14 diciembre 2010

Luces vs. Sombras

Lógicamente, todos nacemos ateos: nuestro cerebro está preparado para adecuarse a la realidad y desarrollar toda su potencialidad.

Sin embargo, muy pronto nos tejen una telaraña en los ojos, y nuestro cerebro se adecua a la irrealidad y a la fantasía, a las sombras, a la penumbra.