemente, la lengua es el instrumento más adecuado para abordar tan delicado órgano. Ahora bien, no se trata de golpear con la lengua: recuerde el lector lo que dijimos de los verbos que podemos emplear: verbos delicados, suaves. Con la lengua se lame, de arriba abajo, en círculos, de un lado a otro, rozando ligeramente el clítoris, rodeándolo en recorridos concéntricos, mágicos, rituales. Ritmo constante y control respiratorio son cruciales para no ahogarse, de ahí que la posición de los cuerpos para llevar a cabo el proceso sea una cuestión fundamental. Si elegimos una mala posición puede que acabemos con tortícolis, de modo que el sujeto activo deberá adoptar una postura cómoda para él, pero también para el sujeto pasivo, que aunque esté en masculino sólo puede ser mujer. Esto, como ya hemos señalado, es fundamental, señores.

Situados en una buena posición, cómoda para ambos, sólo resta hacer ejercicios linguales, labiales y bucales, incrementando o aumentando el ritmo, con más o menos fuerza, de lado a lado, de arriba abajo, en círculos, ligeros golpecitos... No obstante, además de para comer clítoris, tenemos una boca estupenda para hablar, de modo que lo mejor es preguntarle a ella qué le gusta más, y actuar en consecuencia.

La finalidad de esta actuación es, por supuesto, proporcionarle a la mujer, como mínimo, un orgasmo. El tiempo necesario para conseguir dicho objetivo es variable, pero si tras un cuarto de hora o media hora a lo sumo el lector no lo ha logrado, quizá debería volver a leer todo esto con más detenimiento o, en su caso, buscar consejo en otro sitio.

Porque, señores, no tenemos que preguntarnos qué puede hacer un clítoris por nosotros, sino qué podemos hacer nosotros por un clítoris.

El tamaño sí importa

Porque no es lo mismo el tamaño que las Pringles tenían antes que el que tienen ahora. Hacía bastante tiempo que no comprábamos un bote de Pringles, que están ricas, innegablemente. El otro día compramos un bote y cuando lo abro y saco una patata me quedo así, como diciendo:

—Acho, ¿pero qué es esto? Antes eran más grandes, ¿no? Si está vacía la mitad del bote...

—A ver... -coge una patata, la mira y se la mete en la boca-. Sí, antes eran más grandes.

—Qué cabrones...

—Estos están como lo de la aceituna de las ensaladas de las aerolíneas americanas, forrándose a costa de quitarle un tercio a cada patata.

—Vaya unos ratas.

—Pues sí, les va a volver a comprar su puta madre.

—Además, ya no saben igual.

—No...

—Cabrones...

17 febrero 2008

Te buscan...

... desde Barcelona...

Palabra de arena

No tanto incurso en otro como yo.
No solo gritos como, también llanto
hambre y suspiro, pero como incurso
en otros no tengo tiempo de levitarme
me ensimismabismo en mí hasta olvidar mi médula,
sin más encabalgamientos que los de estos
versos transgredidos por la improvisada
marcha de la escritura egogósmica,
pues no en vano solté los lastres y las lianas,
para quedarme ausente en volteretas de vacío
y desleírme, respirarme y desnadarme en verbos
no vacuos sino alborotodos, rejuntos, distintos,
hasta encontrar la palabra que me sustantivara.

16 febrero 2008

Idolatría

Definiciones:

Ídolo: (Del lat. idōlum, y este del gr. εδωλον). 1. m. Imagen de una deidad objeto de culto.

Idolatría: (Del b. lat. idolatrīa, y este del gr. εδωλολατρεα). 1. f. Adoración que se da a los ídolos.

Idólatra: (Del b. lat. idolătra, y este del gr. εδωλολτρης). 1. adj. Que adora ídolos. U. t. c. s.

Ejemplo:

Levántate...

He turned the power to the have-nots
And then came the shot