10 marzo 2007

Estrategias

Cuando no se tiene ninguna salida, ninguna respuesta, ninguna opción, sólo cabe sembrar la duda. La duda se agarra en cualquier superficie y es buen alimento. La suya es una siembra fecunda, ya sea en terreno fértil o yermo: los rebaños de borregos pacen y comen los brotes de duda, y sus frutos, las duditas, les resultan suficiente para balar, pero los borregos, como los seres humanos, son muy orgullosos y no tienen el suficiente valor como para reconocer lo obvio, lo evidente, lo innegable, y en vez de balar, loran.

Sin embargo, mis jerbos roen todo lo roíble y se alimentan de semillas, aunque un poco de queso les excita los bigotes.