28 agosto 2010

Y al principio fue el GTA


He aquí un fotograma de la película The visitor (muy recomendable: una bofetada al sistema racista de inmigración de Estados Unidos) en el que se puede apreciar la irrupción y constante presencia del GTA en la vida y en la muerte. Ya lo dicen las sagradas escrituras: "Y al principio fue el GTA", por lo que los más insignes teólogos concluyen que la vida humana está hecha de pequeñas partículas cuya unidad conforma el ser superior al que llamamos GTA y que podemos encontrar en la calle o en el cine, en un bar o en una estación de tren, porque la realidad fue hecha a imagen y semejanza del GTA, y el hombre, sus acciones, su tecnología y sus ciudades no son más que un difuso reflejo de la existencia primera y fundadora del GTA.

24 agosto 2010

La realidad vuelve a superar la ficción

¿Recuerda el cuento de Julio Cortázar titulado "La autopista del sur"? En él se relata un atasco que dura días, semanas, meses..., hasta el punto de que la gente empieza a practicar el trueque y a organizarse para la supervivencia, allí, en medio de la autovía, en medio del atasco. Leemos en el cuento: "El ingeniero no encontró a nadie que pudiera ofrecer agua, pero el viaje le sirvió para advertir que más allá de su grupo se estaban constituyendo otras células con problemas semejantes; en un momento dado el ocupante de un Alfa Romeo se negó a hablar con él del asunto, y le dijo que se dirigiera al representante de su grupo, cinco autos atrás en la misma fila".


Pues ésta es la situación que se está viviendo actualmente: en una autovía que conduce a Pekín llevan parados desde el día 14 de agosto (estamos a 24), y no saben cuándo saldrán de allí. Leemos en la noticia: "Los conductores atorados en el tráfico pasan el tiempo durmiendo, caminando o jugando cartas. Los pobladores locales hacen negocio vendiendo sopas instantáneas, almuerzos y botanas."


(Aquí la noticia, y aquí el cuento).

¿Dios? Literatura fantástica

Aquí pego un fragmento sumamente interesante de la entrevista que Barone hizo a Borges y Sábato:


« Barone: ¿Y que opina de Dios, Borges?

Borges: (Solemnemente irónico) ¡Es la máxima creación de la literatura fantástica! Lo que imaginaron Wells, Kafka o Poe no es nada comparado con lo que imaginó la teología. La idea de un ser perfecto, omnipotente, todopoderoso es realmente fantástica.

Sábato: Sí, pero podría ser un Dios imperfecto. Un Dios que no pueda manejar bien el asunto, que no haya podido impedir los terremotos. O un Dios que se duerme y tiene pesadillas o accesos de locura: serían las pestes, las catástrofes...

Borges: O nosotros. (Se ríen.) No sé si fue Bernard Shaw quien dijo: God is in the making, es decir: "Dios está haciéndose".

Sábato: Es un poco la idea de Strindberg, la idea de un Dios histórico. De todas maneras las cosas malas no prueban la inexistencia de Dios, ni siquiera la de un Dios perfecto. Usted acaba de insinuar que cree más bien en los budistas. Si un niño muere, de modo aparentemente injusto, puede ser que esté pagando la culpa de una vida anterior. También es posible que no entendamos los designios divinos, (que pertenecen a un mundo transfinito), mediante nuestra mentalidad hecha para un universo finito.

Borges: Eso coincide con los últimos capítulos del libro de Job.

Sábato: Pero dígame, Borges, si no cree en Dios ¿por qué escribe tantas historias teológicas?

Borges: Es que creo en la teología como literatura fantástica. Es la perfección del género.

Sábato: Entonces, suponiendo que fuera el Gran Bibliotecario Universal, ese bibliotecario que toda la vida soñó ser, Borges pondría en el primer lugar la Biblia ¿no?

Borges: Y sobre todo un libro como la Summa Teologica. Es una obra fantástica muy superior a las de Wells. (Sonríe.)

Sábato: Claro, Wells es demasiado mecanizado. Un poco la literatura fantástica de la Revolución Industrial.

Borges: Sí, tengo discusiones con Bioy Casares sobre eso. Yo le digo que es más fácil creer en talismanes que en máquinas.

Sábato: Tiene razón. La invención de Morel es una obra magnífica Pero personalmente la habría preferido sin maquinarias ni explicaciones.

Borges: Habría sido mejor que eso ocurriera. Uno acepta un talismán, digamos un anillo que hace invisibles a los hombres; en cambio Wells tiene que recurrir a experimentos químicos, y eso es menos creíble. El anillo sólo exige un acto de fe, lo otro, todo un proceso.

Sábato: Por otra parte la ciencia progresa. Einstein es superior a Newton, de algún modo refuta a Newton. Un talismán siempre es el mismo, siempre sigue valiendo. Wells era en el fondo un positivista de la literatura fantástica. »


(Aquí la entrevista completa)

03 agosto 2010

Los vengadores interinos

— Pues sí, señores, todo empezó el día 28 de enero, cuando se celebra la festividad de Tomás de Aquino, Santo para la Iglesia, y cuya obra más significativa, como ustedes saben, fue la Suma Teológica, un librito de literatura fantástica en el que este tipo, citando a cientos de autores, entre los que encontramos a nuestro querido Aristóteles y a su frustrado maestro Platón, se entretiene con juegos lingüísticos en su disertación sobre Dios, argumentando -hablando en plata- que su existencia se demuestra por su definición.

» Pues bien, este día, como les iba diciendo, se realizaba en todos los Institutos de Educación Secundaria de la Región de Murcia una serie de actividades extraescolares para festejar la agudeza indiscutible de Tomasso D'Aquino, cómo le vamos a discutir sus puerilidades, y cuál no sería la sorpresa de los profesores de los distintos Departamentos de los diversos Institutos cuando, mientras mantenían la reunión previa al desarrollo de las diferentes actividades, les llevaron una gran caja de bombones, algo que les endulzó aquel día, en el que hubo también refrescos para los alumnos, cervezas para los profesores, y bocadillos y agua para todos.

» Transcurrió aquel día con la normalidad propia de uno excepcional, pero no los siguientes, pues la mayoría de profesores no acudió a trabajar: casi todos se encontraban altamente indispuestos. Algo del estómago, decían. La situación fue alarmante: apenas había diez o doce profesores como máximo en cada instituto, y a todas luces era imposible que aquel día transcurriera con la normalidad propia de uno ordinario.

» Informados los respectivos cargos políticos de la situación, y ante la evidencia de que la indisposición de los profesores no se resolvería antes de cuatro o cinco días, decidieron recurrir a las listas -preferente y no preferente- para cubrir las bajas. Y así fue como yo empecé a dar clase en un instituto.

» Acepto mi culpa por el atentado de los bombones, que iban cargados para una semana de malestar intestinal, sólo una se... ¿Cómo? ¿Que por qué el intestino? Pues sí, claro que tengo respuesta para eso, usted verá, a mí, como a Tomás de Aquino, me gustan los juegos del lenguaje y asocié interino con intestino y, bueno, usted ya comprenderá... Pero lo importante es lo que decía, escúchenme atentamente: estos bombones iban cargados para una semana, señores, como podrán comprobar analizando el material que encontrarán en mi casa, pues una semana era el tiempo que necestibaba para comenzar a ejecutar mi plan, pero, aparte de esto, única y exclusivamente admito y confieso que soy el culpable de haber estado envenenando progresivamente al profesor a quien he sustituido los últimos diez años, que ha sido el tiempo que he necesitado para ir ganando los puntos que me hacían falta para conseguir plaza en las últimas oposiciones, a las del mes pasado me refiero, pero, y préstenme mucha atención, señores agentes, porque les digo la verdad, yo no soy ningún asesino en serie: yo no he matado a todos esos profesores de cuyas muertes me acusan. El mío sigue vivo, y ésa es mi mejor prueba. Seré un cabrón y un hijo de puta, pero no soy un asesino.

27 julio 2010

Lee algo que no hayas visto y enseguida lo verás

Hace un par de semanas me leí el libro de Boris Vian Escupiré sobre vuestra tumba (1946):


Y hace unos días veo esta noticia en el telediario: nace un bebé blanco de padres y hermanos negros (19/07/2010):


Coincidencia cronológica, casualidad temporal inmediata y consecutiva... Lee algo que no hayas visto y enseguida lo verás.

25 julio 2010

Orquestas gubernamentales

El otro día leí en el blog de Jony algo sobre unas botas: la policía canadiense en Montebello detuvo a unos manifestantes violentos que, ¡casualmente!, llevaban las mismas botas que ellos. En casos como estos no hace falta ni siquiera insinuar, y mucho menos dejar entrever, que todo gobierno tiene como (pre)ocupación fundamental manipular la percepción de la realidad de sus ciudadanos.

Pero ya te imaginas: los suben a la furgoneta esposados y, una vez dentro, con las puertas cerradas, les quitan las esposas y se echan unas risas. Aunque para risas las que se echan los políticos de la cumbre del G-no-sé-cuántos a costa de los miles de millones de habitantes del mundo, entre los que estamos tú y yo.


Vigilantes de la O.R.A.

Paseaba el jueves por Murcia a las 14:00 h. y vi a dos vigilantes de la O.R.A. que terminaban su jornada mañanera y se subían en su coche, aparcado en zona de residentes, y entonces me acordé de aquel comentario que me dejó una vez un vigilante de la O.R.A., en el que éste decía que tienen prohibido aparcar en zona O.R.A. aunque sea pagando.

22 julio 2010

Racionales vs. Irracionales

Tradicionalmente se ha dicho que los seres humanos son seres racionales, frente al resto de seres vivos, que son irracionales. Sin duda, esta afirmación es radicalmente discutible por ser completamente falsa.

Todos sabemos que hay muchos seres humanos irracionales: personas que -¡por puro determinismo!- creen en dioses, vidas ultraterrenas, paraísos celestes, infiernos, pecados, milagros, almas, demonios y todas esas fantasías a las que otorgan la condición de realidad.

De modo que los seres humanos se dividen, a su vez, en seres humanos racionales y seres humanos irracionales.

No pierda de vista esta distinción. Es fundamental.

¿A qué tipo de seres humanos pertenece usted?

17 junio 2010

Reencarnación o resurrección, qué más da

Al otro lado de la puerta se escuchó una voz grave y potente:

-¿Sabes, hijo de puta? Me encanta la idea de la reencarnación...

De pronto la voz se extinguió. Se oyó un susurro, una voz aguda y estridente. Y a continuación volvió a retumbar la voz grave:

-¡Muy bien, como quieras, qué más da una cosa que otra! Bueno, pues entonces, ¿sabes qué? ¡Que me encanta la idea de la resurrección, hijo de puta, porque tendré la oportunidad de volver a matarte!

Y retumbó un disparo.

En el coño del mar



En el coño del mar

Javier Corcobado


Terciopelo submarino tapizando el club
Corpiño de encaje, ligas, medias de cristal
Bebiendo ron de medusas con sostén de lágrimas
Descuartizas los misterios de mi bienestar

En el coño del mar
En el coño del mar

El orgasmo de las olas platea tus muslos
Desnúdate en silencio / despréndete de tus alas
Las uñas de tus pies pintadas con sangre de mar
Baílame en tu laberinto friendo dolores

En el coño del mar
En el coño del mar

Tus pechos me pinchan mientras me quemo en tu vientre
Follando y tosiendo follando y tosiendo gloria
Mordiendo tus piernas hacia el túnel de tus nalgas
Vislumbro el esfínter virgen del Espíritu Santo,
del Espíritu Santo

En el coño del mar
En el coño del mar
En el coño del mar

10 junio 2010

Las pegatinas de cerrajeros en el tubo junto al portal de tu casa

Los has visto. Sabes que existen, que están ahí, pero hasta ahora no habías sido consciente de su presencia. Forman parte de una de esas informaciones que capta tu cerebro pero que no eres capaz de advertir: de ese millón de unidades de información que entra a tu cerebro cada segundo, ésta no forma parte de las cincuenta unidades que percibes conscientemente.

Se trata, como reza el título, de las pegatinas de cerrajeros que hay en el tubo junto al portal de tu casa, ese tubo por el que bajan los cables que se adentran bajo tierra.

Y se trata, como tendrás ocasión de comprobar, de una regla que no admite excepciones: en todos los tubos que hay junto a los portales de los edificios o de las casas, en todos, y de arriba abajo y de izquierda a derecha, hay pegatinas de cerrajeros, aunque a veces se infiltra alguna de reparaciones de albañilería o electricidad o fontanería, o cualquier otro intruso, ya se trate de talleres mecánicos o de prostitutas eclécticas, pero ahí están las de los cerrajeros, imponiéndose por mayoría aplastante, dominando toda la geografía del tubo.

Y no sólo en Murcia. También en las demás ciudades vas a poder comprobar esta invasión de pegatinas de cerrajeros que se aberronchan contra el metal vivo...



Actualización. El día siguiente a la publicación de esta entrada, leemos en el periódico La Verdad, de Murcia, las quejas de una vecina al respecto:


Sin embargo, intuimos que esta vecina se queja por vicio, pues, como cualquier ciudadano de a pie puede observar, los cerrajeros no tienden a pegar sus pegatinas en los mismos portales, salvo deshonrosas excepciones para el gremio, sino en los tubos de marras y, como mucho, en el buzón de basura de publicidad y en la puerta metálica del cuadro de luces: por lo general, en cualquier superficie de metal próxima a todos los portales de la ciudad. Como se ve, la vinculación del cerrajero con el metal es muy estrecha.

(Días después de publicar esta entrada, llegó una visita al blog desde Barcelona, que buscaba en Google "no más pegatinas de cerrajeros":


08 junio 2010

¿Qué es la ANECA?

Suena casi igual que el nombre de tu vecina polaca del quinto, pero entre ésta y aquélla existen notables diferencias, aunque hay una coincidencia que no revelaremos para que tu cónyuge no descubra lo que te hace la polaca los viernes por la mañana.

En la Frikipedia nos revelan algunas claves para entender qué es y cómo funciona la ANECA.

27 mayo 2010

Cicatriz

Cicatriz córvida, corva;
cicatriz cruenta, caníbal;
cicatriz carroñera,
sin color, descompuesta
cimitarra en la cara.

Cicatriz sin consentimiento,
contagiada sin consenso.
Cicatriz sin consuelo,
sólo cansancio en el camino,
conflictos continuos,
constantes confusiones.

A cicatriz, costura:
remache, remiendo.

Pero este parche
es impracticable.
Mejor me arranco la cara
y me coso una nueva.

26 mayo 2010

Soltero

Me ocurre siempre que, después de salir durante meses o años, según los casos, con una mujer, tarde o temprano me pide que nos casemos, y entonces me veo obligado a recordarle lo que le dije cuando empezamos a salir:

—Si recuerdas, cuando empezamos a salir te dije literalmente, el segundo día que me preguntaste sobre mí: “Yo soy ateo y soltero”.

—¡Pero bueno! —exclama—. ¡Si hace dos años y medio que no estás soltero! —me replica—. ¡Que llevamos dos años y medio saliendo!

—No se trata de estar soltero —matizo—, sino de serlo: serlo es una esencia, algo inherente, una inmanencia, frente a estarlo, que es una mera cualidad, un accidente, una contingencia.

Y, por regla general, en este punto suelen acabar mis relaciones con todas las mujeres con las que salgo.


21 mayo 2010

Despedida

Esta mañana estoy haciendo un agujero muy profundo en esta playa. Mientras lo hago, pienso en la afición del ser humano por enterrar a sus muertos en sepulturas que luego adorna con flores y otras señales de deferencia. De hecho, algunos seres humanos entierran incluso a sus animales, debido a que han creado, también con respecto a ellos, una serie de afectos y sentimientos que los vinculan. El ser humano entierra aquello que quiere, aquello por lo que siente algo.

Podemos retrotraernos mucho más en el tiempo, con los paleoantropólogos, miles y miles y miles y miles y miles de años, y recordar que el hecho de enterrar a sus muertos fue uno de los primeros signos de que aquellos seres, antepasados nuestros, ya eran humanos. Hay quien dice, en un intento de defender a toda costa y a costa de todo la existencia de Dios, que estos antepasados nuestros enterraban a sus seres queridos porque ya creían en una vida después de la muerte; sin embargo nuestros antepasados no podían ser tan ingenuos, y parece más probable que los enterrasen para que los cadáveres no fueran devorados por otros animales.

Yo, como no podía ser menos, sigo esta tradición. Enterramos aquello que queremos, y yo, en este agujero que acabo de hacer en la playa, voy a enterrar aquello que más quiero: a mí mismo, y me voy a dar sepultura en unos minutos, en cuanto saque la arena que me falta. Imagínense qué faena sería morir y no tener ni siquiera la más mínima ocasión de despedirme de mí mismo, con lo que me quiero.

Sueño

¡Resucito cada vez que despierto!
Cuando duermo me anevero el cerebro,
entro en coma dos rem y un tercio / suelto
amarras fugitivas, escapadas,
mientras ausentemente estoy muriendo.

20 mayo 2010

Saborolor

Delectación intensa no aparente
enjambrientos neones deslicuizados
con más bisturíes que la noche
hecha escamas sobre tu aliento

todo lengua y olfato
gusto puro / sólo boca
sólo nariz / pura fosa
el poder único de tus papilas
degustación del sabor vivo

y qué aromas te atraviesan
qué fragancias te colapsan
la tocha / las olfativas

el gusto incendiado
el gusto explosivo dentro de la boca
y el olor infiltrado y retumbando

finalmente los dos unidos

Quédate con sólo el gusto y el olfato
sólo conmigo
tu campo de pruebas
laboratorio prohibido
córtate las manos / quémate los ojos
arranca tus orejas y pruébalo
sabor y olor / gusto y olfato
aislados el resto de tus sentidos

19 mayo 2010

Nueva modalidad laboral

De la misma manera que existe la figura del “contrato fijo”, en esta época de crisis económica se está poniendo de moda —y su regulación jurídica no se hará esperar mucho— una nueva modalidad de relación laboral cuya denominación será “despido fijo”, y que afecta a todos esos trabajadores que, no teniendo el contrato fijo, y en algunos casos incluso teniéndolo, saben la situación en la que se encuentran y lo comentan con los amigos:

—Vamos, es que cuando se me acabe el contrato me despiden fijo —y de ahí proviene la denominación.

Greguería

Las verrugas son lunares en 3D.

18 mayo 2010

Relaciones

Andar, lo que se dice andar, no andaba mucho, porque iba en bicicleta a todas partes. Pero eso sí: correr, lo que se dice correr, corría que se las pelaba cada vez que salía a hacer ejercicio. En este contexto la pregunta que se plantean todos sus amigos es: ¿qué eran aquellas cosas que se pelaba? ¿Acaso cuando corres te pelas las melenas? ¿Las uñas? ¿Las orejas? ¿Las manos? ¿Las narices? ¿Las piernas? ¿Qué se pela la gente cuando corre velozmente? En el mundo de la carrera, como se sabe, hay quien se las pela y hay quien corta el aire, de donde podríamos deducir que quien corre va armado: lleva, al menos, un cuchillo, puesto que pela y corta. ¿Acaso los atletas son también cocineros? ¿Acaso modistos? ¿Acaso esculpen madera? ¿Qué extraña relación existe entre la carrera y los cuchillos? ¿Por qué se llama carrera a los estudios universitarios, cuando existe una desproporción abismal entre el tiempo de una carrera -¡aunque sea un maratón!- y el tiempo que se tarda en obtener una licenciatura? Todo se vuelve sumamente peligroso cuando imaginamos al atleta con un cuchillo en la mano y dopado, drogado, así que no me extraña, realmente, que no dejen que los atletas se dopen, porque imagínate qué peligro tienen diez o doce tipos drogados y con cuchillos en una pista de atletismo.

16 mayo 2010

La ignorancia no tiene límites

—Alguien tendría que ayudarle, prestarle auxilio, darle socorro, echarle una mano, o aunque sólo sea un cable o un cordel, o tirarle un salvavidas, o llamar a la socorrista, que está en la barra con aquel rubio de melenas voluptuosas, pero alguien tendría que hacer algo para que no se hunda y consecuentemente se ahogue, porque ese chico no sabe nadar y se ha tirado a la piscina, pero lo peor del asunto es que no sabe que, para bañarse solo, hay que saber nadar, por eso digo que la ignorancia no tiene límites.

15 mayo 2010

Voluptuosidad

Voluptuosidad es una palabra que nos llena la boca con sólo pronunciarla. Aislarla de todo contexto, desarraigarla de la realidad, resulta completamente imposible: nos quedamos frustrados en el intento. Es una de esas palabras que se aferran a lo físico, y no hay manera de despojarla de sus implicaciones. Podemos derivarla y desplazarla a contextos que le son ajenos y, aún así, no conseguiremos moverla un ápice de lo físico: pared voluptuosa, la voluptuosidad del alambre, voluptuosamente caritativo, voluptuosa penitencia, célibe voluptuoso, frigidez voluptuosa. ¡Ni siquiera lo conseguimos voluptuosamente muertos!

No hay manera: esta palabra lo vicia todo, todo lo impregna con los jugos y aromas de su significado, único y contagioso: Complacencia en los deleites sensuales. Deleite, placer, goce. Contagia porque voluptuoso es quien inclina a la voluptuosidad, la inspira o la hace sentir, por eso siembra, disemina, infecta; pervierte, corrompe, seduce.

14 mayo 2010

La ¿necesaria? labor policial

Ayer tuvo lugar la manifestación de los estudiantes de la Universidad de Murcia contra las medidas adoptadas por el Rector Magnífico. Para contener a los poquísimos estudiantes que asistieron (unos 300 alumnos; en la Universidad hay unos 38.000. Grandes luchadores y revolucionarios estos universitarios, sin duda...), las autoridades mandaron a la policía. En la Plaza de la Universidad había dos policías nacionales con sus motos. Frente a la puerta de atrás de La Merced, unos policías locales hicieron su trabajo registrando a dos chavales, por si llevaban armas de destrucción masiva en la cartera, o por si planeaban algún atentado contra los árboles del parque, o por si iban a inmolarse en medio de la manifestación para aniquilar la minúscula resistencia estudiantil, o por si habían decidido destruir la ciudad de Murcia y llevaban las órdenes en los bolsillos, o por si pretendían secuestrar al Rector para exigir el cumplimiento de sus reivindicaciones. He aquí un par de imágenes del momento:


Simetría

Solamente veinte. Ni una más, ni una menos. Veinte. Diez a un lado y diez al otro. Veinte simétricas, isométricas, alineadas al milímetro y paralelas. Aquel árbol era sumamente extraño por su simetría, que de tan perfecta ponía los pelos de punta. Veinte ramas de la misma medida: el mismo grosor y la misma longitud, y el mismo peso, y simétricas hasta el histerismo. Diez a un lado y diez al otro, y no sabrías decir si era real o había un espejo en uno de los lados, pero las hojas, igualmente simétricas e idénticas a un lado y al otro, se movían, balanceadas por el viento, en direcciones distintas, así que no podrías decir que un lado era reflejo del otro, pero cómo entonces semejante identidad hasta incluso en los frutos, que tenían el mismo tamaño y colgaban de las ramas de ambos lados exactamente a la misma distancia del tronco, que asimismo era incisivamente simétrico en sus ondulaciones y hasta en los nudos, en las tiras de corteza e incluso también en las heridas.

13 mayo 2010

Entrevista

Yo nunca imaginé que al acudir a una entrevista de trabajo me encerrarían en una sala con una mesa, una silla y un portátil. Que me aspen, pensé. Me hicieron pasar y me dijeron: Espere aquí un momento, que enseguida viene la persona que le va a hacer la entrevista, con una voz muy amable y delicada.

Esperé en pie unos minutos hasta que decidí sentarme. Tras un buen rato mirando el techo, las paredes, las ventanas, el jardín que a través de ellas se ve y la pantalla del ordenador, con sus iconos y sus parpadeos, miré la hora. Llevaba ya veinticinco minutos esperando y me pareció demasiado, así que abrí la puerta y allí estaba la persona que me había hecho pasar. Antes de que yo pudiera decirle algo, me sugirió: No se preocupe, enseguida llega, y me invitó cortésmente a pasar otra vez a la sala. Puede usar el ordenador mientras espera, añadió antes de cerrar la puerta.

Me acerqué a la ventana y la abrí. En el jardín, junto a un banco, un chico le decía algo a una chica. Por los gestos histriónicos cualquiera diría que eran pareja. Él le reprochaba algo a ella, y ella le reprochaba otra cosa a él. Parecía un partido de tenis de reproches. Qué harán juntos, pensé, si lo único que hacen es echarse en cara la forma de ser y la forma de comportarse del otro. Ella tenía el pelo moreno y largo; él llevaba una gorra que no me dejaba verle el pelo, aunque la cuestión capilar no parecía tener importancia. Me llegaron algunas palabras cuando subieron el tono de sus reproches. Parecía haber otro en su vida, y ella le reprochaba que él pasaba mucho tiempo con sus amigos en los bares; él le recriminaba que si salía con sus amigos era porque ella siempre estaba ocupada con sus estudios y su trabajo, a lo que ella le reconvenía que él nunca hacía planes para cuando ella estuviera libre, y ya no sé lo que dijo él porque de repente se dio la vuelta y echó a andar. Ella no fue detrás de él, sino que sacó su móvil y llamó a alguien. Se sentó en el banco. Él, que ya estaba casi a punto de perderse de mi vista, se paró, se llevó la mano al bolsillo y sacó el móvil.

Seguramente ella lo había llamado a él, pero su historia no sé cómo continúa, porque en ese momento escuché un pitido procedente del ordenador. Me acerqué, miré la pantalla y allí estaba: una ventana del Messenger recién abierta en la que se leía:

—¿Hola?

Fruncí el ceño. A estas alturas, uno ya no sabe qué va a encontrarse cuando va a una entrevista de trabajo. Si contesto, pensé, igual no está bien; si no contesto, puede que esté mal. ¿Contesto?

—¿Estás ahí?

—Sí –contesté—. Hola, ¿qué tal?

—Bien. ¿Qué has hecho durante esta hora de espera?

—Observar.

—¿Qué has observado?

—En el jardín que se ve desde la ventana, justo aquí debajo, había una pareja peleándose.

—¿La puedes describir?

—Ella es morena, con el pelo largo. Quizá mida uno setenta. Vaqueros azules, camisa blanca, bolso azul, botas altas. Él lleva gorra, vaqueros azules, camiseta roja, zapatillas rojas. Los dos fuman y tienen

—¿Qué edad tienen?

—Más o menos la misma. Unos veinticinco años.

—Ya, vale. Son Juan y Julia. Los dos trabajan aquí. ¿Qué te parece?

—¿Que qué me parece que sean pareja y trabajen los dos aquí?

—Sí.

—Pues ahora mismo es algo que no me incumbe. Si yo también trabajara aquí sí me incumbiría. En este caso, dependería de si la relación que mantienen afecta a su eficacia laboral.

—Sí, afecta bastante.

—Entonces tendrían que hacer algo. ¿No le parece?

—¿Usted tiene pareja?

Gran pregunta, pensé.

—No, no tengo.

—¿Qué edad tiene usted?

—¿Qué van a hacer con esa pareja?

—Creo que eso no le incumbe.

—Cierto, eso ya lo dije antes.

—Entonces, ¿para qué pregunta?

—Suscitó mi curiosidad. Sabiendo la respuesta, podré decidir mejor cuando trabaje en esta empresa.

—¿Qué podrá decidir mejor?

—Pues el tipo de relación que se puede establecer con los demás trabajadores.

—Creo que a ella la voy a despedir. Además de trabajar aquí está estudiando una carrera y eso interfiere en su rendimiento. ¿Qué le parece?

—Como dije antes y como usted recordó después, ahora no me incumbe. Yo no me meto donde no me corresponde.

—Pero ahora debería mojarse y responder.

—En vez de despedirla, redúzcale la jornada de trabajo. Que tenga tiempo para estudiar su carrera. Así trabajará con más ganas y rendirá más. ¿Usted cómo se llama?

—Eso no le incumbe, ¿cierto?

—Correcto. ¿No preferiría que continuemos esta conversación cara a cara?

—No. Estamos experimentando con este sistema de entrevistas.

—Ah, de acuerdo. Pues continúe con sus preguntas.

—No tengo más preguntas.

—Yo sí tengo una. ¿Hay cafetería en este edificio? Me tomaría un café.

—¿Fuma usted?

—Sí. Normalmente con el café me fumo un cigarro. Y poco más.

—Entonces en este edificio no podrá tomarse el café.

—De acuerdo, entonces me voy a tomar un café en la cafetería de al lado.

—Le acompaño.

—Claro, será un placer. ¿Nos vemos en la cafetería?

—Sí, le veo allí en cinco minutos.

—Ok, hasta ahora.

Así que abrí la puerta y, cuando iba a salir, la persona que había fuera me dijo que no había terminado la entrevista, a lo que yo respondí que sí, que me habían dicho que ya no había más preguntas y que iba a la cafetería. Bajé y esperé en la barra. Cinco, diez minutos. Pedí el café. A mi lado había una mujer que me miraba por el rabillo del ojo. Iba vestida con un traje elegante. Tuve una intuición. Le dije:

—Disculpe… ¿Ha decidido qué va a hacer con Julia?

Sonrió. Me lanzó una mirada cómplice.

—Le voy a reducir la jornada. Ha tenido usted una buena idea.

—Ella se lo agradecerá.

—Puede ser.

—Bueno, si no es mucha curiosidad, ¿qué conclusión ha sacado de la entrevista?

—Le llamaremos.

—Ah, claro, me llamarán.

—Sí, le llamaremos.

—De acuerdo, pero una cosa. ¿Podría llamarte yo a ti, si me permites el tuteo, para tomar algo sin este surrealismo que me envuelve gracias a esta entrevista experimental?

—Ja, ja, ja… —se rió—. Mira, como tengo tu teléfono, ya te llamo yo.

—Ja, ja, ja… —aquí me reí yo—. Vale…

Y me fui. Cuando regresaba a casa atravesando el jardín que hay frente al edificio donde hice esta entrevista, me encontré con Juan y Julia. Recostados en el banco, poco les faltaba para arrancarse mutuamente las ropas y copular allí mismo: tanta pasión ponían en sus besos.

Al día siguiente me llamó mi entrevistadora. Tomamos café. No congeniamos: era pura apariencia, lo que no quitó que pasáramos la noche juntos. Disfrutamos los dos, lo cual estuvo bien, pero estaba claro que no había mucho más que hacer. Gracias a ella pude saber que Juan había dejado a Julia, que a su vez había dejado su trabajo para dedicarse a su carrera. Mi entrevistadora, por la mañana, se despidió diciéndome que ya me llamaría, pero los dos sabíamos que ésa era otra mentira, como lo de Juan y Julia.

12 mayo 2010

Penitencia tras la pederastia

Esta es la propuesta del Papa: tras los abusos sexuales a niños, hacer penitencia. Sin duda es un buen ejercicio, mucho mejor que el onanismo, dónde va a parar: violar a los niños y luego rezar un poco, o hacer un vía crucis, o flagelarse con un cilicio.

En cualquier caso, Cristo es “más fuerte que el mal” —y esto está plenamente garantizado por su Santísima y Purísima Madre, que a su vez es su hija, al mismo tiempo que es esposa de su Padre y ¿nuera?, ¿yerna?, ¿cuñada?, del Espíritu Santo, con quien le puso los cuernos a su marido José, cuya credulidad demuestra lo ingenuos que pueden llegar a ser los hombres— y, por si con Cristo no fuera suficiente, Dios está ahí para solucionarlo todo: tiene “la última palabra en la historia”, y de sobra es sabido que también tuvo la primera, aunque llegó tarde con esa primera palabra, pues creó el mundo, según estimaciones metafísicas de los más ilustres teólogos, alrededor del año 4000 antes de convertirse en su propio hijo y bajar a la tierra para salvar a la humanidad, y bien salvada que la dejó: al amparo de la Iglesia, el Papa y sus secuaces, que cuidan muy bien de los niños.

De todas formas, el Papa ya sabía todo esto, porque la Virgen —esa santa madre y esposa y quizá santa yerna y cuñada o suegra— ya se lo reveló a unos niños. Que te imaginas a los niños jugando debajo de un árbol y de pronto la Virgen que se les aparece y les dice:

—No os acerquéis mucho a los curas ni a los obispos, niños.

—¿Por qué?

—Pues porque son peligrosos: ahora no se sabe, pero dentro de unos cuantos años serán públicas y conocidas sus inclinaciones pedófilas.

—¡Hala! —se asombraron los niños—. Entonces… ¿el enemigo está dentro?

Pues eso es lo que dice el Papa: que el enemigo no está fuera, sino dentro de la Iglesia, pero no pasa nada porque todo se arregla con un par de penitencias, algún que otro exorcismo y… listo de papeles.

Así que no lo olvide:

Aplique con cilicio blanco

su penitencia y sus rezos:

sus delitos serán olvidados

y su expediente criminal

se volverá inmaculado.

11 mayo 2010

Confirmado: las Oposiciones a Secundaria de Murcia 2010 serán un fraude

Recientemente escribí sobre las consecuencias de que en las oposiciones a Secundaria no haya prueba práctica: comentario de texto, resolución de problemas, traducción, etc., según la especialidad.

Hace unos días encontré a dos colegas, de Filología Hispánica, y me dijeron que… ¡se van a presentar a latín! Como sólo tienen que estudiarse los temas teóricos y no se les exige traducción… Y, además, como no son de la especialidad, si sacan –según me dijeron– un tres, aprueban y entran en las listas.

Ayer me encontré a un colega, de Historia, y… ¡toma, toma toma! ¡Se va a presentar a latín también! Sin tener ni puta idea de latín.

Así que en tres días ya he conocido a tres personas que se van a presentar a latín en las oposiciones de este año. Sin saber latín.

¿Alguien tiene algo que decir? ¿Alguien da más?